El papa León XIV ha pedido al cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que la formación litúrgica de sacerdotes y fieles esté acompañada por la fidelidad a los textos aprobados y por el respeto a «los ritos promulgados por el papa san Pablo VI y el papa san Juan Pablo II». El Pontífice lo hace en una carta dirigida a Roche con motivo de un encuentro internacional sobre formación litúrgica que se celebra desde este viernes en la abadía benedictina de Mount Angel, en Oregón (Estados Unidos), y cuyas conclusiones serán posteriormente trasladadas al propio León XIV.
«Respeto» a los ritos promulgados por Pablo VI y Juan Pablo II
La carta de León XIV está fechada el 29 de junio, aunque la Santa Sede la ha publicado este 14 de agosto, coincidiendo con el comienzo del encuentro de Mount Angel.
Al abordar la celebración de los sacramentos, el Pontífice reclama expresamente fidelidad a las normas litúrgicas: «Para promover la celebración digna de los sagrados misterios, debemos subrayar la necesidad de fidelidad a los textos y las instrucciones aprobados».
León XIV introduce así una referencia expresa a los libros litúrgicos posteriores al Concilio Vaticano II:
«En mis recientes catequesis sobre la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, he llamado la atención sobre el respeto que todos aquellos llamados a preparar la celebración de los divinos misterios, y los sacerdotes en particular, deben mostrar hacia los ritos promulgados por el papa san Pablo VI y el papa san Juan Pablo II»
El Papa añade que este respeto debe nacer de «una actitud interior de apertura y confianza en Dios» y manifestarse mediante la «humildad ante su grandeza y sincera fidelidad a la comunión eclesial».
La referencia remite a los libros litúrgicos surgidos de la reforma posterior al Concilio Vaticano II. Pablo VI promulgó el nuevo Misal Romano, cuya primera edición típica apareció en 1970, mientras que Juan Pablo II aprobó su tercera edición típica en 2000.
Roche aseguró que León XIV mantendrá las restricciones a la Misa tradicional
Las palabras del Papa llegan pocas semanas después de que el propio Roche hiciera una afirmación explícita sobre el futuro de Traditionis custodes.
En una entrevista concedida a finales de julio al semanario británico The Tablet, el prefecto aseguró que León XIV no modificará el motu proprio de Francisco ni restaurará el marco jurídico establecido por Benedicto XVI en 2007 con Summorum Pontificum.
«El papa León no va a cambiar Traditionis custodes y no va a volver a Summorum Pontificum», afirmó Roche.
Lea también: Roche asegura que León XIV no revertirá las restricciones a la Misa tradicional
La afirmación tuvo especial relevancia porque fue Roche, y no el propio León XIV, quien atribuyó al Pontífice una posición definitiva sobre uno de los asuntos litúrgicos más controvertidos de los últimos años. Hasta ahora, el Papa no ha publicado ningún documento que modifique o confirme expresamente Traditionis custodes.
Roche ha defendido durante los últimos años las restricciones establecidas por Francisco a la celebración según el Misal de 1962. También preparó un documento sobre la cuestión litúrgica para el consistorio extraordinario celebrado en enero, en el que defendía la reforma posterior al Vaticano II y justificaba la línea seguida por Traditionis custodes.
La cuestión, sin embargo, no llegó a debatirse entonces y volvió a quedar fuera del consistorio celebrado a finales de junio, cuya agenda estuvo centrada en otros asuntos.
Lea también: «Guardada en el cajón»: La defensa de Traditionis custodes de Roche queda fuera del próximo consistorio
Un encuentro cuyas conclusiones serán trasladadas a León XIV
La carta está dirigida a los participantes de un encuentro sobre formación litúrgica que se celebra del 14 al 19 de agosto en Mount Angel Abbey, una abadía benedictina situada en Oregón.
Roche presidirá las sesiones junto al secretario del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el arzobispo franciscano Vittorio Francesco Viola. Participa también el abad de Mount Angel, Jeremy Driscoll, miembro del mismo dicasterio y anteriormente consultor desde su nombramiento por san Juan Pablo II en 2005.
Entre los asistentes figuran los cardenales Gérald Cyprien Lacroix, arzobispo de Quebec, y Grzegorz Ryś, arzobispo de Cracovia; los arzobispos Richard Henning, de Boston, y Mark O’Toole, de Cardiff-Menevia; el abad de Solesmes, Geoffroy Kemlin; así como obispos, sacerdotes y profesores procedentes de distintas instituciones eclesiásticas y académicas.
La pregunta que articula las sesiones es: «¿Qué se necesita para una mejor formación litúrgica?». Según la información difundida por Mount Angel Abbey, las conclusiones que surjan de las deliberaciones serán posteriormente compartidas con León XIV.
