León XIV, en el VII centenario de la Virgen de la Gruta: María ofrece «esperanza y consuelo»

León XIV, en el VII centenario de la Virgen de la Gruta: María ofrece «esperanza y consuelo»

Con motivo de las celebraciones que culminan este 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, León XIV ha presentado a la Madre de Dios elevada al cielo como imagen de la gloria futura de la Iglesia y signo de «esperanza y consuelo» para los hombres. El Papa lo señala en una carta dirigida al cardenal Francesco Montenegro, arzobispo emérito de Agrigento y enviado especial del Pontífice a los actos por el VII centenario de la llegada de la antigua imagen de la «Santísima Madre de Dios» a Praia a Mare, localidad de Calabria, en el sur de Italia.

Las celebraciones se desarrollan los días 14 y 15 de agosto en el santuario diocesano de Santa María de la Gruta, perteneciente a la diócesis de San Marco Argentano-Scalea. En su carta, León XIV contempla a María como Madre, discípula y asociada a la obra del Redentor, y recuerda que su Asunción anticipa el destino de la Iglesia. El Pontífice destaca asimismo que la Madre de Cristo ofrece «una perspectiva serena» a los hombres de nuestro tiempo, «no pocas veces agitados entre la angustia y la esperanza», y continúa intercediendo con amor maternal por quienes sufren.

A continuación, ofrecemos la traducción íntegra de la carta de León XIV:

A nuestro venerable hermano
FRANCESCO, cardenal de la Santa Iglesia Romana MONTENEGRO
Arzobispo emérito de Agrigento

Al celebrar el misterio de Cristo, la Iglesia conmemora a la Bienaventurada Virgen María, íntimamente unida a su Hijo, recordándola como la mujer nueva que, en previsión de la muerte de Cristo, fue redimida de manera sublime desde su misma concepción; como la Madre que, por virtud del Espíritu Santo, engendró virginalmente al Hijo; como la discípula que guardó diligentemente en su corazón las palabras del Maestro; y como la asociada del Redentor que, según el designio divino, se entregó generosamente por entero a la obra de su Hijo.

En ella, además, la Iglesia reconoce a un miembro eminentísimo y singular, adornado con toda abundancia de virtudes; la confiesa como compañera en el camino de la fe y en las tribulaciones de la vida y, contemplándola ya situada junto a su Hijo en el Reino celestial, ve gozosa en ella la imagen de su propia gloria futura, prefigurada en su Asunción al cielo, donde la Virgen Madre de Dios permanece como principio e imagen de la Iglesia que alcanzará su plenitud y, para el pueblo peregrino, como signo de esperanza cierta y de consuelo (cf. Misal Romano, En la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, prefacio).

Sostenidos por este fundamento de la fe mariana, nos alegramos profundamente por la celebración del VII centenario del hallazgo de la imagen de Nuestra Señora de la Gruta en la costa de Scalea, en Calabria. Al recordar esta ocasión, hemos querido acceder gustosamente a la amable petición de nuestro venerable hermano Stefano Rega, obispo de San Marco Argentano-Scalea, quien solicitó encarecidamente que las solemnes celebraciones de la Misa pudieran verse honradas por la presencia y la palabra de un eminentísimo cardenal que actuara en nuestro nombre y manifestara nuestro afecto hacia la comunidad allí congregada.

Por ello dirigimos nuestro pensamiento hacia ti, venerable hermano nuestro, pues conoces de tal manera los especiales vínculos de aquel lugar que pareces especialmente idóneo para que, representándonos allí, manifiestes nuestra cercanía a esa comunidad y realces con tu presencia y tu palabra las celebraciones de este año jubilar.

Por tanto, te hemos elegido para desempeñar esta misión y, mediante la presente carta, te nombramos nuestro Enviado Extraordinario para las solemnes celebraciones de la Misa que tendrán lugar los días 14 y 15 del próximo mes de agosto, con motivo del VII centenario del hallazgo de la célebre imagen de la Madre de Dios.

Con mucho gusto te concedemos la facultad de que, al participar en tan señalada ocasión, saludes y bendigas en nuestro nombre al pastor de San Marco Argentano-Scalea, a toda la comunidad de fieles y a las autoridades públicas, por intercesión de la Madre de Cristo elevada al cielo, que ofrece a los hombres de nuestro tiempo, no pocas veces agitados entre la angustia y la esperanza, una perspectiva serena, y que nunca deja de interceder con amor maternal por quienes se encuentran afligidos por las tribulaciones.

Mientras te impartimos, venerable hermano nuestro, la bendición que transmitirás a todos los que participen en la celebración, acompañamos tu misión con fervientes oraciones y suplicamos humildemente al Dios de la misericordia que todos puedan recoger abundantes frutos de las celebraciones de este Año Jubilar.

Dado en el Vaticano, el 13 de julio del año del Señor 2026, segundo de nuestro pontificado.

LEÓN PP. XIV

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