La prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, sor Simona Brambilla, ha defendido en Madrid una presencia de los institutos seculares orientada a transformar «desde dentro» las estructuras sociales y culturales, y ha presentado la «ecología integral» como uno de los criterios para discernir el desarrollo humano. La religiosa ha intervenido este miércoles 19 de agosto en el Congreso de la Conferencia Mundial de Institutos Seculares (CMIS), que reúne en la capital española a 240 miembros de 71 institutos procedentes de 42 países.
En una extensa ponencia titulada «Vivir dentro», Brambilla ha desarrollado la misión de la consagración secular a partir de una idea central: permanecer plenamente insertos en la sociedad para actuar sobre sus valores, estructuras, relaciones y modelos culturales desde el Evangelio. Su intervención ha recurrido ampliamente al magisterio de Francisco y también a textos de León XIV, Benedicto XVI, san Juan Pablo II y san Pablo VI.
Transformar las estructuras «desde dentro»
Brambilla ha tomado como punto de partida la imagen evangélica de la semilla y la levadura para explicar el modo en que los institutos seculares deben desarrollar su misión. Frente a una presencia basada en la visibilidad o la imposición, ha defendido una actuación discreta e integrada en las realidades ordinarias.
Esta concepción implica, según la prefecta, estar presentes «dentro» del corazón humano, de las familias, de las estructuras, de las distintas situaciones y de la propia historia. A partir de Evangelii nuntiandi, ha recordado además que el ámbito de evangelización de los laicos comprende la política, la realidad social, la economía, la cultura, las ciencias, las artes y los medios de comunicación.
Brambilla ha insistido en que esa evangelización debe llegar hasta los fundamentos de la cultura. Para ello ha recuperado la formulación de san Pablo VI sobre la necesidad de evangelizar «de manera vital, en profundidad y hasta las raíces», alcanzando los criterios de juicio, valores, intereses, líneas de pensamiento y modelos de vida.
La prefecta ya había utilizado un planteamiento similar durante su anterior visita a Madrid, con motivo de la Asamblea General de la CONFER celebrada el pasado mayo. En aquella ocasión pidió avanzar hacia una «conversión de las relaciones y de las estructuras» dentro del proceso sinodal. InfoVaticana recogió entonces el peso que la transformación institucional y la continuidad de la sinodalidad tuvieron en las jornadas.
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La «ecología integral» como criterio de discernimiento
Otro de los ejes de la intervención ha sido la «ecología integral», concepto desarrollado por Francisco en Laudato si’. Brambilla ha contrapuesto dos modelos que, a su juicio, atraviesan la sociedad contemporánea: el paradigma tecnocrático y el de la ecología integral.
Del primero ha destacado dinámicas como «poseer, aferrar, dominar, manipular, extraer, exprimir, explotar, consumir y descartar». Frente a ellas, ha situado dentro de la ecología integral la reciprocidad, la comunión, el cuidado, la sobriedad, la contemplación, la gratitud y el servicio.
La prefecta ha relacionado estos planteamientos con la encíclica Magnifica humanitas de León XIV, que emplea las imágenes bíblicas de Babel y Jerusalén para contraponer una «cultura de la potencia», caracterizada por la polarización y la violencia, con la construcción de una «civilización del amor».
Brambilla ha presentado así la ecología integral como un criterio para distinguir «lo que humaniza o deshumaniza» y discernir cuándo existe un desarrollo humano integral.
El concepto ha adquirido durante los últimos años una presencia creciente en distintas estructuras e iniciativas de la Iglesia. En España, la Conferencia Episcopal cuenta con un Departamento de Ecología Integral y trabaja en un documento marco sobre esta área pastoral, mientras que el Vaticano mantiene distintos proyectos inspirados expresamente en Laudato si’.
Evangelizar la cultura desde sus dinámicas internas
La intervención ha dedicado un amplio espacio a definir qué significa evangelizar una cultura. Brambilla ha sostenido que no basta con actuar sobre sus manifestaciones externas, sino que es necesario alcanzar las estructuras y dinámicas que determinan la manera en que una sociedad comprende al hombre, sus relaciones y su propio destino.
Para ello, ha defendido que el evangelizador se acerque al mundo del otro «con humildad, gratitud, asombro y deseo de aprender» y procure comprender las raíces culturales mediante «la escucha, el respeto, la empatía» y el discernimiento espiritual.
Esta inserción en la realidad ha sido presentada como una característica específica de la consagración secular. Brambilla ha recordado unas palabras de Benedicto XVI de 2007, cuando afirmó que el discernimiento propio de estos institutos debe producirse «no desde fuera de la realidad, sino desde dentro, mediante una implicación plena».
Pizzaballa y la presencia cristiana en Tierra Santa
Brambilla también ha dedicado parte de su discurso a Tierra Santa, apoyándose en una carta del patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, publicada el pasado abril.
A partir de ella, ha planteado cómo deben permanecer los cristianos dentro de situaciones de conflicto sin quedar absorbidos por la lógica del enfrentamiento. La religiosa ha extendido esta cuestión más allá de las guerras, aplicándola también a las tensiones sociales, comunitarias e interpersonales.
En el caso concreto de Tierra Santa, ha recogido la idea de que los cristianos no constituyen un grupo exterior llamado simplemente a mediar entre israelíes y palestinos, sino que forman parte de las sociedades en las que viven. Su misión sería actuar dentro de ellas como «sal, luz y levadura», dando testimonio del perdón, la convivencia y la reconciliación.
«Atentos al mundo, con el corazón inmerso en Dios»
La prefecta ha completado su reflexión recuperando una expresión empleada por Francisco en 2017 para describir la vocación de los institutos seculares: estar «atentos al mundo, con el corazón inmerso en Dios».
Brambilla ha recurrido a las figuras bíblicas de Simeón y Ana para presentar a los consagrados seculares como «antenas receptivas» capaces de discernir la acción del Espíritu en la realidad cotidiana.
La religiosa ha concluido sintetizando su propuesta en la expresión «vivir dentro»: dentro de la relación con Dios, de la propia interioridad y del mundo, para reconocer las dinámicas que recorren la sociedad y discernirlas a la luz del Evangelio.
El encuentro de la CMIS, que se celebra por primera vez en España, continuará hasta el 22 de agosto. Tras el Congreso, los responsables de los 71 institutos representados celebrarán los días 21 y 22 la Asamblea General, en la que elegirán la nueva presidencia y el comité ejecutivo de la organización.