Pizzaballa denuncia que Cisjordania es una «tierra sin ley» y pide preparar una futura visita de León XIV

Pizzaballa denuncia que Cisjordania es una «tierra sin ley» y pide preparar una futura visita de León XIV

El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, ha descrito Cisjordania como una «tierra sin ley» y ha advertido de que la violencia entre colonos israelíes y población palestina continúa aumentando «sin ningún freno desde el punto de vista de la seguridad y de la legalidad».

El purpurado realizó estas declaraciones durante la última jornada del Meeting de Rímini, en Emilia-Romaña (Italia), donde pidió un mayor esfuerzo diplomático de Occidente para frenar la espiral de violencia en Oriente Medio y reiteró su apoyo a la solución de dos Estados como vía para reconocer tanto a israelíes como a palestinos el derecho a «una casa en su tierra».

«Una situación de agresión continua por parte de los colonos»

Pizzaballa fue especialmente duro al referirse a la situación en Cisjordania.

«Que existe una situación de agresión continua por parte de los colonos es un hecho constatado», afirmó.

El patriarca sostuvo que la tensión con la población palestina no deja de crecer y denunció que los episodios de violencia se producen sin una respuesta suficiente de las instituciones encargadas de garantizar la seguridad y el cumplimiento de la ley.

No es la primera vez que el cardenal formula esta denuncia. El pasado mes de julio ya había asegurado que en Cisjordania «no hay Estado de derecho» y había acusado a colonos israelíes de levantar controles, destruir cultivos, impedir el acceso de los palestinos a sus tierras y protagonizar agresiones que en demasiadas ocasiones quedan impunes.

La situación afecta también directamente a comunidades cristianas. El 15 de agosto Pizzaballa visitó Taybeh, localidad palestina de Cisjordania y último pueblo de población mayoritariamente cristiana de la zona, donde reiteró su compromiso de defender la permanencia de los cristianos en Tierra Santa.

Pizzaballa reclama más diplomacia occidental

El patriarca pidió a los países occidentales que contribuyan a abrir una perspectiva política distinta.

«Occidente debe ayudar a levantar un poco la mirada, a crear perspectivas y también a calmar esta continua deriva mediante un esfuerzo diplomático cada vez mayor», afirmó.

Pizzaballa reconoció las limitaciones de la diplomacia, pero sostuvo que continúa siendo «el único modo» de intentar resolver el conflicto sin recurrir a las armas, la violencia o la fuerza militar.

Respecto de Gaza, aseguró que la situación se ha «deteriorado muchísimo» y que la Franja continúa «humanamente muy devastada», aunque consideró que existe una mayor estabilidad desde el punto de vista político y que las conversaciones sobre su futuro han aumentado.

La solución de dos Estados

El cardenal volvió a defender la creación de dos Estados, Israel y Palestina, posición que también ha sostenido León XIV.

Para Pizzaballa, se trata del «único modo de reconocer a los israelíes y a los palestinos el derecho a tener una casa en su tierra».

El patriarca insistió al mismo tiempo en que la paz no puede reducirse a un eslogan ni construirse desde planteamientos ingenuos.

«La política está hecha también de equilibrios, intereses y relaciones de poder», recordó, pero advirtió de que el problema comienza cuando todo queda reducido a «intereses de parte y equilibrios de fuerzas».

A su juicio, en Oriente Medio se ha perdido precisamente el sentido del bien común y demasiadas instituciones actúan únicamente en función de los intereses de su propio bloque político.

«Antes o después el Papa vendrá a Tierra Santa»

Pizzaballa se refirió también a una eventual visita de León XIV a Tierra Santa.

«Antes o después el Papa vendrá a Tierra Santa, es cuestión de tiempo», afirmó.

El patriarca pidió, sin embargo, no precipitar el viaje y preparar previamente las condiciones para que pueda producir frutos reales.

«Trabajaremos en esto junto con el Santo Padre, pero creo que no debemos tener prisa y que también debemos evitar gestos llamativos que se queden ahí», explicó.

A su juicio, una visita papal debería quedar integrada «dentro de un camino significativo» y no limitarse a un gesto simbólico aislado.

«La guerra roba a los jóvenes los años más hermosos»

Durante el encuentro Scrutando el cielo de Jerusalén, Pizzaballa dialogó con varios jóvenes a partir de su carta pastoral «Volvieron a Jerusalén con gran alegría», publicada el pasado 25 de abril y dirigida a la diócesis del Patriarcado Latino, que comprende Israel, Palestina, Jordania y Chipre.

El cardenal advirtió especialmente contra la capacidad de la guerra para deshumanizar al adversario.

«La guerra roba a los jóvenes los años más hermosos de su vida, cuando no les quita la propia vida», señaló.

Pizzaballa explicó que la lógica bélica termina convirtiendo al otro en alguien que debe ser despojado de su humanidad, porque «si el otro es humano y está cerca de ti resulta difícil golpearlo».

Por ello pidió impedir que «la dinámica de la guerra se apodere de la conciencia».

«La esperanza nace desde dentro»

El patriarca distinguió también entre esperanza y optimismo.

«No debemos confundir la esperanza con “todo irá bien” o con una solución política», afirmó.

Para Pizzaballa, la esperanza cristiana nace «desde dentro», de la fe y de las personas que, incluso en medio del conflicto, deciden encontrarse y rechazar la deshumanización del adversario.

El cardenal citó expresamente a israelíes y palestinos, judíos, musulmanes y cristianos que continúan colaborando, ayudando y sosteniendo a otros.

En este sentido, pidió que el diálogo interreligioso deje de quedar restringido a las élites y llegue también a las comunidades locales.

«Después de la guerra de Gaza no se puede volver como antes», afirmó. Las heridas y las incomprensiones acumuladas, explicó, obligan a reconstruir el diálogo desde el territorio y desde encuentros concretos entre personas.

Pizzaballa advirtió finalmente contra la tendencia de cada comunidad a considerarse «la única víctima» y convertir automáticamente al otro en enemigo.

«La primera violencia nace del corazón y de las palabras», resumió.

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