Woelki pide a Roma que defina qué es la sinodalidad y espera «correcciones» al Camino Sinodal alemán

Woelki pide a Roma que defina qué es la sinodalidad y espera «correcciones» al Camino Sinodal alemán

El cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de Colonia, ha reclamado una definición clara de la sinodalidad para toda la Iglesia y ha vuelto a marcar distancias con el modelo desarrollado en Alemania. Coincidiendo con su 70 cumpleaños, que celebra este martes 18 de agosto, el purpurado ha afirmado que el proceso alemán puso el acento en las estructuras de participación y cogobierno hasta perder de vista la constitución jerárquica y sacramental de la Iglesia.

En una entrevista concedida a Die Tagespost y publicada este lunes, Woelki sostiene que «uno de los grandes desafíos consiste en definir para la Iglesia universal qué es la sinodalidad». El arzobispo de Colonia, una de las principales voces críticas con el Camino Sinodal dentro del episcopado alemán, vincula además esa cuestión con la evangelización y espera que Roma introduzca las «correcciones necesarias» en las propuestas procedentes de Alemania.

«No es nuestra Iglesia, sino Su Iglesia»

Woelki señala que León XIV presenta la sinodalidad y la evangelización como dos dimensiones estrechamente relacionadas. «La sinodalidad es una herramienta para la evangelización y la misión», afirma, definiéndola como un camino espiritual de búsqueda en el Espíritu Santo y de discernimiento.

El problema, a su juicio, aparece cuando este concepto se traslada fundamentalmente al terreno de las estructuras de poder. Al referirse al Camino Sinodal alemán, el cardenal sostiene que estuvo especialmente determinado por el intento de implantar «determinados formatos de participación y formas de cogobierno».

«Al hacerlo, pasamos por alto que la Iglesia está estructurada jerárquicamente y es sacramental», advierte. Y añade una precisión que sitúa en el centro de su crítica: «No es nuestra Iglesia, sino Su Iglesia. Todos vivimos bajo Cristo como cabeza y bajo la Palabra de Dios».

Por ello, Woelki considera que la sinodalidad no puede consistir en decidir qué Iglesia se quiere construir, sino en «reconocer lo que el Señor quiere de nosotros».

La posición del cardenal mantiene la línea que ha defendido durante los últimos años. En enero aseguró que, para él, el Camino Sinodal alemán estaba «cerrado» y expresó sus reservas ante la creación de estructuras permanentes que prolongasen el proceso.

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A la espera de las «correcciones» de Roma

Las declaraciones adquieren especial relevancia mientras continúa pendiente el futuro de la denominada Conferencia Sinodal, el organismo formado por obispos y laicos con el que se pretende dar continuidad institucional al Camino Sinodal.

Su puesta en marcha no llegará previsiblemente en noviembre, como se había planteado inicialmente, debido al examen de sus estatutos por parte de la Santa Sede. El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Georg Bätzing, ya había reconocido que la nueva estructura no comenzaría a funcionar sin la aprobación de Roma.

Woelki recuerda ahora que corresponde al Magisterio determinar «qué es la fe y la doctrina de la Iglesia y qué pertenece constitutivamente a su apostolicidad y catolicidad».

El cardenal recoge además la afirmación de Bätzing de que Alemania debe permanecer unida a la Iglesia universal y que «no habrá un camino especial alemán». Precisamente por ello considera positivo que el trabajo realizado haya sido entregado al Papa.

«Ahora esperamos ver dónde el Santo Padre y sus colaboradores realizan las correcciones que, a mi juicio, son necesarias», afirma.

El conflicto no es nuevo. Woelki, junto con los obispos Gregor Maria Hanke, Stefan Oster y Rudolf Voderholzer, se negó a participar en el Comité Sinodal encargado de preparar las nuevas estructuras, después de las reiteradas objeciones planteadas desde Roma.

El debate sobre los límites del proceso alemán

La cuestión de fondo sigue siendo hasta dónde puede llegar una estructura sinodal nacional sin alterar las competencias propias de los obispos ni entrar en contradicción con la constitución sacramental de la Iglesia.

Las tensiones han reaparecido recientemente en asuntos concretos. El pasado junio, después de que Roma rechazara la posibilidad de que los laicos pronunciaran la homilía durante la Misa, organizaciones vinculadas al Camino Sinodal reclamaron mantener abierto el debate y volver a plantearlo ante la Santa Sede.

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Frente a una concepción de la sinodalidad centrada en nuevas estructuras de participación y decisión, Woelki vuelve así a situar el debate en otro plano: la sinodalidad como instrumento al servicio de la misión y sometida a la doctrina, a la constitución jerárquica de la Iglesia y al discernimiento de la voluntad de Dios.

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