Quince obispos ingleses participan en la manifestación provida por las calles de Londres

Quince obispos ingleses participan en la manifestación provida por las calles de Londres

Londres, 5 de septiembre de 2026. Miles de personas han recorrido este sábado el centro de Londres, desde el Emmanuel Centre de Westminster hasta la plaza del Parlamento, en la edición anual de la Marcha por la Vida del Reino Unido, celebrada bajo el lema «El aborto daña a la familia». La jornada ha estado marcada por una participación episcopal sin precedentes —quince obispos católicos han acompañado a los manifestantes, tras la misa de apertura en la catedral de Westminster— y por el acoso de los contramanifestantes abortistas, que llegaron a irrumpir en plena celebración de la misa para protestar.

La cifra de prelados supera incluso a la anunciada en junio, cuando los organizadores confirmaron la asistencia de catorce obispos, el doble de los siete que participaron en 2025. Entre ellos, y por primera vez, el arzobispo de Westminster y presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, monseñor Richard Moth, que ha presidido la misa de apertura, junto a los arzobispos Bernard Longley (Birmingham) y John Wilson (Southwark). Completan la nómina los obispos Philip Egan (Portsmouth), Peter Collins (East Anglia), Paul Swarbrick (Lancaster), John Arnold (Salford), Bosco MacDonald (Clifton), David Waller (Ordinariato de Nuestra Señora de Walsingham), Paul Mason (castrense), Frank Dougan (Galloway), John Keenan (Paisley) y los auxiliares David Evans (Birmingham) y Paul Hendricks (Southwark).

«Estoy aquí porque creo en la belleza y la dignidad de la vida humana», declaraba a EWTN el arzobispo Wilson durante el recorrido. «Estamos unidos en un espíritu hermoso, pacífico y alegre, para decir que la vida humana importa, que toda vida importa, desde la concepción hasta la muerte natural. En una cultura difícil, en la que tanta gente ve la vida como algo desechable, uno quiere levantarse y ser voz de los sin voz».

Irrumpen en la misa para protestar

El clima hostil de los contramanifestantes se hizo notar desde primera hora de la mañana. Un grupo de activistas abortistas llegó a irrumpir en el interior de la catedral de Westminster en plena celebración de la misa de apertura para protestar ante los fieles, según muestran los vídeos difundidos en redes sociales por asistentes a la celebración. «Manifestantes proaborto interrumpiendo la Santa Misa en la catedral de Westminster esta mañana. Un comportamiento despreciable», escribía una de las presentes al compartir las imágenes, grabadas en el interior del templo.

En el exterior, EWTN Gran Bretaña describía un ambiente «hostil e intimidatorio» a las puertas de la catedral y del Emmanuel Centre mientras dentro se celebraba la eucaristía: varios centenares de activistas increparon a los participantes con megáfonos, acusándoles de una «campaña violenta contra la autonomía corporal», con pancartas de «fascistas, no pasaréis» y consignas como «fascistas cristianos, fuera de aquí» o «quitad vuestros rosarios de nuestros ovarios». «Se les describe como violentos por oponerse pacíficamente al aborto, mientras la destrucción física de un niño no nacido se presenta como sanidad: una inversión que roza la parodia», escribía la cadena católica en su crónica del día.

Los números de una marcha en crecimiento

A la espera de que los organizadores confirmen la cifra definitiva de asistentes, todo apunta a que se ha superado el récord de 2025, cuando más de diez mil personas participaron en la marcha, según los propios convocantes. La trayectoria del acto refleja el crecimiento del movimiento provida británico: nació en Birmingham en 2012 como una modesta caminata de testimonio con apenas setenta personas, celebró su primera edición formal en 2013 en la catedral de San Chad con unos cuatrocientos participantes, y desde su traslado a Londres en 2018 no ha dejado de crecer, con una presencia cada vez mayor de familias jóvenes y una notable dimensión ecuménica.

La jornada comenzó con un festival provida en el Emmanuel Centre —con la novedad este año de una «Cumbre de la Familia Provida» dirigida a jóvenes de entre 18 y 35 años— antes de que la marcha partiera a primera hora de la tarde hacia el Parlamento, entre himnos cristianos y la Salve Regina. Isabel Vaughan-Spruce, codirectora de la marcha —conocida internacionalmente por haber sido detenida por rezar en silencio junto a un centro abortista—, calificaba en junio el apoyo de los obispos como «un poderoso signo de unidad y esperanza» que «subraya el papel central de la Iglesia católica en la defensa de los más vulnerables con verdad y compasión».

Un contexto legislativo adverso

La marcha llega en un momento crítico para la causa provida en Gran Bretaña. El Parlamento ha votado despenalizar de hecho el aborto hasta el nacimiento para la propia mujer, siguen vigentes las «zonas de amortiguamiento» en torno a los centros abortistas —al amparo de las cuales han sido detenidos varios provida, entre ellos la propia Vaughan-Spruce, por orar en silencio—, continúa el envío de píldoras abortivas por correo y avanza en los Comunes el proyecto de ley de suicidio asistido, al que la Conferencia Episcopal se opone frontalmente. Las cifras oficiales dan la medida del problema: 277.970 abortos en Inglaterra y Gales en 2023, el máximo desde la Ley del Aborto de 1967.

«Cada vida humana está hecha a imagen y semejanza de Dios. El aborto acaba con esa vida, y estamos ante una gran tragedia, algo que no afecta solo a esa persona, sino a su familia y a la sociedad y la cultura en que vivimos», resumía a EWTN el organizador Ben Thatcher. «Es una absoluta atrocidad que una vida humana hecha a imagen de Dios pueda ser eliminada y que eso se disfrace con el eslogan de que el aborto es sanidad».

Fuentes: EWTN News, EWTN Gran Bretaña, The Catholic Herald, National Catholic Register, LifeSiteNews y March for Life UK.

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