El obispo de ‘s-Hertogenbosch (Bolduque), Gerard de Korte, ha criticado públicamente a su obispo auxiliar, Rob Mutsaerts, por haber dirigido a León XIV una carta abierta en la que cuestiona los frutos del proceso sinodal y reclama al Papa mayor claridad doctrinal y misionera. De Korte no entra a refutar el contenido de las objeciones planteadas por Mutsaerts, sino que censura la forma elegida por su auxiliar y sostiene que debería haber trasladado sus inquietudes al Pontífice de manera privada.
Las declaraciones de De Korte han sido recogidas por el diario neerlandés Nederlands Dagblad, después de que Mutsaerts publicara el pasado 14 de agosto su carta a León XIV, que advertía del riesgo de convertir la sinodalidad en una forma permanente de funcionamiento de la Iglesia.
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De Korte cuestiona que Mutsaerts recurriera a una carta abierta
La respuesta del obispo de Bolduque se centra especialmente en el carácter público de la iniciativa de Mutsaerts.
Según De Korte, su auxiliar «no consultó con el Papa sobre esta extensa carta abierta» antes de hacerla pública. El obispo considera que, si Mutsaerts pretendía plantear sus reservas sin provocar división, debería haber utilizado los canales internos de comunicación de los que dispone como miembro del episcopado.
«Una carta personal al Papa habría sido lo apropiado» si su intención, como sostiene el propio Mutsaerts, era no sembrar discordia, afirmó De Korte. «Al fin y al cabo, un obispo (auxiliar), en particular, tiene sus propios medios para comunicarse con el obispo de Roma».
Unas diferencias que vienen de lejos
Las discrepancias entre De Korte y Mutsaerts no comenzaron con esta carta. En 2020, el auxiliar dejó prácticamente todas sus responsabilidades administrativas dentro de la diócesis debido a sus diferencias con el obispo diocesano.
Mutsaerts ha mantenido desde entonces una presencia pública propia y ha expresado en numerosas ocasiones posiciones críticas sobre el rumbo de determinados procesos eclesiales. El Sínodo sobre la Sinodalidad ha sido uno de los asuntos sobre los que se ha pronunciado con mayor claridad.
En la carta publicada el 14 de agosto, el auxiliar planteó a León XIV una pregunta sobre los resultados concretos obtenidos después de años de consultas, reuniones e informes sinodales. Entre otras cuestiones, preguntaba si se había fortalecido la fe, aumentado las conversiones, mejorado la asistencia a Misa, crecido las vocaciones sacerdotales o reforzado la reverencia hacia la Eucaristía. Su conclusión fue que, atendiendo a esos criterios, «es imposible considerar el Sínodo un éxito».
Mutsaerts también advirtió de que el proceso iniciado para el periodo 2021-2024 continúa actualmente en fase de aplicación y debe culminar con una Asamblea Eclesial en Roma en octubre de 2028. A su juicio, esa prolongación plantea el peligro de que la sinodalidad pase de ser un instrumento a convertirse en «una forma permanente de gobierno de la Iglesia».
El episcopado neerlandés mantiene su apuesta por la sinodalidad
La discrepancia entre los dos obispos aparece también en el modo de afrontar la siguiente etapa del proceso sinodal. Mientras Mutsaerts reclama revisar sus frutos y devolver el centro de la vida eclesial a la conversión, la santidad, la Eucaristía y la evangelización, la Iglesia neerlandesa continúa preparando iniciativas destinadas a desarrollar la sinodalidad.
De Korte ha anunciado que los obispos y religiosos de los Países Bajos celebrarán el próximo 16 de octubre una jornada nacional dedicada a la sinodalidad en el Sint-Janscentrum de Bolduque.
La iniciativa se inscribe en la fase de aplicación que continúa bajo el pontificado de León XIV. Precisamente esa prolongación es uno de los puntos centrales de la advertencia de Mutsaerts: el auxiliar sostiene que el fiel «no espera de su Iglesia un proceso permanente, sino claridad sobre el camino hacia Dios» y ha pedido directamente al Papa que, ante la confusión doctrinal y el desgaste de las estructuras eclesiales occidentales, «Pedro hable con claridad».