El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, ha advertido del creciente cansancio y la pérdida de confianza que se extienden entre los cristianos de Tierra Santa después de años de guerra, violencia y sucesivos anuncios de acuerdos que no terminan por traducirse en una paz estable. Su principal preocupación, asegura, es que la región quede atrapada durante largo tiempo en una situación de «ni guerra ni paz».
En declaraciones concedidas a Vatican News durante su estancia en Asís, Pizzaballa describió un escenario en el que han disminuido los bombardeos masivos, pero donde la violencia continúa condicionando las relaciones en Gaza, Cisjordania, Israel y los territorios palestinos. El cardenal se encontraba en la ciudad italiana con motivo de la inauguración de la Global House of Friendship and Hope y de la visita pastoral que León XIV realizó a Asís el 6 de agosto.
«Hay un gran cansancio»
Pizzaballa reconoció que entre los cristianos se ha instalado un profundo desgaste ante la sucesión de negociaciones, anuncios y posteriores desmentidos.
«Entre los cristianos, como entre todos, hay un gran cansancio de este tira y afloja, de estas comunicaciones que después son desmentidas por los hechos», explicó el patriarca.
La reiteración de expectativas frustradas ha terminado, según Pizzaballa, por erosionar la confianza de la población hasta el punto de que incluso las noticias positivas son recibidas con escepticismo.
«Ya nadie cree ni siquiera en las cosas que quizá después resultan ser verdad», lamentó. A su juicio, cuando finalmente se produce algún acontecimiento esperanzador, muchos tampoco llegan a creerlo porque «ya no están acostumbrados a verlo».
Esta desconfianza constituye precisamente uno de los problemas que más inquietan al patriarca latino de Jerusalén. La situación actual, sostiene, corre el riesgo de enquistarse sin una guerra abierta de las dimensiones anteriores, pero también sin una solución política capaz de ofrecer una perspectiva estable.
El peligro de permanecer en una situación de «ni guerra ni paz»
«Lo que más me preocupa en este momento es que permanezcamos en esta situación de ni guerra ni paz, en esta situación ambigua», afirmó Pizzaballa.
El cardenal advirtió contra la posibilidad de continuar hablando de soluciones sin crear las condiciones reales para llevarlas a cabo. La consecuencia, asegura, es un creciente cinismo entre una población que lleva años sometida a la violencia y la incertidumbre.
«Todo esto me preocupa porque crea en el ánimo de las personas una actitud cada vez más cínica, de desconfianza, que es el mayor peligro que veo en este momento», señaló.
InfoVaticana ya recogió el pasado junio las advertencias del patriarca sobre el deterioro de la situación de los cristianos en Tierra Santa. En aquella ocasión, Pizzaballa insistió en que la Iglesia debía continuar ejerciendo como «puente de esperanza» en medio de una sociedad donde aumentan la desconfianza y el miedo.
Los 541 cristianos que permanecen en Gaza
Una de las comunidades que mejor refleja esta situación es la de la parroquia católica de la Sagrada Familia de Gaza. Pizzaballa cifró en 541 los cristianos que permanecen actualmente allí.
«Los conocemos a todos, uno por uno», afirmó.
La comunidad intenta recuperar cierta normalidad en medio de una situación todavía extremadamente precaria. Según explicó el patriarca, se está tratando de reabrir la escuela, se ha puesto en funcionamiento un centro médico y sacerdotes y religiosas mantienen actividades para los niños, incluidos menores que no pertenecen a familias cristianas.
«Dentro de una situación tan deteriorada se intenta recrear sobre todo un ambiente sano y sereno en la medida de lo posible», explicó.
La parroquia de la Sagrada Familia, única parroquia católica de Gaza, fue alcanzada el 17 de julio de 2025 por un ataque israelí que provocó la muerte de tres personas y dejó once heridos. Un año después, la comunidad recordó a las víctimas mientras continúa funcionando también como refugio para numerosas personas afectadas por el conflicto.
El propio Pizzaballa visitó nuevamente Gaza el pasado junio junto al patriarca ortodoxo de Jerusalén, Teófilo III, para acompañar a las familias cristianas y comprobar sobre el terreno sus condiciones de vida.
«Todavía existen anticuerpos contra el virus de la violencia»
Pese al escenario descrito, Pizzaballa rechaza que la esperanza haya desaparecido de Tierra Santa. El patriarca aseguró que continúa encontrando personas dispuestas a mantener relaciones y tender puentes incluso cuando hacerlo supone asumir costes personales.
Habló de jóvenes, profesores y personas mayores que siguen comprometiéndose en Gaza, Cisjordania e Israel para encontrarse con otros y defender espacios de convivencia.
Para el cardenal, esas personas demuestran que en la sociedad todavía existen «anticuerpos» capaces de impedir que «el virus de la violencia» termine contaminándolo todo.
La mirada de Pizzaballa se dirige especialmente hacia los jóvenes. «Los ancianos son la memoria, pero los jóvenes son la esperanza», afirmó, insistiendo en la necesidad de que las nuevas generaciones aprendan de los errores recibidos y sean capaces de construir «algo diferente» de lo que han heredado.
Pizzaballa pide «nuevos rostros» ante las elecciones en Israel
El patriarca también se refirió a las elecciones israelíes previstas para el próximo 27 de octubre y rebajó las expectativas de quienes consideran que los comicios podrán resolver por sí solos la crisis.
«Todos esperan las elecciones como si fueran una solución a todos los problemas, pero en realidad los problemas en Oriente Medio son de los que necesitarán mucho tiempo», afirmó.
Pizzaballa señaló que Israel necesita «nuevos rostros» y «nuevos personajes», aunque recordó que corresponde a los electores determinar quién dirigirá políticamente el país.
Sus declaraciones llegan en un contexto en el que las Iglesias de Tierra Santa han denunciado durante los últimos meses distintos episodios que han afectado directamente a las comunidades cristianas, desde las dificultades sufridas en las celebraciones litúrgicas de Jerusalén hasta incidentes registrados en localidades cristianas de Cisjordania.
Una eventual visita de León XIV a Tierra Santa
Preguntado por su relación con León XIV, Pizzaballa aseguró que el Pontífice sigue de cerca lo que sucede en Tierra Santa.
«El Papa está muy cerca de nosotros y está muy informado de lo que ocurre, lo cual es muy importante. Está presente», señaló.
El patriarca considera además que una visita de León XIV a Tierra Santa terminará produciéndose, aunque descartó que pueda realizarse mientras continúe la actual inestabilidad.
«Antes o después seguramente tendrá lugar, pero debe producirse en un contexto de serenidad», afirmó.
Mientras esa posibilidad permanece abierta, Pizzaballa insiste en que el desafío inmediato no consiste únicamente en detener la violencia, sino en reconstruir una confianza social gravemente dañada. Sin ella, advierte, cualquier acuerdo corre el riesgo de quedarse nuevamente en un anuncio incapaz de devolver a los cristianos y al resto de habitantes de Tierra Santa una perspectiva real de paz.