La diócesis de Wichita, en el estado de Kansas, Estados Unidos, erigirá oficialmente el próximo 26 de agosto el Seminario San Felipe Neri, una nueva institución para la formación sacerdotal que nace de la transformación de la Casa de Formación San José, abierta en 2017. El proyecto comenzó con siete jóvenes y un programa de dos años y, tras nueve años de desarrollo, prevé contar el próximo curso con 42 o 43 seminaristas.
Según ha informado la propia diócesis, el nuevo seminario permitirá reconocer canónicamente y consolidar el trabajo de formación sacerdotal que Wichita viene realizando durante estos años. Al frente continuará el padre Chad Arnold, actual director de la Casa de Formación San José y responsable de los seminaristas diocesanos, que pasará a ejercer formalmente como rector.
«Es muy emocionante dar este paso, porque reconoce formalmente el duro trabajo de nuestra diócesis», explica Arnold. En la práctica, buena parte del trabajo continuará como hasta ahora, pero el sacerdote considera que la transformación confirma los frutos obtenidos durante estos años: «Es un testimonio de que el Señor ha estado obrando en esto y nos ha mostrado muchos buenos frutos».
De siete jóvenes a un programa completo de cuatro años
La Casa de Formación San José abrió sus puertas en agosto de 2017 bajo la dirección del padre Mike Simone, con Arnold como primer director adjunto. Durante aquel primer curso residieron allí siete jóvenes y la diócesis contemplaba inicialmente un programa de solamente dos años.
Los seminaristas realizaban sus primeros cuatro semestres de estudios universitarios en la Newman University, universidad católica de Wichita, antes de continuar su formación en otro seminario. Sin embargo, los resultados obtenidos llevaron rápidamente a la diócesis a reconsiderar el proyecto.
«Después de aquel primer año pasamos a un programa de cuatro años porque vimos claramente los buenos frutos y la acción del Espíritu Santo», recuerda Arnold. Fue entonces cuando comenzó a considerar que aquella casa de formación podía terminar convirtiéndose algún día en un seminario.
Mons. Carl A. Kemme, obispo de Wichita, ha explicado que el crecimiento del número de candidatos y la colaboración con Newman University hicieron posible desarrollar los cuatro años completos de la etapa universitaria. Posteriormente se añadió también la etapa propedéutica, concebida como introducción a la vida del seminario para quienes ya han completado previamente sus estudios universitarios.
La diócesis ha optado, en cambio, por no incorporar la etapa posterior de preteología, que seguirá realizándose en seminarios mayores, para no sobrecargar las instalaciones ni los recursos humanos disponibles en Wichita.
Una diócesis que lidera Estados Unidos en vocaciones sacerdotales
La transformación de la Casa de Formación San José se produce en un contexto vocacional especialmente favorable. Un informe nacional publicado en enero de 2025 por Vocation Ministry situó a Wichita a la cabeza de las diócesis estadounidenses en dos indicadores relacionados con las vocaciones al sacerdocio.
En la denominada tasa de reemplazo sacerdotal, que compara el número de seminaristas con los sacerdotes que deberán ser reemplazados mediante nuevas ordenaciones, Wichita alcanzó el 195 %. Un resultado del 100 % significa que una diócesis dispone de suficientes seminaristas para reemplazar a su población sacerdotal. La segunda diócesis estadounidense en este indicador fue Nashville, con un 111 %, seguida de Lincoln, con un 107 %.
Un segundo indicador, que analiza el mismo fenómeno teniendo en cuenta la década precedente, volvió a colocar a Wichita en primera posición, esta vez con un 255 %. Nashville alcanzaba el 170 % y Springfield, en el estado de Illinois, el 160 %.
El estudio clasificaba a Wichita entre las diócesis estadounidenses que atienden a una población de entre 100.000 y 300.000 católicos. Sin embargo, sus resultados no solamente encabezaban esa categoría, sino que superaban a los de todas las diócesis del país.
Mons. Kemme ha relacionado la fortaleza vocacional de Wichita con diversos elementos de la vida diocesana, entre ellos la adoración eucarística, las escuelas católicas, la asistencia a Misa, la presencia de sacerdotes jóvenes y el trabajo específico de promoción de las vocaciones. El obispo ha destacado especialmente la adoración eucarística y ha señalado que numerosos jóvenes le han relatado haber percibido durante ella la llamada al sacerdocio.
Más de 40 seminaristas el próximo curso
Ese contexto se refleja también en las dimensiones alcanzadas por la institución que ahora se convertirá en seminario. Mons. Kemme calcula que durante el próximo curso habrá 42 o 43 jóvenes en San Felipe Neri, aunque no todos pertenecen a Wichita.
El nuevo seminario estará destinado principalmente a los candidatos al sacerdocio de esta diócesis, pero actualmente recibe también seminaristas de Salina y Dodge City, las otras dos diócesis situadas total o parcialmente en el oeste y centro de Kansas.
Kemme no pretende, sin embargo, convertir San Felipe Neri en una institución de grandes dimensiones ni captar activamente candidatos de otras partes del país.
