De la defensa de la vida a los «negocios de la muerte»: las frases de León XIV en San Marino y Rímini

De la defensa de la vida a los «negocios de la muerte»: las frases de León XIV en San Marino y Rímini

La visita pastoral de León XIV a San Marino y Rímini este sábado 22 de agosto dejó una extensa serie de intervenciones en las que el Pontífice abordó cuestiones que fueron desde la defensa de la vida y la familia hasta la educación, las vocaciones, la evangelización de las sociedades secularizadas, el ejercicio de la autoridad y la sinodalidad.

Ante las autoridades de la República de San Marino, la comunidad eclesial de la diócesis, los jóvenes, los participantes del Meeting para la Amistad entre los Pueblos organizado por Comunión y Liberación y, finalmente, los fieles reunidos para la Misa en el puerto de Rímini, León XIV dejó algunas de las afirmaciones más significativas de la jornada.

La vida, desde la concepción hasta la muerte natural

Ante las autoridades de San Marino, León XIV situó la defensa de la vida entre las obligaciones de una sociedad que quiera poner en el centro el cuidado de la persona.

«La tutela de toda vida, en cada una de sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural».

El Papa vinculó este principio con la necesidad de construir una sociedad capaz de reconocer al otro «como rostro y no como función», también ante los avances tecnológicos.

Libertad y conciencia

Al reflexionar sobre la Libertas, lema histórico de San Marino, el Pontífice sostuvo que la independencia política no basta para garantizar una sociedad verdaderamente libre.

«No hay verdadera libertad civil sin libertad personal, es decir, sin el respeto y la promoción de la dignidad de la persona humana».

León XIV relacionó esa libertad con el respeto a la conciencia y recordó a quienes sufren consecuencias por permanecer fieles a ella.

«Expresamos nuestra solidaridad con cuantos, en este momento, pagan personalmente por no haber traicionado su propia conciencia».

La auténtica libertad está en Cristo

En su posterior saludo a los jóvenes reunidos en San Marino, el Papa llevó la reflexión sobre la libertad al terreno explícitamente cristiano.

«La auténtica libertad la encontramos solo en Jesucristo, la encontramos en la verdad».

León XIV contrapuso esa libertad a «un mundo muchas veces lleno de mentira, lleno de engaños» y animó a los jóvenes a escuchar lo que Cristo quiere decir a cada uno de ellos.

Los padres, primeros responsables de transmitir la fe

Durante su encuentro con la comunidad eclesial de San Marino-Montefeltro, el Pontífice destacó el papel de sacerdotes, catequistas y educadores, pero situó en primer lugar la responsabilidad de los padres.

«Los padres [son los] primeros responsables de la educación en la fe de los hijos».

Y definió el lugar propio de esa transmisión:

«La familia es el primer lugar de formación en la fe, el seno natural en el que el Evangelio desde la infancia se aprende y se respira cotidianamente».

León XIV pidió por ello una «fuerte sinergia formativa» entre las familias y las comunidades eclesiales.

Matrimonio, vida consagrada y sacerdocio: «No tengáis miedo»

El Papa dirigió también a los jóvenes un llamamiento a descubrir su vocación y asumir compromisos definitivos.

«No tengáis miedo de tomar decisiones exigentes, como el matrimonio, la consagración, el ministerio ordenado, la vida profesional, el compromiso social y político».

Les pidió reconocer la llamada particular de Dios y poner a su servicio los dones recibidos.

«Liberemos la educación de la ideología»

En Rímini, ante el Meeting para la Amistad entre los Pueblos, León XIV pronunció una de las exhortaciones más contundentes de la jornada.

«Liberemos la convivencia de la sospecha, la cultura de la prepotencia, la educación de la ideología, el trabajo de la idolatría del beneficio, la tecnología y las finanzas de los business de la muerte».

El Pontífice pidió además «desenmascarar las relaciones de poder injustas» que están en la raíz de la pobreza, las desigualdades, la guerra y los desastres ambientales.

El mal no se combate con el mal

En el mismo discurso, León XIV contrapuso a las lógicas de poder una respuesta basada en la misericordia.

«El mal no se combate con el mal».

Y frente al «falso realismo» contemporáneo:

«Al falso realismo, que rearma las mentes, las palabras y las naciones, la cultura católica tiene hoy que oponer el realismo de la misericordia».