Roche ha explicado que la elección de una comunidad monástica pretende favorecer el diálogo en un ambiente de oración. Según el cardenal, no se plantea principalmente como una conferencia académica, sino como un tiempo de «discernimiento espiritual» sobre la formación litúrgica y la continuación del camino marcado por Sacrosanctum Concilium.
León XIV pide una formación «para la liturgia y por la liturgia»
La carta del Pontífice no se limita a reclamar fidelidad a los textos litúrgicos. León XIV retoma Desiderio desideravi, la carta apostólica de Francisco sobre la formación litúrgica, para señalar que esta no puede quedar reservada a especialistas, sino que debe alcanzar a todo el pueblo de Dios.
El Papa concede una responsabilidad particular a quienes han recibido el sacramento del Orden, llamados a ser «mistagogos» capaces de acompañar a los fieles en el conocimiento de los misterios sagrados.
La primera oportunidad práctica para esa formación, señala León XIV, se encuentra en la propia celebración dominical de la Eucaristía. De ahí que reclame profundizar en el ars celebrandi, que no corresponde únicamente al sacerdote celebrante, sino que implica a toda la asamblea.
El objetivo es que, mediante una formación adecuada y una celebración reverente, los católicos sean formados «para la liturgia y por la liturgia».
Es en ese contexto donde León XIV introduce su referencia específica a los ritos promulgados por Pablo VI y Juan Pablo II. La carta reafirma la necesidad de respetarlos y de seguir los textos e instrucciones aprobados, pero no contiene ninguna referencia al estatuto del Misal de 1962 ni una confirmación explícita de las recientes declaraciones de Roche sobre Traditionis custodes.
Carta completa de León XIV al cardenal Arthur Roche
A Su Eminencia
el cardenal Arthur Roche
Prefecto del Dicasterio para el Culto Divino
y la Disciplina de los Sacramentos
Le envío un cordial saludo a usted y a todos los reunidos en la abadía de Mount Angel, en Oregón, mientras reflexionan sobre el importante tema de la formación litúrgica del pueblo de Dios.
En su carta apostólica Desiderio desideravi, que describió la belleza de la profundidad teológica y espiritual de la liturgia, el papa Francisco subrayó la necesidad de una formación atenta y permanente, tanto del clero como de los laicos, para revitalizar la vida litúrgica de la Iglesia universal (cf. n. 38). Más tarde nos recordó que este tipo de formación «no es una especialización para unos pocos expertos, sino una disposición interior de todo el Pueblo de Dios» (Discurso a los participantes en la Plenaria del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, 8 de febrero de 2024).
Por tanto, quisiera animarles a explorar caminos concretos para la formación litúrgica en todos los niveles del Cuerpo de Cristo. Al mismo tiempo, no debemos «excluir una prioridad en la formación de aquellos que, en virtud del sacramento del Orden, están llamados a ser mistagogos, es decir, a tomar de la mano a los fieles y acompañarlos en el conocimiento de los santos misterios» (ibíd.).
Las primeras oportunidades prácticas para la formación litúrgica se encuentran en nuestra práctica habitual de reunirnos cada domingo para celebrar la Eucaristía. Estas celebraciones están insertas en el ritmo anual del año litúrgico, que tiene como centro el Misterio Pascual. Por esta razón, es esencial que sean también profundamente formativas, promoviendo una comprensión cada vez más profunda del ars celebrandi, expresado no sólo por quien preside la liturgia, sino también por toda la asamblea (cf. Desiderio desideravi, n. 54).
De este modo, mediante una formación adecuada y un culto reverente, los católicos serán formados tanto para la liturgia como por la liturgia (cf. ibíd., n. 34).
Además, para promover la celebración digna de los sagrados misterios, debemos subrayar la necesidad de fidelidad a los textos y las instrucciones aprobados. En mis recientes catequesis sobre la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, he llamado la atención sobre el respeto que todos aquellos llamados a preparar la celebración de los divinos misterios, y los sacerdotes en particular, deben mostrar hacia los ritos promulgados por el papa san Pablo VI y el papa san Juan Pablo II.
Es vital que este respeto «nazca de una actitud interior de apertura y confianza en Dios, manifestando humildad ante su grandeza y sincera fidelidad a la comunión eclesial» (Catequesis, 27 de mayo de 2026).
Con estos sentimientos, encomiendo sus deliberaciones a María, Sede de la Sabiduría, e imparto de buen grado mi Bendición Apostólica a usted y a todos los presentes en este encuentro, como prenda de sabiduría y paz en el Señor.
Vaticano, 29 de junio de 2026
LEÓN PP. XIV