«No quiero que el Seminario San Felipe Neri sea demasiado grande», explicó. Su intención es mantener unas dimensiones que permitan desarrollar adecuadamente la vida formativa sin perder el acompañamiento individual y evitar que los jóvenes terminen siendo tratados «más como números que como personas».
El obispo considera que la institución ha alcanzado actualmente un equilibrio adecuado entre ambas necesidades.
La colaboración con la Newman University
La formación académica continuará desarrollándose en colaboración con la Newman University, una relación que Arnold considera fundamental para explicar el crecimiento de la Casa de Formación San José.
«La colaboración con Newman ha sido maravillosa», afirma el sacerdote, quien destaca particularmente el trabajo de los departamentos de Teología, Filosofía y Lenguas.
«Newman enriquece la educación de nuestros hombres y creo que nuestros hombres enriquecen la comunidad y la identidad católica de Newman», añade.
La erección del seminario no implicará por tanto un traslado ni una transformación radical de la vida cotidiana. Los seminaristas continuarán en los mismos edificios, con el mismo equipo formativo y manteniendo el modelo desarrollado durante los últimos años.
El paso de casa de formación a seminario
La principal diferencia será de carácter canónico e institucional. Mons. Kemme explica que el nuevo estatus dará a la institución un reconocimiento eclesial que va más allá de la propia diócesis y permitirá identificar con mayor claridad el trabajo que ya se realiza en Wichita.
Según el obispo, en Estados Unidos existen poco más de una veintena de seminarios de nivel universitario, muchos de ellos vinculados históricamente a grandes archidiócesis. Las diócesis más pequeñas suelen enviar a sus candidatos a instituciones situadas fuera de su territorio.
«Que Wichita esté entre un número como ese es algo casi inaudito», señaló Kemme.
El nuevo estatus permitirá asimismo que la institución sea reconocida ante la Santa Sede en relación con el Dicasterio para la Cultura y la Educación y el Dicasterio para el Clero, además de ante los demás obispos y seminarios del país.
Para Arnold, la denominación resolverá además una dificultad práctica: fuera de Wichita no siempre se comprendía qué era exactamente una «casa de formación» ni qué preparación recibían allí los candidatos al sacerdocio. La palabra seminario, en cambio, identifica inmediatamente la finalidad de la institución.
El padre Chad Arnold será el primer rector
La transformación supondrá también la formalización de las responsabilidades de Arnold. Con la erección de San Felipe Neri dejará de ser director de la casa de formación y se convertirá en rector del seminario.
Mons. Kemme explicó que el obispo es el principal responsable de la formación sacerdotal en su diócesis, pero delega esta tarea en el rector. El nuevo cargo comportará además obligaciones canónicas específicas: Arnold realizará públicamente la profesión de fe y prestará juramento de fidelidad a la Iglesia.
«Es el hombre adecuado para el puesto. Lo ha demostrado», afirmó Kemme, quien destacó la confianza que tanto los sacerdotes como los propios seminaristas tienen depositada en él.
Para Arnold, buena parte de sus responsabilidades seguirán siendo las mismas. La diferencia estará en «una mayor claridad, precisión y reconocimiento oficial» de la misión que ya desempeña.
San Felipe Neri, patrono del nuevo seminario
El nombre del seminario fue elegido después de un proceso en el que participaron el obispo, los sacerdotes y los seminaristas. Kemme y Arnold habían considerado por separado a San Felipe Neri y comprobaron posteriormente que su nombre era también uno de los más propuestos cuando consultaron al resto de la diócesis.
«No dijimos a nadie que estábamos pensando en San Felipe Neri, pero su nombre fue recomendado con mucha diferencia sobre cualquier otro», relata Arnold. «Sentimos que era una confirmación».
La diócesis quiere destacar especialmente la alegría, la humildad y el celo evangelizador del santo del siglo XVI. El seminario adoptará como lema la expresión italiana atribuida a San Felipe Neri Siate umili, state bassi, que puede traducirse como «Sed humildes, manteneos pequeños».
Arnold relacionó además el modelo sacerdotal que desea transmitir la institución con otra frase atribuida al santo: «El mundo es vuestra parroquia, pero mi parroquia es mi mundo».
«Así es realmente como queremos que sean nuestros sacerdotes diocesanos: la parroquia es el mundo donde vivimos, amamos, servimos y nos sacrificamos», explicó.
Nueve años después, un seminario propio
Mons. Kemme erigirá canónicamente el Seminario San Felipe Neri el 26 de agosto mediante la lectura del correspondiente decreto. La nueva institución comenzará así su actividad formal sobre las bases construidas durante los nueve años de funcionamiento de la Casa de Formación San José.
El obispo ha pedido a los fieles que recen por el nuevo seminario y que continúen animando a los jóvenes a plantearse el discernimiento de una posible vocación sacerdotal. Kemme asegura que sigue encontrándose durante su actividad pastoral con jóvenes que le comunican que están considerando ingresar en el seminario.
De este modo, el proyecto que comenzó en 2017 con siete jóvenes y un programa de apenas dos años llegará a su décimo curso convertido en seminario, con un programa universitario completo, candidatos procedentes de tres diócesis y más de 40 jóvenes previstos para el próximo año académico.
«Esperamos hacer de este el mejor seminario universitario del país», concluyó Mons. Kemme.