La vida religiosa española sigue avanzando por la senda sinodal marcada por Roma. Tras tres días de reuniones, ponencias y trabajos de grupo, la 32ª Asamblea General de la CONFER ha concluido en Madrid con una invitación a profundizar en la práctica de la sinodalidad, afrontar los conflictos internos de las congregaciones y seguir impulsando las transformaciones propuestas por el reciente Sínodo.
La asamblea, celebrada bajo el lema «Todos, todos, todos. Kairós sinodal», comenzó con intervenciones del cardenal José Cobo, del presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, y de la prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, sor Simona Brambilla.
Brambilla animó a los religiosos a avanzar en una «conversión de las relaciones y de las estructuras» y les pidió seguir caminando juntos en el proceso sinodal. La prefecta insistió en que la vida consagrada está llamada a revisar no solo sus actitudes personales, sino también sus dinámicas comunitarias e institucionales, en línea con las prioridades del actual proceso eclesial.
De la teoría a la práctica
Si algo ha quedado claro durante las jornadas celebradas por la CONFER es que la sinodalidad ya no se presenta como una reflexión teórica o una simple metodología de trabajo.
En el discurso de clausura, el presidente de la CONFER, Jesús Díaz Sariego, y la vicepresidenta, Cinta Bayo, sostuvieron que las congregaciones han entrado en una nueva fase en la que la sinodalidad debe convertirse en una experiencia cotidiana y en una forma concreta de vida comunitaria.
Para los responsables de la institución, la Asamblea ha cumplido los objetivos previstos: despertar al denominado «Kairós sinodal», fortalecer la escucha mutua y aprender a afrontar aquellas cuestiones que habitualmente permanecen ocultas en la vida de las comunidades.
Mirar debajo de la alfombra
La Asamblea destacó la necesidad de «mirar bajo la alfombra». Con esta imagen, los organizadores se refirieron a los conflictos, tensiones, temores y experiencias que muchas veces quedan relegados en la vida comunitaria. El propio documento final reconoce que aprender a gestionar los conflictos sigue siendo una de las tareas más difíciles para las congregaciones religiosas.
La reflexión también incluyó referencias a las «voces silenciadas», a la necesidad de superar los propios miedos y al esfuerzo por ponerse en el lugar de quienes piensan de forma diferente.
El «ajedrez de la sinodalidad»
Uno de los conceptos centrales fue la invitación a «reinventar el ajedrez de la sinodalidad», una metáfora con la que la presidencia de la CONFER intentó resumir cinco movimientos considerados esenciales para el futuro de las congregaciones.
Entre ellos figuran la convicción de que nadie es imprescindible, la necesidad de superar la rigidez, la integración de quienes generan incomodidad dentro de las comunidades, el valor de caminar juntos y la importancia del llamado «silencio del Espíritu» para discernir el camino a seguir.
Cinco conversiones para una nueva etapa
Otro de los ejes de la Asamblea fue la reflexión sobre las cinco conversiones sinodales recogidas en el documento final del Sínodo: espiritual, relacional, procedural, institucional y misionera.
Los participantes insistieron en que el desafío actual consiste en integrar todas estas dimensiones de forma simultánea, evitando que la sinodalidad quede reducida a cambios organizativos o estructurales.
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Para ello, la CONFER propone cultivar la vida interior, aprender a sostener las tensiones sin romper la comunión y asumir procesos de transformación que resumió mediante otra fórmula característica de estas jornadas: pasar «del orden al desorden y del desorden a la reordenación».
Concluida la Asamblea, la CONFER reafirma así su intención de seguir acompañando a las congregaciones religiosas en el despliegue de los procesos sinodales. Un camino que, a juzgar por las conclusiones de estos días, apenas parece estar entrando en una nueva fase y que continúa generando un abundante repertorio de conceptos, conversiones y metáforas llamados a transformar la vida religiosa del futuro.