Mantras budistas desde el ambón de una iglesia católica en Italia durante un funeral

Mantras budistas desde el ambón de una iglesia católica en Italia durante un funeral

Dos monjes budistas entonaron un mantra desde el ambón de una iglesia católica durante los funerales de una mujer budista celebrados el pasado 20 de agosto en Como, en el norte de Italia. El párroco participó revestido con alba y estola y afirmó durante su intervención que la fallecida había encontrado su búsqueda de Dios en «Buda, el Iluminado». Tras hacerse público el caso, la Diócesis de Como ha aclarado que la conmemoración debería haberse celebrado en otro lugar y que se realizó sin autorización del Ordinario diocesano.

La ceremonia tuvo lugar en la iglesia de San Martino, en el barrio de Rebbio, y fue convocada tras la muerte, el 17 de agosto, de Marta Pezzati, de 59 años. Presidenta de la asociación Como Accoglie, Pezzati era conocida en la ciudad por su actividad en favor de los inmigrantes y otras personas en situación de vulnerabilidad. La convocatoria difundida después de su fallecimiento anunció expresamente sus «funerales» para la mañana del día 20 en el templo católico.

Durante el acto intervinieron dos monjes budistas, que recitaron un mantra desde el ambón. Los vídeos difundidos posteriormente muestran también al párroco de San Martino, Giusto Della Valle, y a otro sacerdote vestidos con alba y estola.

Uno de los monjes participantes ofreció después una interpretación diferente sobre la naturaleza de la ceremonia. En declaraciones a La Nuova Bussola Quotidiana, aseguró que «no fue una Misa ni tampoco un funeral», sino un recuerdo de la generosidad de Pezzati, y sostuvo que no hubo liturgia ni oración católica.

«Buda, el Iluminado»

Della Valle dedicó parte de su intervención a la trayectoria espiritual de la fallecida. La presentó como una mujer contemplativa, «buscadora de Dios por todos los caminos posibles», y aseguró que había encontrado esa búsqueda en «Buda, el Iluminado, que desde hace siglos continúa iluminando el camino de muchos pueblos».

El sacerdote se refirió también a las diferentes concepciones sobre la vida después de la muerte y habló de «renacimiento, regeneración, resurrección», antes de evocar la imagen bíblica de los pueblos reunidos en el monte santo.

Della Valle recordó asimismo la actividad de Pezzati en favor de los inmigrantes, especialmente durante la crisis vivida en Como en 2016. El sacerdote, conocido en la ciudad por su implicación en iniciativas de acogida, había colaborado con ella en este ámbito.

La relación entre ambos explica, según uno de los monjes budistas presentes, la elección de San Martino para celebrar la despedida. Pezzati había desarrollado durante años una intensa actividad social en Como a través de la asociación que presidía.

La diócesis: «La iglesia no es un espacio neutro o polivalente»

La diócesis publicó al día siguiente una nota completa sobre la «correcta celebración del rito de las exequias».

Piani comienza expresando respeto por el duelo de familiares y amigos y evita emitir juicios sobre el itinerario espiritual o la actividad social de Pezzati. A continuación, sin embargo, establece una clara distinción en el terreno litúrgico.

«La Liturgia es expresión de la fe de la Iglesia y no un conjunto de gestos indistintos», señala la nota.

La diócesis recuerda asimismo que el rito de las exequias debe preservar con claridad el anuncio de la muerte y resurrección de Cristo y «no puede confundirse con ritos o símbolos propios de otras tradiciones religiosas».

Piani recupera además una disposición del antiguo obispo de Como Alessandro Maggiolini: «Por su dedicación y por su función, la iglesia no es un espacio neutro o polivalente, sino un lugar cuya identidad debe ser custodiada y respetada».

La ceremonia no tenía autorización del Ordinario

A partir de estos principios, la Oficina para la Liturgia aborda directamente lo ocurrido en San Martino.

La diócesis sostiene que «habría sido necesario celebrar ese momento de conmemoración en otro lugar» y rechaza la mezcla de elementos propios de conmemoraciones civiles o interreligiosas con elementos de la oración litúrgica.

La nota añade que lo sucedido se realizó sin haberlo consultado con la autoridad competente y sin autorización del Ordinario diocesano.

La aclaración adquiere especial relevancia porque no se limita a establecer criterios generales sobre el diálogo interreligioso, sino que confirma que la decisión de celebrar aquella ceremonia en el templo y en esas condiciones no había recibido previamente el visto bueno de la autoridad diocesana.

Un recordatorio a sacerdotes y diáconos

Tras responder específicamente sobre el caso de Rebbio, la Oficina para la Liturgia dirige un recordatorio al conjunto de la diócesis.

Piani pide a todos los que intervienen en la liturgia, «comenzando por los presbíteros y los diáconos», que celebren atentamente el rito de las exequias conforme a lo establecido por los libros litúrgicos.

La nota reclama que se parta siempre de los praenotanda —las normas e indicaciones que preceden a los distintos ritos en los libros litúrgicos— y de las disposiciones particulares promulgadas para la diócesis por su actual obispo, el cardenal Oscar Cantoni.

También recuerda que, cuando surjan casos dudosos, los responsables de las celebraciones deben consultar con las autoridades diocesanas y ofrece formación específica sobre las exequias a sacerdotes y agentes pastorales.

«Una correcta celebración de las exequias cristianas —concluye Piani parafraseando el ritual— trae el consuelo de la fe, alivia al cristiano que cree y no hiere al hombre que llora».

La intervención de la Diócesis de Como llega diez días después de una ceremonia en la que, dentro de una iglesia católica y sin autorización del Ordinario, dos monjes budistas pudieron entonar un mantra desde el ambón mientras el párroco elogiaba a Buda como «el Iluminado».

Ayuda a Infovaticana a seguir informando