Bartolomé I espera «la restauración de la plena comunión con la Iglesia de Roma»

Bartolomé I espera «la restauración de la plena comunión con la Iglesia de Roma»

El patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, ha manifestado su esperanza en que católicos y ortodoxos puedan recuperar la plena comunión, rota desde hace casi un milenio. «Esperamos, por la gracia y la ayuda de lo alto, la restauración de la plena comunión con la Iglesia de Roma dentro del único Cuerpo de la Iglesia una, santa, católica y apostólica», afirmó.

El patriarca pronunció estas palabras el viernes 4 de septiembre en Budapest, al término del 27º Congreso Internacional de la Sociedad para el Derecho de las Iglesias Orientales, dedicado precisamente a El Obispo de Roma: horizontes futuros desde las antiguas tradiciones para católicos y ortodoxos. Su intervención fue publicada al día siguiente por el Patriarcado Ecuménico.

Bartolomé vinculó esta aspiración con la antigua Pentarquía, formada durante el primer milenio por las sedes de Roma, Constantinopla, Alejandría, Antioquía y Jerusalén. Según explicó, la comunión y concelebración de sus patriarcas constituía «el signo más visible de la unidad de la Iglesia universal».

El patriarca reconoció el profundo alcance de la ruptura entre Roma y Constantinopla, que describió como una separación que «desgarró la túnica inconsútil del Señor». A su juicio, los cuatro antiguos patriarcados orientales —Constantinopla, Alejandría, Antioquía y Jerusalén— tienen ahora una responsabilidad pastoral particular para preservar la continuidad de la fe apostólica y dar testimonio de la ortodoxia.

Sin embargo, Bartolomé insistió en que ese dolor por la separación «es inseparable de la esperanza» y expresó su deseo de que, con la recuperación de la comunión con Roma, «la Pentarquía pueda volver a estar completa» y la que denominó «lira de cinco cuerdas» de la Iglesia universal vuelva a resonar «en la plenitud de su antigua armonía».

Un primado «dentro, y nunca por encima» de las Iglesias

Una parte central del discurso estuvo dedicada a la cuestión del primado del obispo de Roma, uno de los principales asuntos del diálogo teológico entre católicos y ortodoxos. Bartolomé recordó una conocida formulación de Joseph Ratzinger, anterior a su elección como Benedicto XVI, según la cual Roma no podía exigir a Oriente, en materia de primado, más de lo que había sido «formulado y vivido en el primer milenio».

También evocó las palabras con las que el patriarca Atenágoras recibió a Pablo VI en el Fanar en 1967, cuando se dirigió al Pontífice como «sucesor de Pedro, primero en honor entre nosotros, el que preside en el amor».

Bartolomé sostuvo que esta expresión sintetiza la concepción ortodoxa del primado romano: «un primado de servicio amoroso, ejercido dentro, y nunca por encima, de la comunión de las Iglesias hermanas». Añadió que Atenágoras vinculaba esta interpretación con la Pentarquía, en la que el Papa de Roma era reconocido como primus inter pares, «primero entre iguales», en cuanto «Patriarca de Occidente».

El patriarca dejó clara, al mismo tiempo, la distancia que permanece entre ambas concepciones eclesiológicas. Al referirse al título de «Patriarca de Occidente», defendió que este corresponde a derechos patriarcales concretos, pero no constituye, desde la perspectiva ortodoxa, la expresión de una jurisdicción «universal e inmediata».

La recuperación del título «Patriarca de Occidente»

Bartolomé abordó asimismo la decisión de Benedicto XVI de retirar en 2006 el título «Patriarca de Occidente» del Anuario Pontificio. Según recordó, el Patriarcado Ecuménico recibió aquella decisión «con gran pesar», al considerar que ese título, a diferencia de otros atribuidos al Papa, tenía su origen y aceptación en la Iglesia indivisa del primer milenio y estaba ligado a la eclesiología de la Pentarquía.

El patriarca reveló que posteriormente planteó personalmente el asunto a Francisco, quien, según su testimonio, acogió sus preocupaciones y le aseguró que tenía intención de recuperar el título «en el momento adecuado y oportuno».

El título volvió a aparecer en el Anuario Pontificio de 2024. Bartolomé calificó la decisión como «un paso pequeño, pero lejos de ser insignificante», y aseguró que Constantinopla la considera un signo «positivo y esperanzador» para la continuación del diálogo teológico con Roma.

Un nuevo centro para el diálogo con los católicos

La intervención coincidió con la inauguración en Budapest del nuevo Centro de Diálogo Cristiano Ortodoxo «Fanarion», promovido por el Patriarcado Ecuménico como lugar permanente de encuentro entre ortodoxos, otros cristianos y representantes de distintas religiones.

Bartolomé expresó su deseo de que el centro se convierta en un «taller de ecumenismo jurídico» y ponga el trabajo de canonistas y teólogos al servicio de la Comisión Mixta Internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa.

El objetivo último, afirmó el patriarca, es servir a «la sagrada causa de la restauración de la plena comunión entre nuestras Iglesias».

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