El Papa León XIV viajará a Asís el próximo 27 de octubre, exactamente cuarenta años después del histórico encuentro interreligioso convocado allí por san Juan Pablo II en 1986. El Pontífice participará en la jornada conclusiva de una reunión de tres días organizada por la Comunidad de Sant’Egidio, el influyente movimiento católico con sede en Roma que desde hace décadas promueve encuentros internacionales entre representantes de distintas religiones.
La cita se celebrará del 25 al 27 de octubre bajo el lema «Paz desarmada y desarmante» y reunirá a 384 personalidades procedentes de 53 países, entre representantes de las religiones, la cultura y las instituciones. Según los datos presentados este martes en Roma por el presidente de Sant’Egidio, Marco Impagliazzo, están previstos además 155 ponentes y 24 foros temáticos. Los organizadores esperan que la participación total alcance las 5.000 personas.
La presencia del Papa se concentrará en la última jornada, el 27 de octubre, aniversario exacto de la Jornada Mundial de Oración por la Paz que Juan Pablo II convocó en Asís ese mismo día de 1986. Vatican News ha confirmado que León XIV participará en los actos de clausura.
Entre los asistentes estará el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, además de representantes de otras Iglesias y comunidades cristianas y del judaísmo, el islam, el hinduismo, el budismo y otras religiones.
Los cristianos rezarán juntos; las demás religiones, por separado
Uno de los aspectos que Sant’Egidio ha querido precisar al presentar el programa es la forma en que se desarrollarán las oraciones del 27 de octubre, una cuestión particularmente significativa por las controversias que acompañaron al encuentro original de 1986.
León XIV participará junto a los representantes cristianos en una oración por la paz en la Basílica Inferior de San Francisco. Allí tanto el Papa como el patriarca Bartolomé pronunciarán una meditación, según el programa presentado por los organizadores.
Los representantes de las demás religiones no participarán en esa oración cristiana. Musulmanes, judíos, hindúes, budistas y miembros de otras tradiciones dispondrán de espacios diferentes en Asís, donde rezarán conforme a sus respectivas creencias.
Impagliazzo presentó expresamente esta separación de los actos religiosos como una garantía frente a cualquier interpretación sincrética del encuentro.
Una vez concluidas las oraciones, los participantes se reunirán en la plaza ante la Basílica de San Francisco para la ceremonia final. Allí se recordarán los países actualmente afectados por guerras, León XIV pronunciará un discurso y, posteriormente, el Papa y alrededor de 80 líderes religiosos proclamarán y firmarán conjuntamente un llamamiento por la paz.
Entre los asistentes estará también el metropolitano Antonij, responsable del Departamento de Relaciones Eclesiásticas Exteriores del Patriarcado de Moscú. Según informó KNA, el representante de la Iglesia ortodoxa rusa estará presente en Asís, aunque ha preferido no realizar una intervención pública.
Tres días de encuentros y 24 foros
Aunque León XIV acudirá para la jornada conclusiva, el encuentro comenzará el domingo 25 de octubre y se prolongará durante tres días.
La información oficial de Sant’Egidio señala que durante las jornadas de trabajo se celebrarán 24 foros temáticos. Entre las cuestiones que serán abordadas figuran los conflictos armados, el desarme nuclear, la inmigración, la pobreza, la situación de los jóvenes, las nuevas tecnologías y la defensa de la dignidad humana.
También se tratarán cuestiones relacionadas con el nacionalismo, el medio ambiente, el Mediterráneo, la unidad de los cristianos y el papel de las religiones ante los conflictos contemporáneos.
El lema escogido para esta edición, «Paz desarmada y desarmante», recoge una de las expresiones utilizadas por León XIV desde el comienzo de su pontificado. En su primera aparición pública tras ser elegido, el Papa habló precisamente de la paz de Cristo resucitado como una paz «desarmada y desarmante, humilde y perseverante».
La controversia que acompañó a Asís 1986
La elección del 27 de octubre devuelve inevitablemente la atención al encuentro convocado por san Juan Pablo II cuarenta años atrás.
