Pamplona celebra los 250 años de la capilla de la Virgen del Camino, su «Reina y Señora»

Pamplona celebra los 250 años de la capilla de la Virgen del Camino, su «Reina y Señora»

La parroquia de San Saturnino de Pamplona, en Navarra, celebra esta semana el 250 aniversario de la capilla de la Virgen del Camino, histórica advocación mariana venerada en la ciudad y honrada desde 1987 con el título de «Reina y Señora de Pamplona». Los actos culminarán este domingo 30 de agosto con una Misa solemne y una procesión por las calles del Casco Antiguo.

La conmemoración coincide este martes 25 de agosto con los 250 años exactos de la bendición inaugural de la capilla. Aunque las obras arquitectónicas estaban prácticamente concluidas años antes, la construcción y decoración del conjunto se prolongaron entre 1758 y 1776, y fue el 25 de agosto de aquel año cuando el entonces obispo de Pamplona, Juan Lorenzo de Irigoyen y Dutari, presidió su inauguración.

Una semana de celebraciones

La parroquia ha organizado una novena que comenzó el lunes 24 de agosto y continuará hasta el martes 1 de septiembre, todos los días a las 19:00 horas en la iglesia de San Saturnino.

Este martes presidirá la Eucaristía el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, monseñor Florencio Roselló Avellanas. El sábado 29 lo hará monseñor Santos Montoya Torres, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño.

El acto central llegará el domingo 30 de agosto a las 12:00 horas, con una Misa solemne conmemorativa seguida de una procesión por el Casco Antiguo de Pamplona.

La celebración dominical tendrá además carácter de despedida para César Magaña Felipe, párroco de San Saturnino desde 2020, que predicará ese día antes de dejar la parroquia.

Durante el resto de la novena participarán sacerdotes de distintas parroquias de Pamplona. El ciclo concluirá el 1 de septiembre con Miguel Larrambebere Zabalza, vicario general de la archidiócesis.

Una devoción vinculada a Pamplona desde hace siglos

La historia de la Virgen del Camino en Pamplona es considerablemente anterior a la construcción de su actual capilla.

Según la tradición, la imagen románica, policromada y revestida de plata apareció en 1487 sobre una viga de madera situada en la parte superior del presbiterio de San Saturnino y habría llegado prodigiosamente desde Alfaro, en La Rioja. La documentación histórica acredita posteriormente su presencia en una hornacina del antiguo claustro gótico.

La devoción fue creciendo durante los siglos siguientes. La Virgen fue invocada también en rogativas, de las que existen testimonios documentados en 1719, 1724, 1728, 1738 y 1770.

El aumento de la devoción y el deterioro del antiguo claustro llevaron a levantar un espacio de mayores dimensiones para albergar la imagen.

Una capilla levantada con la ayuda de los fieles

El 7 de mayo de 1758 comenzó el derribo del claustro, el cementerio y la antigua capilla de Santa Ana, y el 10 de junio se colocó la primera piedra del nuevo conjunto. Las obras se prolongaron durante casi dos décadas.

Parte de su financiación procedió de la rifa de alhajas ofrecidas a la Virgen, de las aportaciones de la Obrería de San Saturnino y de los vecinos del antiguo burgo de San Cernín, así como del dinero enviado por pamploneses y navarros que vivían fuera de su tierra.

El resultado fue una gran capilla de planta de cruz griega, de 21 metros de ancho y 29 de largo, presidida por una cúpula central acompañada por otras cuatro de menores dimensiones.

El conjunto fue inicialmente decorado siguiendo el gusto rococó, aunque parte de aquella ornamentación fue sustituida en 1805 por otra de carácter más sobrio y clasicista que ha llegado hasta nuestros días.

Un retablo dedicado a la Virgen y su familia

La imagen de la Virgen preside el gran retablo barroco, acompañada por san Joaquín y santa Ana, sus padres.

El programa iconográfico incorpora las cuatro virtudes cardinales —fortaleza, prudencia, justicia y templanza— y una imagen de san José en la parte superior. El conjunto culmina con la representación del Padre Eterno entre rayos y serafines.

En la parte inferior se encuentran, entre otras piezas, una talla de la Inmaculada Concepción y otra de santa Teresa de Jesús, perteneciente a la escuela napolitana. Detrás del retablo se construyó además un camarín de estilo rococó para la imagen mariana.

«Reina y Señora de Pamplona»

La vinculación de la Virgen del Camino con la capital navarra quedó reconocida formalmente en 1987, cuando el entonces arzobispo José María Cirarda le confirió el título de «Reina y Señora de Pamplona».

Dos siglos y medio después de la inauguración de su capilla, la parroquia de San Saturnino vuelve a llevar la celebración a las calles con la procesión del domingo, dentro de una semana dedicada a recordar una devoción cuya presencia documentada en Pamplona se remonta varios siglos atrás.

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