España se vuelca con la festividad de la Asunción de la Virgen María

España se vuelca con la festividad de la Asunción de la Virgen María

De la Dormición de los primeros siglos a las procesiones de este 15 de agosto: España celebra su fiesta mariana por excelencia con misas de alba, votos asuncionistas y la Virgen en la calle de norte a sur.

Hoy, 15 de agosto, la Iglesia celebra la Asunción de la Santísima Virgen en cuerpo y alma a los cielos. Es solemnidad de precepto, festivo nacional y, sobre todo, el día en que media España se echa a la calle detrás de su Virgen: la de los Reyes en Sevilla, la de la Paloma en Madrid, la de Begoña en Bilbao, la Assumpta en tantas parroquias. Pocas fiestas expresan con tanta claridad que este país se construyó, piedra a piedra y voto a voto, sobre la devoción a María.

Una fiesta más antigua que su definición dogmática

Conviene recordarlo, porque a veces se olvida: cuando Pío XII definió el dogma de la Asunción el 1 de noviembre de 1950 con la constitución apostólica Munificentissimus Deus —el único ejercicio de la infalibilidad ex cathedra posterior a la definición del Vaticano I—, no inventó nada. Puso el sello del magisterio extraordinario a una fe que la Iglesia profesaba desde sus primeros siglos.

En Oriente, la fiesta de la Koimesis o Dormición de la Madre de Dios se celebraba ya en el siglo V en Jerusalén, y el emperador Mauricio la extendió a todo el Imperio bizantino a finales del siglo VI, fijándola precisamente el 15 de agosto. Roma la adoptó en el siglo VII, y el papa Sergio I la incluyó entre las cuatro grandes fiestas marianas con procesión estacional. San Juan Damasceno, san Germán de Constantinopla y tantos otros Padres predicaron con elocuencia lo que el pueblo cristiano ya sabía: que no convenía que el cuerpo que había dado carne al Verbo conociera la corrupción del sepulcro. La ausencia total de reliquias corporales de la Virgen —algo inaudito en una Iglesia que veneró desde el principio los cuerpos de sus santos— apuntaló durante siglos esta convicción.

En el calendario tradicional, la Asunción es fiesta de primera clase con vigilia propia el 14 de agosto y, hasta la reforma, contaba con octava privilegiada. Quienes asistan hoy a la Misa tradicional escucharán el introito Signum magnum, introducido por el propio Pío XII tras la definición dogmática: «Un gran signo apareció en el cielo: una Mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies».

España, tierra de la Asunción

No es casualidad que buena parte de las catedrales españolas —Toledo, Sevilla, Valencia, Jaén, Coria, El Burgo de Osma, entre tantas— estén dedicadas a Santa María en su Asunción. La España de la Reconquista consagraba a la Asunta las mezquitas purificadas, y cabildos, hermandades y universidades juraron defender este misterio siglos antes de que Roma lo definiera. El voto asuncionista, como el inmaculista, es parte de la historia teológica de esta nación. Y este 15 de agosto de 2026 vuelve a demostrarlo con un calendario de cultos que recorre toda la geografía.

Sevilla madruga: la Virgen de los Reyes

La jornada arranca antes del amanecer en Sevilla. La Catedral acoge desde las 5:30 de la madrugada las tradicionales misas de peregrinos (5:30, 6:00 y 6:30), con fieles llegados de toda la archidiócesis. A las 8:00, al son de las campanas de la Giralda, la Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla y de su archidiócesis, sale por la Puerta de Palos para recorrer el entorno del templo metropolitano —plaza Virgen de los Reyes, Alemanes, avenida de la Constitución, plaza del Triunfo— con la Banda Sinfónica Municipal abriendo cortejo y la Banda del Ejército de Tierra tras el paso. A su regreso, en torno a las 9:30, se celebra la misa estacional, uno de los actos litúrgicos centrales de la Asunción en Andalucía.

