El escultor Javier Viver ha decidido acudir a los tribunales contra la Fundación Hakuna por la imagen de la Virgen que el fundador del movimiento, el sacerdote José Pedro Manglano, le encargó en 2017 y que se convirtió en el icono de sus Horas Santas. El artista lo ha anunciado en un comunicado publicado en su página web, en el que explica que el desacuerdo, abierto desde 2021, gira en torno a una segunda imagen que el movimiento encargó después «en sustitución de la original» y a los derechos que corresponden a cada una de las dos obras.
Según el comunicado, las partes mantienen posiciones distintas sobre la relación entre ambas imágenes, y no ha sido posible resolver el conflicto fuera de los tribunales pese a varios años de conversaciones y de intentos de llegar a un acuerdo. Viver sostiene que corresponde ahora a la Justicia examinar la cuestión con todas las garantías y determinar los derechos de cada parte, y subraya que esos derechos afectan directamente a su condición de creador y a un elemento esencial de su actividad profesional. El escultor asegura que no alberga animadversión alguna hacia Hakuna, que no pretende perjudicar a la fundación ni a sus miembros y que le preocupa que el procedimiento derive en una controversia religiosa o interfiera en la devoción vinculada a la imagen, que dice respetar profundamente. Por ese motivo, no hará más valoraciones públicas salvo que resulte imprescindible. El comunicado no precisa ante qué juzgado se planteará la reclamación ni si la demanda ha sido ya presentada.
Preguntado por Vida Nueva, que adelantó la noticia, el movimiento respondió que se trata de una situación técnicamente compleja de la que se ocupa la fundación y subrayó que ambas imágenes recogen la devoción de Hakuna a la Virgen María.
Viver ha contado en una entrevista con Aleteia que Manglano le pidió una imagen de María que expresara el carisma del grupo: vivir de rodillas y abrazar la Eucaristía. El punto de partida fue una pintura de la artista Matoya Martínez-Echevarría, y la idea del escultor fue representar a una Virgen embarazada que abraza su vientre, María como primer sagrario, de modo que la propia talla se concibió como sagrario. La obra se terminó en 2019 y sus reproducciones se extendieron por las Horas Santas del movimiento en Europa, Hispanoamérica, China y Estados Unidos.
La imagen que hoy preside la capilla de El Estudio, la sede principal de Hakuna, es obra de María Elisa Rivera. El movimiento se la encargó en 2021, y su tienda en línea la presenta como diseñada por la artista «por encargo de la Fundación Hakuna». Representa a María de rodillas, embarazada y abrazando a Cristo en su interior, y comparte con la talla de Viver la sonrisa leve, la postura, el abrazo al vientre, los ropajes holgados y el pañuelo que recoge el cabello. En su web, el movimiento reconoce que Nuestra Señora de Hakuna, la escultura de Viver, fue un encargo suyo que ya no comercializa.
Las dos imágenes se venden hoy por separado. La tienda de Hakuna ofrece la de Rivera, bajo los nombres de Madre de Hakuna, Virgen de Hakuna o Madre del Abrazo, en arena de mármol y resina, desde 30 euros la de seis centímetros hasta 2.850 euros la de setenta. Made in Heaven, la plataforma de arte sacro que dirige Viver, comercializa su Nuestra Señora de Hakuna desde 79 euros la de diez centímetros hasta 4.850 euros la de jardín, de 65 centímetros y con viril.
Viver, impulsor del Observatorio de lo Invisible, es también el autor de la Bella Pastora, la imagen mariana vinculada al Instituto Iesu Communio, en el monasterio burgalés de La Aguilera.
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