Ese día de 1986, representantes de distintas religiones acudieron a Asís invitados por el Pontífice para una Jornada Mundial de Oración por la Paz. La iniciativa se convirtió en uno de los acontecimientos más emblemáticos —y también más discutidos— del diálogo interreligioso impulsado después del Concilio Vaticano II.
Una de las principales objeciones surgidas entonces fue el riesgo de que la presencia simultánea de representantes de numerosas religiones pudiera transmitir una imagen de equivalencia entre ellas o favorecer una interpretación indiferentista de la oración por la paz.
El propio Juan Pablo II había abordado expresamente ese problema cinco días antes del encuentro. En la audiencia general del 22 de octubre de 1986, explicó que lo que sucedería en Asís «no será ciertamente sincretismo religioso» y formuló una distinción fundamental para comprender la convocatoria: «Por eso ha sido escogida para el encuentro de Asís la fórmula: estar juntos para rezar».
El Papa fue todavía más explícito: «Ciertamente no se puede “rezar juntos”, es decir, hacer una oración común, pero se puede estar presentes cuando los otros rezan».
La organización de la jornada original respondió a ese criterio. Como explicó Juan Pablo II el propio 27 de octubre de 1986, las distintas religiones dispusieron de lugares separados para expresar su oración según sus propios ritos y posteriormente se reunieron en la Plaza Inferior de San Francisco.
La precisión, sin embargo, no hizo desaparecer las controversias. La propia fuerza simbólica de reunir en Asís a representantes de religiones muy diferentes alimentó durante años el debate dentro de la Iglesia sobre los límites del diálogo interreligioso y el peligro de que determinados gestos pudieran oscurecer la singularidad de la fe cristiana.
Diálogo sin equiparar las religiones
La cuestión no es secundaria desde el punto de vista católico. La Iglesia puede promover el diálogo y la cooperación con quienes profesan otras religiones, pero ese diálogo no supone considerar igualmente verdaderas las distintas confesiones ni relativizar la afirmación cristiana de que Jesucristo es el único Salvador.
El reconocimiento de elementos de verdad y de bien presentes en otras tradiciones religiosas no elimina la misión evangelizadora de la Iglesia ni modifica su confesión de Cristo como «el camino, la verdad y la vida».
Este contexto permite entender también la insistencia de los organizadores del encuentro de 2026 en mantener diferenciadas las distintas oraciones. Sant’Egidio presenta la próxima cita como continuidad del llamado «espíritu de Asís», pero preservando formalmente la identidad religiosa de cada participante.
Desde 1987, la comunidad romana ha organizado regularmente encuentros internacionales inspirados en la iniciativa de Juan Pablo II. En 2016, Francisco acudió también a Asís para participar en la conmemoración del 30.º aniversario.
León XIV, cuarenta años después
Ahora será León XIV quien regrese a la ciudad de san Francisco en una fecha especialmente simbólica.
El programa de Asís 2026 conserva elementos reconocibles de aquella jornada: representantes de numerosas religiones estarán simultáneamente en la ciudad, las oraciones se desarrollarán conforme a las distintas tradiciones y, posteriormente, los participantes se reunirán ante la Basílica de San Francisco para proclamar un llamamiento por la paz.
La edición de este año llega además en un escenario internacional marcado por numerosas guerras. Sant’Egidio pretende que el encuentro sirva para reclamar el abandono de las armas y reivindicar el papel que las religiones pueden desempeñar en la búsqueda de la paz.
El aniversario recuperará también las cuestiones que acompañan al llamado «espíritu de Asís» desde su nacimiento: cómo promover el encuentro entre religiones sin caer en el indiferentismo, cómo distinguir la cooperación por la paz de una oración interreligiosa común y cómo mantener inequívoca, en ese contexto, la confesión cristiana de Jesucristo como único Salvador.
El próximo 27 de octubre, cuarenta años después del encuentro convocado por Juan Pablo II, León XIV participará en la jornada conclusiva de Asís. Los representantes cristianos rezarán en la Basílica Inferior de San Francisco, mientras los miembros de las demás religiones lo harán por separado en otros lugares de la ciudad. Posteriormente, los participantes se reunirán ante la basílica para la lectura y firma de un llamamiento por la paz.