TRECE, la televisión de la Conferencia Episcopal Española, cerró 2025 con otros 2,9 millones de euros de pérdidas y acumula ya alrededor de 118 millones de euros en números rojos desde su creación en 2010. Dieciséis años después de su puesta en marcha, el proyecto televisivo de los obispos continúa sin alcanzar la rentabilidad y sigue necesitando el respaldo financiero de su accionista para sostener su actividad.
Los datos proceden de las últimas cuentas depositadas en el Registro Mercantil, según informa El Confidencial. Las cuentas revelan además que Ábside Media —el grupo de comunicación de la Conferencia Episcopal Española en el que se integran TRECE y COPE— mantiene una línea de crédito de 40 millones de euros con la cadena, con vencimiento en diciembre de 2028. TRECE ya ha dispuesto de 34,7 millones, cinco millones más que un año antes.
Menos pérdidas, pero también menos ingresos
El resultado negativo de 2,9 millones registrado durante 2025 supone una reducción del 7,5% respecto al ejercicio anterior. La evolución representa una mejora considerable frente a los déficits mucho mayores registrados durante los primeros años de funcionamiento de la cadena, cuando llegó a perder más de diez millones de euros en un solo ejercicio.
Sin embargo, la reducción de los números rojos no ha venido acompañada de un aumento de los ingresos. La cifra de negocio descendió desde los 12,59 millones de euros de 2024 hasta los 12,38 millones del último ejercicio.
La publicidad continúa siendo la principal fuente de ingresos de TRECE, con 11,71 millones de euros. De esa cantidad, 7,9 millones procedieron de anunciantes convencionales y otros 2,5 millones de la teletienda.
La situación general del mercado televisivo tampoco favorece a las cadenas pequeñas. La inversión publicitaria en la televisión tradicional cayó un 4,4% durante 2025, hasta los 1.784 millones de euros, mientras continúa el desplazamiento de anunciantes y espectadores hacia plataformas y soportes digitales.
El primer semestre de 2026 ha ofrecido cierta mejoría, con un crecimiento del 2,1% de la inversión publicitaria televisiva. El volumen del mercado, sin embargo, permanece lejos de los niveles anteriores a la pandemia y, especialmente, de los años previos a la crisis financiera de 2008.
Ábside mantiene una línea de crédito de 40 millones
El dato más significativo de las nuevas cuentas vuelve a estar en el respaldo financiero del accionista. Ábside Media mantiene una línea de crédito de 40 millones de euros a favor de TRECE, de la que la cadena ya ha utilizado 34,7 millones.
Durante el último ejercicio, la cantidad dispuesta aumentó en otros cinco millones de euros. La televisión de los obispos, por tanto, continúa necesitando el apoyo de su grupo propietario para cubrir unas necesidades que su actividad comercial no consigue satisfacer.
No se trata de una situación coyuntural. En 2022, TRECE acumulaba ya alrededor de 108 millones de euros en pérdidas desde su nacimiento. Tres años después, la factura se aproxima a los 118 millones.
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La Conferencia Episcopal puede considerar legítimamente que disponer de una televisión propia justifica asumir pérdidas económicas. Un medio vinculado a la Iglesia no tiene necesariamente que medirse únicamente por su rentabilidad empresarial. Pero precisamente por tratarse de un proyecto sostenido durante años bajo el paraguas de la CEE, resulta razonable preguntarse por la proporcionalidad entre los recursos empleados y los resultados obtenidos.
De 50 a 118 millones de pérdidas acumuladas
La trayectoria económica del canal permite apreciar la dimensión del problema. En 2014, las pérdidas acumuladas rondaban ya los 50 millones de euros. Un año después habían ascendido hasta los 63,5 millones.
La concesión en 2015 de una licencia propia de TDT por el Gobierno de Mariano Rajoy permitió eliminar uno de los principales costes que soportaba entonces la cadena: el alquiler de una frecuencia. Aquella ventaja estructural tampoco consiguió llevar el proyecto a la rentabilidad.
Más de una década después, las pérdidas acumuladas se aproximan a los 118 millones de euros. Es cierto que el ritmo anual de los números rojos se ha reducido notablemente, pero la televisión sigue sin ser capaz de financiar por sí misma su funcionamiento.
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Un 1,7% de audiencia tras dieciséis años
TRECE mantiene actualmente una cuota de pantalla aproximada del 1,7%. Su programación combina información, entretenimiento, cine y espacios religiosos dentro de un mercado dominado por Atresmedia y Mediaset y sometido a una creciente fragmentación de las audiencias.
La propia empresa reconoce en sus cuentas de 2025 que previsiblemente continuará la pérdida de inversión publicitaria de la televisión tradicional en favor de los soportes digitales. Ante este escenario, su estrategia pasa por la contención de los gastos y la continuidad de su actual línea de actividad.
Las dificultades económicas de la TDT no afectan únicamente a TRECE. Precisamente El Confidencial analiza sus cuentas ante la próxima llegada de La Séptima, el nuevo canal encabezado por José Miguel Contreras, cuyos promotores deberán enfrentarse a un mercado especialmente complicado para las televisiones situadas fuera de los dos grandes grupos audiovisuales.
Pero para la televisión episcopal la cuestión ya no consiste en saber si un proyecto recién nacido conseguirá encontrar su espacio. Han transcurrido dieciséis años desde su creación y la cadena continúa en números rojos.
Una cuestión de prioridades para la Conferencia Episcopal
El balance plantea una cuestión que va más allá de una cuenta de resultados. La Conferencia Episcopal no administra su grupo de comunicación como un inversor audiovisual cualquiera. La existencia de estos medios se justifica también por una finalidad institucional, informativa y evangelizadora.
Precisamente por ello, los resultados no deberían medirse exclusivamente en términos comerciales. Pero esa misma consideración obliga a preguntarse qué frutos comunicativos y evangelizadores justifican una inversión acumulada de semejante magnitud.
Mientras numerosas diócesis y parroquias afrontan dificultades económicas, necesidades de conservación del patrimonio y problemas para sostener distintas obras apostólicas, el proyecto televisivo impulsado por la Conferencia Episcopal ha acumulado 118 millones de euros en pérdidas sin haber alcanzado todavía la autosuficiencia económica.
La reducción del déficit anual constituye una mejora y debe reconocerse. Pero perder menos no significa haber resuelto el problema. Los 118 millones acumulados y los 34,7 millones ya utilizados de la línea de crédito de Ábside mantienen abierta, dieciséis años después, una pregunta sobre las prioridades de la Conferencia Episcopal y sobre los resultados que obtiene la Iglesia española a cambio de sostener su proyecto televisivo.