Antes del milagro del sol: lo que la Virgen pidió en Fátima el 13 de septiembre de 1917 ante 30.000 personas

Antes del milagro del sol: lo que la Virgen pidió en Fátima el 13 de septiembre de 1917 ante 30.000 personas

El 13 de septiembre de 1917, entre 20.000 y 30.000 personas se congregaron en la Cova da Iria, en Fátima (Portugal), para acompañar a Lucía dos Santos y a sus primos Francisco y Jacinta Marto en la quinta aparición de Nuestra Señora. Faltaba todavía un mes para el milagro del sol y la multitud que acudía al lugar había crecido considerablemente desde las primeras apariciones.

Nuestra Señora volvió a pedir aquel día el rezo diario del Rosario para alcanzar el fin de la guerra, confirmó el valor de los sacrificios ofrecidos por los tres pastorcillos y anunció que en octubre realizaría «el milagro para que todos crean».

De tres pastorcillos a 30.000 personas

Las apariciones habían comenzado cuatro meses antes, el 13 de mayo, cuando Lucía, Francisco y Jacinta se encontraban con su rebaño en la Cova da Iria. Nuestra Señora les pidió entonces que regresaran al mismo lugar el día 13 durante los cinco meses siguientes.

En septiembre, lo que había comenzado ante los tres niños había adquirido ya una dimensión muy distinta. El Santuario cifra entre 20.000 y 30.000 las personas presentes en la Cova da Iria el 13 de septiembre, la primera ocasión en que la multitud superó las dos decenas de millar.

Sor Lucía dejó en sus memorias una imagen particularmente expresiva de aquel día. Mientras los tres pastorcillos se dirigían hacia el lugar de la aparición, numerosas personas se arrodillaban ante ellos para pedirles que presentaran sus necesidades a Nuestra Señora.

Unos pedían por hijos enfermos, otros por ciegos y personas con distintas dolencias; también había quienes rogaban por familiares que se encontraban en la guerra y por la conversión de los pecadores.

«Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad», recordaría Lucía años después.

El encuentro llegaba además después de un mes especialmente difícil para los pastorcillos. El 13 de agosto habían sido llevados por el administrador de Ourém e impedidos de acudir a la Cova da Iria. La cuarta aparición tuvo lugar finalmente seis días después, el 19 de agosto, en Valinhos.

«Continúen rezando el Rosario todos los días»

La aparición de septiembre comenzó con una petición que había acompañado los encuentros anteriores: perseverar en el rezo cotidiano del Rosario.

«Continúen rezando el rosario a Nuestra Señora del Rosario, todos los días […] para alcanzar el fin de la guerra», dijo la Virgen según las memorias de sor Lucía recogidas por el Santuario.

Europa atravesaba entonces el cuarto año de la Primera Guerra Mundial. La guerra había estado presente en las peticiones de Fátima desde meses antes y el Rosario aparecía reiteradamente unido a la súplica por la paz.

La petición volvería a escucharse en octubre. En la última aparición, Nuestra Señora pediría que se continuara rezando diariamente el Rosario y se identificaría ante Lucía como Nuestra Señora del Rosario.

«Dios está contento con vuestros sacrificios»

La aparición del 13 de septiembre contiene también una indicación menos conocida sobre los sacrificios que ofrecían los tres niños.

Lucía, Francisco y Jacinta habían comenzado a llevar alrededor de la cintura una cuerda áspera como penitencia. Nuestra Señora no rechazó aquellos sacrificios. Por el contrario, comenzó confirmando su valor: «Dios está contento con vuestros sacrificios».

A continuación estableció un límite concreto: «pero no quiere que durmáis con la cuerda; traedla sólo durante el día».

La indicación adquiere particular importancia dentro del mensaje de Fátima, donde la oración, la penitencia y el ofrecimiento de sacrificios por los pecadores ocupan un lugar constante. Apenas un mes antes, en Valinhos, Nuestra Señora había pedido a los niños: «Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores».

En septiembre, por tanto, no se desautorizó la penitencia de los pastorcillos: se confirmó su ofrecimiento y se determinó cómo debían practicar aquel sacrificio concreto.

Enfermos y peticiones ante Nuestra Señora

Lucía presentó también a la Virgen las numerosas peticiones que había recibido de quienes acudían a Cova da Iria.

«Me han pedido que le pida muchas cosas», explicó la vidente, mencionando expresamente la curación de algunos enfermos y de un sordomudo.

La respuesta fue sencilla: «A algunos curaré, a otros no».

La escena guarda relación directa con aquella multitud que Lucía había encontrado durante el camino. Las decenas de miles de personas que llegaban hasta la Cova da Iria llevaban consigo enfermedades, familiares enviados a la guerra, pecados y necesidades que confiaban a la intercesión de Nuestra Señora.

«En octubre haré el milagro para que todos crean»

Antes de terminar la aparición llegó el anuncio que aumentaría todavía más la expectación en torno al siguiente 13.

«En octubre haré el milagro para que todos crean», anunció Nuestra Señora.

La Virgen señaló además que en octubre aparecerían Nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores, Nuestra Señora del Carmen y san José con el Niño Jesús para bendecir al mundo.

La promesa de un milagro no era completamente nueva. Ya había sido anunciada en las apariciones anteriores, pero el 13 de septiembre fue reiterada ante una Cova da Iria en la que se congregaban ya decenas de miles de personas.

Más de un siglo después, la llamada de Fátima a la oración y a la conversión continúa formando parte de la vida de la Iglesia. Benedicto XVI lo recordó durante su peregrinación al Santuario en 2010 al advertir que «se equivoca quien piensa que la misión profética de Fátima está acabada».

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Un mes después de aquella aparición de septiembre, la multitud reunida en la Cova da Iria rondaba ya las 70.000 personas. Era el 13 de octubre de 1917 y había llegado el día para el que Nuestra Señora había anunciado el milagro.

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