El Papa León XIV ha explicado este miércoles quiénes son los «testigos de la fe» cuya memoria recopila el Vaticano junto a la de los nuevos mártires: cristianos que permanecieron fieles a Cristo hasta la muerte, incluso en situaciones en las que no puede establecerse expresamente que sus verdugos actuaran por «odio a la fe».
El Pontífice ha recibido en el Palacio Apostólico a los participantes en el congreso El siglo XXI: ¿un nuevo tiempo de mártires?, promovido por el Dicasterio de las Causas de los Santos y la Comisión Nuevos Mártires–Testigos de la Fe. El encuentro da continuidad al trabajo de documentación de una memoria que tiene también carácter ecuménico y que incluye a católicos y a cristianos pertenecientes a otras Iglesias y comunidades eclesiales.
Durante la presentación del congreso, se dio a conocer que la Comisión había recibido durante el último año entre 100 y 150 nuevas notificaciones de cristianos muertos a causa del Evangelio, que se suman a los aproximadamente 1.700 testimonios recopilados anteriormente.
En su discurso a los participantes, León XIV ha precisado ahora el alcance de la expresión «testigos de la fe» y su diferencia respecto del reconocimiento canónico del martirio.
Una categoría más amplia que la de los mártires reconocidos
León XIV ha explicado que la denominación utilizada por la Comisión pretende abarcar «una categoría más amplia», distinta tanto de los mártires que tienen actualmente una causa de beatificación como de aquellos que ya figuran oficialmente en el catálogo de beatos y santos de la Iglesia.
La Comisión fue creada por Francisco en 2023 para recopilar testimonios sobre quienes han perdido la vida por Cristo «independientemente del itinerario canónico», con el objetivo de evitar que su ejemplo caiga en el olvido.
Se trata, según ha señalado el Papa, de cristianos que han entregado la vida por el Evangelio en contextos geográficos, históricos y políticos muy diferentes.
Muchos de ellos, ha explicado, «son asesinados por abuso de poder o por organizaciones criminales» porque, precisamente como cristianos, se enfrentan a determinadas injusticias «en nombre del Evangelio».
Cuando no puede acreditarse el «odio a la fe»
Es en estas situaciones donde adquiere importancia la expresión «testigo de la fe».
«El concepto de “testigo de la fe” ha sido formulado precisamente para acoger y honrar situaciones históricas complejas en las que la motivación de los verdugos no puede reconducirse explícitamente al “odio a la fe”», ha explicado León XIV.
La distinción resulta relevante porque el trabajo de esta Comisión no equivale al desarrollado dentro de una causa canónica de martirio.
El propio Papa ha precisado que la actividad de la Comisión Nuevos Mártires–Testigos de la Fe, apoyada por el Dicasterio de las Causas de los Santos, posee un carácter «historiográfico y divulgativo, no jurídico».
La atención se dirige, por tanto, más hacia la disposición de la víctima que hacia la motivación concreta del perseguidor.
«Se mira, es decir, al hecho de que la víctima haya permanecido fiel a Cristo en el cumplimiento de su compromiso evangélico y lo haya hecho hasta la muerte», ha afirmado.
La incorporación de una persona a esta memoria no supone que haya sido reconocida canónicamente como mártir, ni equivale a una beatificación o canonización.
Esta distinción ya había sido explicada por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, durante la presentación del congreso. Semeraro señaló entonces que la inclusión de un nombre en el catálogo tampoco implica automáticamente la apertura de una futura causa.
Una memoria que incluye a cristianos de otras confesiones
La memoria recopilada por la Comisión posee además una dimensión ecuménica. Su trabajo no se limita a los católicos, sino que conserva también los testimonios de cristianos pertenecientes a otras Iglesias y comunidades eclesiales que han perdido la vida por su fidelidad a Cristo.
La iniciativa continúa el trabajo impulsado por san Juan Pablo II para preservar la memoria de los cristianos asesinados durante el siglo XX.
Según los datos presentados antes del congreso por monseñor Fabio Fabene, secretario del Dicasterio de las Causas de los Santos y presidente de la Comisión, a los aproximadamente 1.700 testimonios recopilados hasta el año pasado se han añadido entre 100 y 150 nuevas notificaciones.
Los casos llegan a través de diócesis, conferencias episcopales, nunciaturas, congregaciones religiosas, movimientos y asociaciones laicales, aunque la propia Comisión también identifica posibles testimonios mediante informaciones publicadas en medios de comunicación.
Esta dimensión ecuménica quedó especialmente reflejada en septiembre de 2025, cuando León XIV presidió en la Basílica de San Pablo Extramuros una conmemoración de los mártires y testigos de la fe del siglo XXI junto a representantes de otras Iglesias y comunidades cristianas.
«Los testigos de la fe no proponen una ideología»
Durante la audiencia de este miércoles, León XIV ha destacado especialmente la dimensión evangelizadora de estos testimonios.
El Papa ha señalado que también el tiempo presente, que ha descrito como dominado por «la cultura del poder, de la fuerza sin límites y del desarrollo incesante de los sistemas armamentísticos», continúa conociendo el heroísmo de estos nuevos testigos.
También ha subrayado que el estilo cristiano manifestado en ellos «nunca busca la confrontación», sino que procura desactivarla «con la eficacia de la mansedumbre».
«Los testigos de la fe no proponen una ideología, sino que muestran una fe vivida en la vida cotidiana», ha afirmado el Pontífice.
Su credibilidad, ha añadido, procede de la «coherencia entre las palabras y las acciones», una coherencia llevada en algunos casos «hasta el sacrificio supremo».
León XIV ha recuperado en este contexto la conocida afirmación de san Pablo VI en Evangelii nuntiandi: «El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros, […] o si escucha a los maestros lo hace porque son testigos».
En sociedades marcadas por la indiferencia, ha añadido el Papa, tanto la «santidad de la puerta de al lado» como el «heroísmo silencioso» pueden convertirse en testimonios capaces de interpelar incluso a quienes se muestran más distantes.
Cristianos que entregaron la vida «por la justicia, la verdad, la paz y la libertad»
El congreso celebrado en Roma ha abordado precisamente la persistencia del martirio y del testimonio cristiano hasta la muerte durante el siglo XXI, con atención a situaciones de África, Tierra Santa, Asia, América y Europa.
León XIV ha descrito a estos cristianos como «estrellas que brillan en la oscuridad del egoísmo y de la opresión» y ha señalado que ayudan a la Iglesia a reflejar la luz de Cristo ante el mundo contemporáneo.
El Papa ha concluido recordando a los testigos de la fe que han entregado su vida «por la justicia, la verdad, la paz y la libertad» y agradeciendo a la Comisión el trabajo destinado a conservar su memoria.