Madurez afectiva y discernimiento: los seminarios españoles revisan la formación de los futuros sacerdotes

Madurez afectiva y discernimiento: los seminarios españoles revisan la formación de los futuros sacerdotes

Los responsables de los seminarios mayores españoles pondrán el foco este otoño en una cuestión decisiva para el futuro del sacerdocio: quién entra hoy en el seminario, cómo discernir su vocación y qué condiciones humanas y espirituales deben exigirse antes de admitirlo. Rectores y formadores se reunirán en Madrid del 16 al 18 de octubre para revisar los cambios experimentados durante la última década en los candidatos y la aplicación de los criterios establecidos para su formación.

El encuentro, organizado por la Subcomisión Episcopal para los Seminarios de la Conferencia Episcopal Española (CEE), coincide con los diez años de la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis, promulgada en 2016 para ordenar la formación sacerdotal. El programa coloca expresamente en el centro el discernimiento vocacional, la madurez afectiva y los criterios de admisión.

¿Cómo han cambiado los candidatos en diez años?

Una de las ponencias más significativas llegará precisamente al final del encuentro. Juan Azcárate Casanova, vicerrector del Seminario de Asidonia-Jerez, analizará «La Ratio Fundamentalis ante el cambio generacional de los últimos 10 años: el discernimiento vocacional y los criterios de admisión hoy».

El planteamiento reconoce una realidad que afecta directamente a los seminarios: los jóvenes que llaman hoy a sus puertas no son necesariamente iguales a los que ingresaban hace una década. El discernimiento debe realizarse antes y durante la formación, atendiendo no solo a la voluntad manifestada por el candidato, sino a su capacidad para asumir las exigencias humanas, espirituales y pastorales propias del sacerdocio.

La Ratio Fundamentalis insiste precisamente en que la vocación debe ser discernida por la Iglesia y que el deseo personal de ser sacerdote no constituye por sí mismo un derecho a recibir la ordenación. La admisión al seminario exige valorar la recta intención, la libertad, la madurez humana y afectiva, la vida cristiana y las aptitudes necesarias para el ministerio.

La madurez afectiva, entre las prioridades

La dimensión afectiva ocupará también un espacio propio. El sacerdote Emilio Lavaniegos, que participó en la elaboración de la Ratio, impartirá la conferencia «El seminario, escuela de los afectos. El papel de las emociones en el proceso formativo del seminario según la Ratio».

No es un asunto aislado dentro del trabajo desarrollado este año por la CEE. En abril, la Subcomisión Episcopal para los Seminarios reunió por primera vez a rectores de seminarios mayores y psicólogos que colaboran en la formación de los candidatos al sacerdocio, con el objetivo de estudiar cómo integrar el acompañamiento psicológico dentro del proceso formativo.

La Iglesia ha insistido durante años en que la formación humana constituye el fundamento necesario de la preparación sacerdotal. La estabilidad emocional, la capacidad para establecer relaciones maduras, el dominio de sí y la integración de la sexualidad forman parte del discernimiento de la idoneidad de quien aspira al sacerdocio y a una vida célibe.

Diez años de la nueva Ratio

El encuentro servirá también para hacer balance de los diez años transcurridos desde la promulgación de la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis. Mons. Jorge Carlos Patrón Wong, arzobispo de Xalapa (México), abordará su recepción, los retos pendientes y las perspectivas de futuro.

Patrón Wong conoce de primera mano la materia. Antes de regresar a México desempeñó responsabilidades en Roma relacionadas directamente con los seminarios y la formación sacerdotal y participó en el proceso que condujo a la Ratio de 2016. Durante las jornadas abordará también las distintas etapas del itinerario formativo y su orientación hacia la configuración del futuro sacerdote con Cristo.

Los participantes analizarán además la llamada «etapa de síntesis», destinada a facilitar el paso desde la formación inicial del seminario hasta la incorporación efectiva al ministerio sacerdotal. Tres seminarios presentarán sus experiencias en este período.

La formación sacerdotal, en plena reorganización

Los últimos datos publicados por la Conferencia Episcopal contabilizaron 1.066 seminaristas en las diócesis españolas, frente a los 1.036 del curso precedente. La cifra, sin embargo, agrupa realidades diocesanas muy diferentes y se produce después de años de descenso que han llevado a impulsar seminarios interdiocesanos y nuevas fórmulas de colaboración entre diócesis.

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La reunión de octubre no se limitará, por tanto, a conmemorar los diez años de un documento romano. Rectores y formadores tendrán que examinar qué candidatos están llegando hoy, cómo discernir una vocación auténtica y qué condiciones deben concurrir antes de encaminar a un hombre hacia el altar. En un momento en que cada nueva vocación resulta especialmente valiosa, la escasez no elimina una exigencia básica de la formación sacerdotal: discernir no solo cuántos entran en el seminario, sino quiénes deben permanecer en él.

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