El futuro no es una amenaza

A los jóvenes presentes en el Meeting, muchos de ellos voluntarios, León XIV les dirigió un mensaje de esperanza.

«Sois signo de que el futuro es una promesa, no una amenaza».

Al mismo tiempo, les pidió que su pertenencia a movimientos y comunidades no terminara encerrándolos:

«El Movimiento, los grupos, las comunidades sean un trampolín desde el que lanzaros a toda la realidad».

Miles de jóvenes piden el Bautismo

Al abordar la secularización, León XIV llamó la atención sobre los jóvenes que se están acercando al cristianismo.

«Conmueven los miles de coetáneos vuestros que piden el Bautismo en sociedades consideradas entre las más secularizadas del mundo».

Para el Papa, sin embargo, el dato numérico no era lo esencial:

«Es una cuestión de libertad: la verdad se encuentra solo en la libertad».

La Iglesia crece «por atracción»

León XIV retomó también una conocida formulación utilizada por sus predecesores al hablar de la evangelización.

«La Iglesia no hace proselitismo. Se desarrolla más bien por atracción».

El Pontífice sugirió que «cierta pérdida de influencia» que algunos adultos habían «temido y combatido» podía ayudar a redescubrir la fuerza propia del Evangelio y de los vínculos que genera.

«¡Amad siempre a la Iglesia!»

En una exhortación dirigida específicamente a Comunión y Liberación, el Papa insistió en la comunión eclesial.

«¡Amad siempre a la Iglesia! Amad y preservad la unidad».

Y concretó posteriormente esa unidad:

«Con quienes están llamados a guiar el Movimiento, con la Sede Apostólica que os ha reconocido y con el Sucesor de Pedro».

Qué entiende León XIV por sinodalidad

El Papa vinculó la renovación de los movimientos eclesiales con la dimensión sinodal de la Iglesia y formuló una definición especialmente explícita:

«La sinodalidad no es el nombre de un proceso, sino la naturaleza de un pueblo que en la amistad y en el encuentro con el otro advierte que pertenece solo a Dios».

León XIV añadió que ese caminar juntos debe realizarse «bajo la guía de los pastores» y explicó cuál debe ser el lugar de la autoridad:

«La autoridad se convierte en servicio, que honra las diferencias y facilita su armonía».

Enfermos, personas con discapacidad y pobres, en el centro

Durante su encuentro en la Catedral de Rímini con personas atendidas por Cáritas, León XIV recordó el comportamiento de Cristo con quienes sufrían.

«Jesús, cuando encontraba personas enfermas, o con discapacidad, o pobres, las acogía y las ponía en el centro».

El Papa explicó que Cristo actuaba así «para sanarlas, para devolverles una vida conforme a su dignidad», y animó a los presentes a participar activamente en la vida de la Iglesia.

La autoridad en la Iglesia es servicio

En la Misa celebrada en el puerto de Rímini, León XIV partió de la entrega de las llaves a san Pedro para referirse directamente al ejercicio de la autoridad eclesial.

«En la Iglesia, a todos los niveles, la autoridad es servicio».

La exigencia, precisó, comienza por la propia jerarquía:

«El Papa, los obispos, los sacerdotes y los diáconos están llamados los primeros a vivirla así».

Ambición, avaricia y abuso de poder

El Papa ilustró su reflexión sobre la autoridad mediante la figura bíblica de Sebná, funcionario del rey Ezequías.

«Por ambición y avaricia, este hombre poderoso había comenzado a abusar de la autoridad conferida, acumulando riquezas para sí y para su círculo de amigos y parientes y enseñoreándose de las personas».

León XIV recordó también cuál fue la consecuencia:

«Por esto fue destituido y su misión confiada a Eliaquim, hombre honesto y libre de condicionamientos».

Diversiones que dejan vacío el corazón

Finalmente, al hablar de Rímini como destino turístico, el Papa distinguió el verdadero descanso de algunas formas contemporáneas de entretenimiento.

«El mundo en el que vivimos ofrece muchas formas de diversión, algunas de las cuales, sin embargo, llevan más bien a la dispersión y a la ruina que a un verdadero “volver en sí”, y dejan el vacío en el corazón».

León XIV cuestionó una concepción de la diversión como «evasión», «como si la vida ordinaria fuese una prisión de la que huir», y señaló que el verdadero descanso también exige recogimiento interior y encuentro con Dios.

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