El obispo de Oslo, Fredrik Hansen, ha anunciado la convocatoria del primer sínodo diocesano de la Iglesia católica en Oslo y ha dejado claro desde el comienzo qué asuntos quedarán fuera de discusión. «Un sínodo diocesano no es una asamblea democrática», afirmó el prelado, quien recordó que, como obispo, está obligado a excluir cualquier cuestión contraria a la doctrina de la Iglesia o que pretenda ponerla en duda.
El sínodo se celebrará antes del jubileo de san Olaf de 2030 y pretende dotar a una diócesis que ha crecido considerablemente de una visión común y un nuevo plan pastoral para la próxima década. Hansen explicó sus objetivos en una entrevista concedida al portavoz de la diócesis, Hans Rossiné, en la que situó entre las prioridades la catequesis, la atención pastoral en diferentes idiomas y la necesidad de conocer con mayor precisión la realidad de las comunidades católicas repartidas por el territorio.
«No nos corresponde decidir sobre cuestiones de fe y moral»
Hansen quiso distinguir expresamente la consulta sinodal de un procedimiento democrático en el que cualquier cuestión pueda someterse a deliberación.
«Un sínodo diocesano no es una asamblea democrática. Como obispo, estoy además obligado a excluir del sínodo todo aquello que contradiga la doctrina de la Iglesia o la ponga en cuestión. No nos corresponde decidir sobre cuestiones de fe y moral», señaló.
Según explicó, el objetivo será que la Iglesia local se reúna en oración, realice una evaluación rigurosa de su situación a partir de datos concretos y elabore planes y documentos que posteriormente serán presentados al obispo, a quien corresponderá tomar las decisiones.
Una consulta amplia en una diócesis marcada por la diversidad lingüística
El proceso preparatorio buscará recoger aportaciones procedentes de toda la diócesis y no únicamente del área metropolitana de Oslo. Para Hansen, uno de los principales desafíos consiste precisamente en obtener una imagen fiel de comunidades geográficamente dispersas y con realidades diferentes.
La catequesis y la atención pastoral en distintas lenguas ocuparán un lugar destacado. El obispo recordó tanto el elevado número de jóvenes que reciben formación como la cantidad de Misas que se celebran habitualmente en idiomas distintos del noruego.
La consulta comenzará por los organismos diocesanos: comisiones y consejos, monasterios, consejos parroquiales, colegios y organizaciones. Posteriormente se abrirá una fase más general para que los fieles puedan presentar sus aportaciones mediante encuentros en las parroquias y un formulario electrónico.
Este proceso servirá también para preparar la evaluación que la diócesis debe presentar sobre el Sínodo sobre la Sinodalidad iniciado por Francisco. Por esta razón, la fase de consultas comenzará ahora y deberá concluir en primavera, cuando Oslo remitirá su aportación a la conferencia episcopal.
Hansen toma como referencia a san Carlos Borromeo
Al explicar por qué ha optado por convocar un sínodo diocesano, Hansen recurrió a un precedente histórico muy anterior al actual proceso sinodal. El obispo recordó los sínodos celebrados por san Carlos Borromeo en Milán siguiendo las disposiciones del Concilio de Trento.
En la historia de la Iglesia, explicó, el sínodo diocesano ha servido precisamente para realizar una evaluación profunda de la situación de una Iglesia particular y elaborar planes pastorales, documentos y, especialmente, normas diocesanas.
La preparación de la reunión de Oslo seguirá varias etapas. Habrá una primera fase destinada a elaborar propuestas, seguida de varias grandes asambleas en las que participarán representantes de toda la diócesis. Entre esas reuniones continuará el trabajo sobre los textos.
Hansen comparó esta metodología con la empleada durante el Concilio Vaticano II. Aunque el Derecho Canónico ya establece determinadas normas sobre quiénes deben participar en un sínodo diocesano, la comisión preparatoria tendrá que concretar todavía la composición de las asambleas. Según adelantó el obispo, podría tratarse de algo semejante a un consejo pastoral considerablemente ampliado.
La consulta abarcará así numerosos aspectos de la vida pastoral de la diócesis, pero Hansen ha establecido de antemano un límite preciso: la doctrina de la Iglesia y las cuestiones de fe y moral no estarán sometidas a decisión del sínodo.