El martes 22, la ministra de Sanidad presentó una campaña institucional cuyo eslogan es «Todo estará bien» y cuya tesis, leída en el vídeo por una voz joven, es que «quizás decidas abortar, y estará bien», que «quizás tengas 16 años, decidas hacerlo y estará bien» y que hay derecho a hacerlo en la sanidad pública. En el mismo acto, Mónica García anunció que ha pedido a la Abogacía del Estado que obligue a la Comunidad de Madrid a levantar el registro de médicos objetores, y cuando una periodista de El Debate, María Curiel, le preguntó si podía garantizar que el feto no sufre y que la madre no arrastra secuelas, la ministra contestó dos veces que no entendía la pregunta, dijo al fin que no hay sufrimiento fetal «por supuesto», y la llamó negacionista. Hasta aquí el Gobierno, que hizo lo que anuncia.
Lo interesante es lo que hizo la radio de los obispos durante las veinticuatro horas siguientes, y para saberlo hay que escucharla entera. Herrera en COPE, de seis a una, es el programa que fija la agenda de la cadena y de media derechita española, y en esas siete horas Carlos Herrera no pronunció la palabra aborto. Ni una vez. El asunto entró a las 06:23, en el tramo de Jorge Bustos, treinta segundos («una más; tal vez si viera esos datos, a lo mejor no haría falta hacerla y malgastar cientos de miles de euros»), y volvió a las 07:10 en un boletín leído. Nada más.
A la una y cuarenta y cuatro, José Luis Restán, que es la voz editorial de Ábside, dijo en dos minutos lo que la cadena no había dicho en siete horas: que la campaña está «entre las inmoralidades supremas de esta época», que la ministra «tuvo el cuajo de enarbolar la ciencia» y que «usted sí es negacionista, ministra». Y citó a Luis Argüello: «como ha denunciado reiteradamente el presidente de la Conferencia Episcopal, estamos ante el imperio de la biopolítica». Ningún obispo al teléfono. Ningún comunicado leído. Ni una línea de la Subcomisión de Familia y Vida. Al cierre de esta pieza tampoco constaba reacción alguna de la Conferencia Episcopal a una campaña del Estado que le dice a una chica de dieciséis años que abortar está bien.
La Tarde hizo su trabajo, y hay que decirlo: doce minutos con Leire Navaridas, que abortó en 2008 y acompaña desde hace ocho años a mujeres que lo hicieron, y con Ana Martín, de El Debate, que recordó que el Código Penal castiga ya con cárcel a quien reza a la puerta de las clínicas. La propia cadena tenía munición de sobra: un informe COPE del martes calcula que el Estado gasta 47 millones al año en abortos y las comunidades cinco en ayudar a embarazadas en dificultad, diez veces más en lo uno que en lo otro. El buque insignia no lo usó. Prefirió a Delcy, a Conde-Pumpido, a la boya hinchable de Marlaska y a las elecciones marroquíes.
Sí sonó, en cambio, la voz de los obispos. Sonó a las 09:54 y a las 09:58, con cuatro minutos de diferencia, en plena mañana de Herrera: «tu testamento puede ser un acto de fe; incluyendo a tu parroquia o diócesis en él, dejarás una herencia solidaria». Once cuñas en el día. Es el único mensaje episcopal que la COPE emitió entre el «abortar está bien» de la ministra y el amanecer siguiente: no una palabra por la vida del que va a nacer, sino una gestión de la herencia del que se va a morir. Todo estará bien.