Una biblista judía que cuestiona la lectura íntegra de la Pasión de San Juan presidirá la Asociación Bíblica Católica

Una biblista judía que cuestiona la lectura íntegra de la Pasión de San Juan presidirá la Asociación Bíblica Católica

La Catholic Biblical Association of America (CBA) ha elegido por primera vez en sus 90 años de historia a una presidenta judía. La biblista Amy-Jill Levine, especialista en el Nuevo Testamento y miembro de la asociación desde 1988, ejercerá la presidencia durante el periodo 2026-2027. Su nombramiento adquiere especial relevancia por tratarse de una organización que establece en sus estatutos que su trabajo debe desarrollarse conforme al Magisterio católico y que presta asesoramiento a la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB).

Levine ha defendido anteriormente la conveniencia de reconsiderar la proclamación íntegra de la Pasión según San Juan el Viernes Santo y ha sostenido posiciones sobre la aplicación contemporánea de determinados textos bíblicos relativos a la homosexualidad que contrastan en algunos puntos con la doctrina moral católica. Ahora pretende colaborar con los obispos estadounidenses en orientaciones bíblicas para la predicación y la catequesis, además de reforzar los recursos destinados al clero y a los educadores religiosos.

Primera presidenta judía de la CBA

La elección se produjo el 20 de julio durante la 88.ª reunión anual de la Catholic Biblical Association, celebrada en la Universidad Loyola de Maryland, en Baltimore. La asociación confirmó posteriormente que Levine ocupará la presidencia durante el periodo 2026-2027.

Levine había ejercido como vicepresidenta durante el mandato anterior y anteriormente fue consultora del consejo ejecutivo y desempeñó responsabilidades editoriales en The Catholic Biblical Quarterly. La CBA la identifica actualmente como su presidenta.

Especializada en los Evangelios y en el contexto judío del cristianismo primitivo, Levine fue en 2019 la primera especialista judía que impartió Nuevo Testamento en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. La propia CBA destaca además que mantuvo tres audiencias con el papa Francisco y su trabajo durante décadas en el ámbito de las relaciones judeocristianas.

Levine continúa profesando el judaísmo ortodoxo y ha manifestado expresamente que no reconoce a Jesucristo como Señor y Salvador. Al mismo tiempo, ha dedicado buena parte de su carrera académica al estudio del Nuevo Testamento y particularmente a situar las palabras y acciones de Cristo dentro de su contexto judío.

Propuso cambiar el leccionario del Viernes Santo

Una de las posiciones de Levine con mayor relevancia para su nueva responsabilidad se refiere a la Pasión según San Juan, cuya proclamación forma parte de la liturgia católica del Viernes Santo.

En una entrevista concedida en 2023 a The Christian Century, la biblista abordó el tratamiento de «los judíos» en el cuarto Evangelio y sostuvo que algunos de sus pasajes pueden favorecer interpretaciones hostiles hacia el pueblo judío. Al ser preguntada por las posibles soluciones, defendió modificar el leccionario del Viernes Santo.

Su propuesta no consiste en suprimir el Evangelio de San Juan del leccionario. Levine plantea específicamente reconsiderar la lectura íntegra de la Pasión joánica durante la celebración del Viernes Santo y recurrir a otras posibilidades, como las siete últimas palabras de Cristo tomadas de los cuatro Evangelios.

La Iglesia católica rechaza expresamente cualquier imputación colectiva de la muerte de Cristo al pueblo judío. Nostra aetate enseña que lo ocurrido durante la Pasión «no puede ser imputado ni indistintamente a todos los judíos que entonces vivían, ni a los judíos de hoy». La liturgia romana mantiene, sin embargo, la proclamación de Juan 18,1-19,42 el Viernes Santo.

Sus posiciones sobre los textos relativos a la homosexualidad

Levine también ha desarrollado públicamente su interpretación de los pasajes bíblicos relacionados con las relaciones homosexuales.

En un ensayo publicado en 2022 por Outreach, analizó distintos pasajes de Génesis, Levítico, las cartas de San Pablo y Judas. Su planteamiento no consiste simplemente en negar que existan textos bíblicos contrarios a determinadas relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. En algunos casos admite que esa interpretación puede corresponder al significado histórico del pasaje.

La diferencia aparece al determinar cómo deben aplicarse esos textos en la actualidad. Levine sostiene que establecer qué significaba un pasaje en su contexto original no resuelve necesariamente su aplicación moral contemporánea.

«Dado que no vivimos en la Edad del Hierro temprana ni en el Imperio romano del siglo I», escribió, es necesario juzgar si aquello que se consideraba apropiado entonces continúa siéndolo actualmente.

La biblista considera además que en la interpretación de estas cuestiones deben entrar en consideración otros elementos además de la reconstrucción histórica del texto, entre ellos los conocimientos científicos y la experiencia de las personas afectadas.

En el mismo ensayo rechazó como insuficiente, aplicada a este debate, la fórmula «amar al pecador pero odiar el pecado» y sostuvo que las personas que consideran haber descubierto su propia identidad sexual o de género pueden sentirse liberadas de las restricciones que determinados miembros de las Iglesias pretenden imponerles.

«No estoy interesada en cuestionar la doctrina»

Levine ha asegurado, sin embargo, que su objetivo al frente de la asociación no consiste en modificar las enseñanzas de la Iglesia.

«No estoy interesada en cuestionar la doctrina», declaró a EWTN News. Según explicó, busca interpretaciones fundamentadas históricamente que también puedan dirigirse a las comunidades actuales.

La nueva presidenta tampoco considera que «todo lo atribuido a Jesús en el Nuevo Testamento proceda directamente de Jesús». Entre sus argumentos menciona que Cristo hablaba arameo mientras que los textos neotestamentarios fueron redactados en griego. Levine sostiene que esta aproximación histórico-crítica es compatible con la doctrina católica y precisa que la proclamación de la Iglesia se fundamenta en las palabras de la Escritura tal como han sido recibidas, no en una eventual reconstrucción académica anterior a ellas.

La constitución dogmática Dei Verbum del Concilio Vaticano II enseña que los libros de la Escritura fueron escritos bajo inspiración del Espíritu Santo y que enseñan «firmemente, con fidelidad y sin error la verdad que Dios quiso consignar en las sagradas letras para nuestra salvación».

Quiere colaborar en orientaciones para predicación y catequesis

Aunque la Catholic Biblical Association no está gobernada por la Iglesia, mantiene vínculos de colaboración con la Conferencia Episcopal estadounidense y ofrece asesoramiento sobre cuestiones como traducciones de la Biblia, formación en la fe y catequesis.

Entre las prioridades señaladas por Levine se encuentran ampliar la participación internacional, desarrollar programas bilingües, producir recursos para sacerdotes y educadores religiosos y favorecer la formación profesional de los biblistas.

La nueva presidenta ha expresado además un interés particular por colaborar con iglesias locales y trabajar con los obispos en la elaboración de orientaciones bíblicas actualizadas para la predicación a partir del leccionario y la catequesis.

Su elección coloca así por primera vez al frente de la CBA a una biblista judía, especializada durante décadas en el Nuevo Testamento y las relaciones «judeocristianas», que ha defendido posiciones sobre el leccionario y sobre la aplicación contemporánea de determinados textos bíblicos que contrastan en algunos puntos con la disciplina litúrgica y la doctrina moral de la Iglesia católica.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando