«Sin normas para amar»: el «credo» sobre «toda la diversidad sexual» recitado en una Misa en Brasil

«Sin normas para amar»: el «credo» sobre «toda la diversidad sexual» recitado en una Misa en Brasil

El obispo de Brejo, José Valdeci Santos Mendes, permitió que durante una Misa celebrada el pasado 7 de septiembre en la catedral de Nuestra Señora de la Concepción, en el estado brasileño de Maranhão, dos jóvenes recitaran un denominado «Credo de la Juventud» que afirma no creer en una Iglesia «patriarcal, clerical y jerárquica», habla de un «Dios/Diosa» y reivindica una sociedad «sin normas para amar» que incluya «toda la diversidad sexual».

No se trató de una declaración realizada al margen de la celebración ni de un documento distribuido posteriormente. El propio obispo, que presidía la Misa, presentó el texto ante los fieles y dio paso a su lectura dentro de la celebración, según ha documentado ACI Digital.

Santos Mendes es, además, presidente de la Comisión Episcopal para la Acción Sociotransformadora (CEPAST) de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), una circunstancia especialmente relevante porque la celebración formaba parte del 32.º Grito dos Excluídos e Excluídas, una movilización en la que participan organismos y pastorales vinculados a la Iglesia junto con movimientos sociales.

El obispo presentó el «credo» y dos jóvenes lo recitaron

Foto: Mons. José Valdeci Santos Mendes

Antes de su lectura, Santos Mendes presentó el texto como una «súplica de los jóvenes de América Latina que se ponen ante Dios pidiendo que Él venga a nuestro encuentro». Acto seguido, encargó a dos jóvenes su proclamación.

El denominado «Credo de la Juventud» fue entonces recitado dentro de la Misa presidida por el obispo.

Uno de sus pasajes declara:

«No creemos en una Iglesia estática, patriarcal, clerical y jerárquica».

Frente a ella, el texto dice creer en una «comunidad integradora, intergeneracional, con voz propia» y en una Iglesia «en lucha» contra un «sistema capitalista dominante».

La formulación no termina ahí. En otro momento se proclama:

«Creemos que somos hijas e hijos de una Patria Grande sin racismo, sin normas para amar».

A continuación, el texto incluye expresamente «toda la diversidad sexual» entre las realidades que deben ser acogidas.

El denominado credo llega también a hablar de un «Dios/Diosa», al que califica de «liberador y revolucionario» y «miembro de las CEBs».

Este texto no fue elaborado expresamente para esta celebración. Procede del X Encuentro Continental de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs), celebrado en Paraguay en 2016, y permanece publicado por las propias CEBs.

Santos Mendes preside una comisión de la Conferencia Episcopal

José Valdeci Santos Mendes no es únicamente obispo de Brejo. También preside la Comisión Episcopal para la Acción Sociotransformadora de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil.

La CEPAST había convocado oficialmente a diócesis, pastorales, organismos eclesiales y movimientos populares a participar en la 32.ª edición del Grito de los Excluidos.

La convocatoria llevaba la firma del propio Santos Mendes y concedía particular importancia a la movilización de este año por coincidir con el proceso electoral brasileño.

Además, la página de la CEPAST dedicada a la jornada ofreció entre los materiales para organizarla un «guion de celebración», junto con el cartel, el periódico, el himno y otros recursos.

La comisión episcopal se desvincula de la elaboración del guion

Consultada por ACI Digital, la CEPAST se desvinculó de la autoría del guion. Su responsable de comunicación, Juce Rocha, aseguró que el Grito de los Excluidos está articulado por diferentes organizaciones y afirmó que la comisión de la Conferencia Episcopal «no participó en la elaboración del guion celebrativo».

La aclaración delimita la responsabilidad institucional sobre la elaboración del documento, pero no cambia lo ocurrido en la catedral de Brejo.

Referencias a las elecciones dentro de la Misa

El «credo» no fue el único elemento controvertido de la celebración presidida por Santos Mendes.

El guion introdujo también referencias explícitas al escenario político brasileño. En el acto penitencial se pidió perdón por las ocasiones en las que no se toma «en serio el destino del país en las elecciones» y por no denunciar determinadas candidaturas vinculadas al «poder económico».

Durante la oración de los fieles se pidió asimismo discernimiento para no votar a quienes pusieran «en juego la soberanía de Brasil», tuvieran un «plan golpista» o pretendieran convertir el bien público «en objeto de lucro».

La respuesta prevista para los asistentes era:

«¡Líbranos, Señor, de todas las personas que usan la política para traicionar al pueblo brasileño!».

La dimensión electoral tampoco era ajena a la convocatoria de la CEPAST. En su mensaje de movilización, la comisión presidida por Santos Mendes calificó el momento político de Brasil como «decisivo» y llamó a promover espacios de discusión y movilización comunitaria.

Una movilización nacida en el entorno de la CNBB

El Grito de los Excluidos se remonta a la II Semana Social Brasileña de 1993 y 1994 y celebró su primera jornada nacional el 7 de septiembre de 1995. Al año siguiente fue incorporado por la CNBB a sus iniciativas dentro del proyecto Rumo ao Novo Milênio.

La movilización se celebra deliberadamente el Día de la Independencia de Brasil. Su propia organización la presenta como un «contrapunto» a las conmemoraciones oficiales y como un espacio de movilización y «conciencia política».

En ella participan organismos y pastorales de la Iglesia, entre ellos Cáritas Brasileña, la Comisión Pastoral de la Tierra, la Pastoral Obrera y las Comunidades Eclesiales de Base, junto a organizaciones y movimientos sociales como el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST).

Aunque la Conferencia Episcopal brasileña se exime como autora del llamado «Credo de la Juventud», y su comisión «sociotransformadora» niega haber elaborado el guion, no modifica el hecho central de lo ocurrido en Brejo. Santos Mendes, obispo católico y presidente de una comisión episcopal de la CNBB, presentó el denominado «Credo de la Juventud» y permitió que fuera recitado dentro de la Misa que él mismo presidía.

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