La Misa tradicional en latín está despertando un creciente interés entre jóvenes católicos de Vietnam, muchos de ellos nacidos décadas después de la reforma litúrgica y sin experiencia previa de la liturgia anterior al Concilio Vaticano II. Junto al Vetus Ordo, estas pequeñas comunidades están recuperando antiguas oraciones, catecismos y formas de espiritualidad propias del catolicismo vietnamita que habían quedado prácticamente fuera de la experiencia religiosa de su generación.
Según recoge UCA News, el movimiento está formado principalmente por católicos de entre veinte y treinta años que crecieron asistiendo a la Misa en vietnamita según el rito reformado. Algunos descubrieron la liturgia tradicional mientras estudiaban o trabajaban en Italia, Francia, Polonia o Estados Unidos; otros llegaron a ella a través de libros, conferencias y contenidos disponibles en internet.
El fenómeno presenta así una particularidad respecto a las comunidades tradicionales de algunos países occidentales: estos jóvenes no conocieron personalmente la liturgia anterior a la reforma ni buscan recuperar una experiencia vivida durante su infancia.
Del canto gregoriano a la liturgia tradicional
Joseph Christopher Nguyen Thien Tuan Hoang, responsable de una de las comunidades católicas tradicionales del país, explica que su primer contacto estuvo relacionado con el canto gregoriano.
«Lo primero que me atrajo de la Misa tradicional en latín fue el canto gregoriano. Sus antiguas melodías me enseñaron que la música sacra no tiene que ver solamente con el sonido, sino también con el silencio», señala.
Con el tiempo, encontró en la antigua liturgia elementos que relacionaba con la forma de vivir la fe de generaciones anteriores de católicos vietnamitas.
«Me di cuenta de hasta qué punto la antigua liturgia reflejaba la fe que había aprendido de los católicos mayores de mi parroquia cuando era niño. Era como redescubrir la manera en que mis antepasados habían vivido su fe», explica.
Este acercamiento ha llevado a algunos jóvenes a estudiar canto gregoriano, leer a los Padres de la Iglesia, acercarse a autores espirituales medievales y recuperar catecismos clásicos. Algunos también han aprendido por su cuenta suficiente latín litúrgico para poder seguir las celebraciones.
Antiguas oraciones y catecismos vietnamitas
El interés no se limita al Misal de 1962. La recuperación de la antigua liturgia ha llevado a estos católicos a buscar también elementos propios de la tradición católica vietnamita que habían caído en desuso.
«Junto con la Misa en latín, redescubrimos un tesoro de oraciones vietnamitas y textos catequéticos preparados por los misioneros antes del Concilio Vaticano II», explica Hoang.
Estos materiales no eran simplemente traducciones de textos europeos, sino que habían sido adaptados durante generaciones a la lengua y la cultura del país.
«Ya habían sido adaptados a la cultura y a la lengua vietnamitas. Pocas comunidades católicas del sudeste asiático conservan todavía una herencia tan rica», añade.
Para los miembros de estas comunidades, recuperar esos textos no constituye únicamente un ejercicio histórico. Los consideran también instrumentos para transmitir la doctrina mediante expresiones que formaron parte durante generaciones de la vida de los católicos vietnamitas.
El interés por el Vetus Ordo se convierte así también en una búsqueda de las raíces de una identidad católica específicamente vietnamita.
Sin parroquias dedicadas a la Misa tradicional
El movimiento carece por ahora de una estructura estable. A diferencia de países como Francia o Estados Unidos, Vietnam no dispone de una red de parroquias dedicadas a la celebración de la Misa tradicional.
Las comunidades son pequeñas y mantienen el contacto fundamentalmente mediante relaciones personales, grupos en internet y vínculos creados por quienes han estudiado en el extranjero.
Las posibilidades de asistir al Vetus Ordo son limitadas y las celebraciones se organizan cuando las circunstancias lo permiten, en ocasiones gracias a sacerdotes extranjeros que visitan el país.
Una de estas Misas descritas por UCA News se celebra en una vivienda particular de Hanói, temporalmente convertida en capilla. Allí, jóvenes siguen las oraciones mediante misales bilingües mientras un sacerdote visitante celebra la liturgia en latín.
«Nuestro mayor desafío no es la hostilidad, sino la incomprensión»
La presencia de estas comunidades también ha provocado discusiones entre los católicos vietnamitas, especialmente en las redes sociales. Según el reportaje, algunos identifican automáticamente el apego a la Misa tradicional con el rechazo del Concilio Vaticano II o con la oposición al pontificado de Francisco.
Hoang considera que esta percepción constituye uno de los principales obstáculos para el desarrollo de estas comunidades.
«Nuestro mayor desafío no es la hostilidad, sino la incomprensión», afirma.
«Si más responsables de la Iglesia comprendieran por qué algunos jóvenes católicos se sienten atraídos por la antigua liturgia, creo que más personas tendrían la oportunidad de experimentar esta parte de la tradición de la Iglesia», añade.
El reportaje señala también la existencia de grupos minoritarios que utilizan el concepto de «tradición» para defender planteamientos que exceden o contradicen la enseñanza oficial de la Iglesia, dificultando que se distinga entre estas posiciones y los católicos cuyo interés se centra en la liturgia tradicional.
Una generación en busca de raíces
Las razones que estos jóvenes ofrecen para explicar su acercamiento al Vetus Ordo se centran menos en el uso del latín que en conceptos como silencio, belleza y continuidad.
Sus integrantes describen la antigua liturgia como una forma de rezar con mayor concentración y de establecer un vínculo con las generaciones de católicos que los precedieron, en medio de una sociedad marcada por los cambios rápidos y las constantes distracciones digitales.
El alcance que podrá adquirir el fenómeno dentro de la Iglesia vietnamita permanece abierto. Por ahora, se trata de comunidades pequeñas y con pocas posibilidades de celebrar regularmente.