Zen agradece a Schneider su conferencia sobre la «toma hostil» dentro de la Iglesia

Zen agradece a Schneider su conferencia sobre la «toma hostil» dentro de la Iglesia

El cardenal Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong, ha agradecido públicamente al obispo Athanasius Schneider que relatara, en su conferencia en la Catholic Identity Conference de Pittsburgh, cómo el purpurado chino cantó el introito gregoriano «Exsurge» ante un cardenal que, en Roma, se mostraba impasible ante un asunto importante para la Iglesia.

El mensaje del cardenal Zen, difundido en la red social X, enlaza el vídeo de la conferencia y reproduce el pasaje en el que Schneider habla de él. «Gracias, obispo Schneider, por compartir una anécdota tan interesante y sus reflexiones», escribe el purpurado, de 94 años.

La intervención aludida es la conferencia principal de la Catholic Identity Conference 2026, el congreso que organiza el semanario estadounidense The Remnant y que se celebró del 2 al 4 de octubre en Pittsburgh (Pensilvania). Schneider, obispo auxiliar de Astaná (Kazajistán), habló bajo el título «La victoria de Cristo sobre la toma hostil dentro de la Iglesia».

El introito favorito del cardenal

Schneider comentaba la escena evangélica de la barca sacudida por la tempestad mientras Cristo duerme cuando evocó una conversación mantenida «hace muchos años» en Hong Kong. Conocedor del amor de Zen por la misa tradicional y el canto gregoriano, le preguntó cuál era su pieza preferida. «El introito de Sexagésima», respondió el cardenal.

El obispo admite que no recordaba el texto de memoria. Zen lo advirtió y empezó a cantarlo «con mucha unción»: «Exsurge, quare obdormis, Domine? Exsurge, Domine, adjuva nos, et libera nos» («Levántate, ¿por qué duermes, Señor? Levántate, Señor, ayúdanos y líbranos»). Le hizo notar, además, que la melodía subraya de forma llamativa la palabra exsurge.

El texto procede del salmo 43 según la numeración de la Vulgata y abre la misa del domingo de Sexagésima, el segundo de los tres que preceden a la Cuaresma en el calendario romano tradicional. Ese tiempo de Septuagésima desapareció del calendario general con la reforma de 1969 y se conserva en el misal de 1962.

«¡Despierta! ¿Por qué duermes?»

La segunda parte del relato es la que Schneider califica de divertida. Zen le contó que en una ocasión trató de hacer comprender a un cardenal, en Roma, un asunto importante para la Iglesia. Como su interlocutor se mostraba «terco e impasible», comenzó a cantarle el mismo introito: «Exsurge, quare obdormis, Domine? Exsurge!», que el obispo traduce como «¡Despierta! ¿Por qué duermes? ¡Despierta!».

Ni Schneider ni Zen identifican al cardenal ni sitúan el episodio en una fecha.

Una crisis «sin precedentes», a juicio de Schneider

La anécdota forma parte de un discurso en el que el prelado sostiene que la Iglesia atraviesa una crisis «sin precedentes», extendida a la doctrina, la moral, la liturgia y la disciplina. La describe como una «toma hostil» de puestos administrativos estratégicos, expresión que el cardenal Gerhard Müller aplicó en su día al Sínodo sobre la sinodalidad. Es un diagnóstico personal del obispo, formulado en un congreso.

Junto a esa denuncia, Schneider pide a los fieles que no cedan a la ira, la amargura ni el desaliento, recuerda que la Iglesia es indestructible y propone «despertar al Señor» con oración, sacrificios y actos de reparación.

El pasaje que reproduce Zen recoge también una frase destacada de la conferencia: «El Papa y los obispos no son, de hecho, los señores ni los autores de la fe, sino que deben ser sus fieles y escrupulosos custodios, defensores y amantes». El cardenal no añade comentario propio más allá del agradecimiento.

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