La Iglesia reabre la única escuela cristiana en Gaza: más de 1.000 alumnos regresan a las aulas

La Iglesia reabre la única escuela cristiana en Gaza: más de 1.000 alumnos regresan a las aulas

La Escuela del Patriarcado Latino de Jerusalén en Gaza ha reabierto sus puertas para el curso 2026-2027 después de casi tres años de interrupción educativa. Un total de 1.005 alumnos, desde educación infantil hasta el último curso de secundaria, han regresado a las aulas de la que actualmente es, según el Patriarcado, la única institución educativa cristiana que permanece operativa en Gaza.

El Patriarcado Latino de Jerusalén informó este 22 de septiembre de la reapertura, que permite recuperar plenamente la misión educativa de unas instalaciones que durante los momentos más difíciles de la guerra sirvieron también para atender a niños desplazados. Para el nuevo curso se han reincorporado 77 profesores.

El primer día dejó una imagen que el párroco de la Sagrada Familia de Gaza, padre Gabriel Romanelli, resumió así: «Hoy hemos visto lágrimas de alegría en los ojos de los niños y de los padres, al ver a sus hijos en la escuela después de tres años».

De refugio durante la guerra a escuela nuevamente

La educación ha sido una de las prioridades mantenidas por el Patriarcado Latino y por el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, durante los años de guerra.

Incluso durante los momentos más difíciles, la parroquia de la Sagrada Familia continuó proporcionando educación a los niños desplazados que permanecían refugiados en sus instalaciones. La situación comenzó a cambiar durante la primavera de 2026, cuando algunas familias pudieron regresar a sus hogares o encontrar otro alojamiento.

«A medida que algunos regresaron a sus hogares o encontraron otros alojamientos en la primavera de 2026, pudimos acoger a más alumnos», explicó Romanelli.

Ahora, unas instalaciones que durante la guerra estuvieron volcadas en la emergencia recuperan una de sus funciones ordinarias. «Este lugar, que acogió a personas desplazadas durante la guerra, vuelve hoy a su misión educativa. Esperamos que este espacio sea un lugar donde puedan crecer el amor, la sanación y el respeto mutuo entre los miembros de la comunidad», señaló el sacerdote.

La reapertura ha incluido además la construcción de un nuevo edificio destinado al jardín de infancia, una obra que ha podido realizarse gracias al apoyo de donantes y colaboradores del Patriarcado.

La única institución educativa cristiana que funciona en Gaza

El regreso a las aulas tiene un significado particular para la continuidad de la presencia cristiana en Gaza. El Patriarcado considera las escuelas una parte fundamental de su misión pastoral y, pese a las consecuencias de la guerra, ha trabajado para recuperar la actividad educativa en la Franja.

La escuela funciona bajo la supervisión del padre Romanelli y gracias al trabajo conjunto del equipo local del Patriarcado en Gaza y del equipo de supervisión situado en Jerusalén. El centro atiende a niños y jóvenes de toda la comunidad local, no únicamente a familias cristianas.

Las dificultades materiales, sin embargo, continúan. La escuela afronta escasez de mobiliario, material de papelería y otros recursos educativos básicos.

A estas carencias se suman las consecuencias que los años de guerra han dejado en alumnos y profesores. Por ello, junto con las materias ordinarias, el centro está preparando actividades extracurriculares destinadas al apoyo psicológico de quienes regresan después de años de interrupción.

Para este curso, 77 docentes han podido reincorporarse a sus puestos en las diferentes etapas educativas.

Pizzaballa: «Sin ofrecer educación a los niños, ¿cómo puede haber esperanza?»

El cardenal Pizzaballa ha defendido repetidamente la necesidad de recuperar la educación durante sus visitas pastorales a Gaza.

«Sin ofrecer educación a los niños, ¿cómo puede haber esperanza?», ha insistido el patriarca.

La reapertura responde precisamente a esa preocupación. Para el Patriarcado, reconstruir no consiste únicamente en recuperar edificios e infraestructuras, sino también en devolver a los niños la posibilidad de estudiar y mantener las obras mediante las cuales la Iglesia sirve a la población.

La escuela representa una de esas obras. Más de mil niños y jóvenes han recuperado un espacio educativo estable mientras la comunidad intenta reconstruir su vida después de casi tres años de guerra.

La presencia cristiana permanece en Gaza

La reapertura constituye además un nuevo paso en la permanencia de la Iglesia en un territorio donde la comunidad cristiana ha atravesado años especialmente difíciles.

Durante la guerra, la parroquia de la Sagrada Familia mantuvo su actividad pastoral y asistencial mientras sus dependencias acogían a desplazados. Al mismo tiempo, dentro de sus posibilidades, continuó educando a los niños que permanecían refugiados allí.

Ahora, parte de ese esfuerzo comienza a pasar de la emergencia a la reconstrucción. El lugar que durante la guerra acogió a familias desplazadas vuelve a llenarse de alumnos y profesores.

El Patriarcado Latino ha señalado que continuará trabajando para garantizar que la Iglesia permanezca junto a la comunidad, ofreciendo «no solo testimonio espiritual, sino también atención práctica, educación y servicio».

Después de casi tres años de interrupción educativa, esa presencia tiene desde esta semana una expresión muy concreta: 1.005 alumnos han vuelto a sus aulas y 77 profesores han regresado a enseñar. Para Romanelli, las lágrimas de alegría de los niños y de sus padres durante el primer día mostraron lo que significa recuperar algo tan cotidiano —y durante años imposible— como volver a la escuela.

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