A pocos kilómetros, Cantillana vive su gran noche asuncionista. Tras la misa de alba, la Función Principal de Instituto de las 11:00 incluye la renovación del tradicional voto y juramento de defender los dogmas de la Maternidad Divina, la Inmaculada Concepción y la Asunción —una joya de continuidad con la mejor tradición votiva española—, con predicación de don Salvador Aguilera López, oficial de la Santa Sede y capellán de Su Santidad. A las 21:00 sale la procesión, que se prolongará hasta la madrugada, en un año marcado por el centenario de la marcha Plegaria a la Virgen de la Asunción, de Farfán. La novena continuará hasta el día 23, con retransmisión de la función de clausura por Canal Sur.

Madrid: Misa del cardenal Cobo y bajada del cuadro de la Paloma

En Madrid, la Asunción coincide con la fiesta más castiza del calendario: la Virgen de la Paloma, ese lienzo humilde que una vecina rescató en 1787 y que los bomberos de la capital tienen por patrona. El día grande comienza, curiosamente, en Las Ventas: a las 10:30 el cuadro de la Virgen que preside la capilla de la plaza sale al coso para una Misa por el mundo taurino, testimonio del viejo vínculo entre los toreros y la Paloma.

En la parroquia de la calle de la Paloma habrá misas desde las 7:00 de la mañana, y a las 13:00 la Misa solemne presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo. Al término, uno de los momentos más esperados del verano madrileño: la bajada del cuadro de la Virgen a cargo de un piquete del Cuerpo de Bomberos, tradición documentada desde 1923. El cuadro quedará expuesto a la veneración de los fieles durante la tarde, y a las 19:30 saldrá la procesión por La Latina —Gran Vía de San Francisco, Puerta de Toledo, calle Toledo, plaza de la Cebada, Carrera de San Francisco—, con homenaje de los bomberos a la altura de la Puerta de Toledo. Ya de noche, la Salve cantada pondrá el broche religioso a una jornada que las verbenas prolongarán hasta la madrugada.

Del Cantábrico al Levante

En Bilbao, la basílica de Begoña —la Amatxu de los vizcaínos— celebra misas desde las cuatro de la madrugada, con la Eucaristía de las 12:00 presidida por el obispo diocesano y la Salve final en la última misa de la tarde, tras los días de novena que congregan a fieles de todo el territorio.

En Castro Urdiales (Cantabria), la víspera dejó anoche una de las estampas más hermosas del norte: la Procesión de las Velillas, con la imagen de la Asunción recorriendo el casco viejo entre un mar de velas hasta la Salve popular a las puertas de Santa María. Hoy, a las 12:00, Misa solemne cantada por la Coral Santa María con asistencia de las autoridades.

En el Levante, Elche celebra hoy a las 18:00 la segunda jornada del Misteri, el drama asuncionista cantado que desde el siglo XV se representa dentro de la basílica de Santa María gracias a un rescripto de Urbano VIII de 1632, y que este año conmemora el 25 aniversario de su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La Festa de esta tarde, con la Coronación de la Virgen y la lluvia de oropel, es de acceso gratuito hasta completar aforo. Y en localidades como Sax (Alicante), la patrona saldrá en solemne procesión a las 19:30 tras la Misa mayor del mediodía, en un esquema —Misa, vino de honor, procesión vespertina— que se repite hoy en cientos de pueblos de Aragón, las dos Castillas y toda la España interior.

Lo que celebramos

Más allá de la riqueza de los cultos, conviene no perder de vista lo que la Iglesia proclama hoy: que María, terminado el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial. Es decir, que la victoria de Cristo sobre la muerte no es una promesa abstracta, sino una realidad ya cumplida en una criatura. La Asunción es el anticipo de nuestra propia resurrección y el recordatorio, tan necesario en este tiempo, de que el cuerpo humano está llamado a la gloria, no al desecho.

Pío XII lo escribió en 1950, con Europa aún entre ruinas: la definición del dogma serviría para que «se haga más patente a todos a qué excelsa meta están destinados nuestros cuerpos y nuestras almas». Setenta y seis años después, de la madrugada sevillana a la Salve nocturna de Begoña, la lección sigue intacta. Feliz día de la Asunción.

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