Mientras Ceuta continúa afrontando las consecuencias de la entrada masiva de inmigrantes registrada la pasada semana desde Marruecos, el fundador de Mensajeros de la Paz, el padre Ángel García, visitó este lunes la ciudad autónoma para reunirse con las autoridades locales y desplazarse posteriormente al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde se concentra buena parte del dispositivo de acogida. La visita se produjo un día después de que León XIV pidiera durante el Ángelus que se encontrara una solución para la crisis que vive la ciudad.
Reunión con Juan Vivas y visita al CETI
Según informó la Ciudad Autónoma de Ceuta, el presidente Juan Vivas trasladó al sacerdote «la grave situación» que atraviesa la ciudad y la saturación que soportan tanto los recursos destinados a adultos como los centros de acogida de menores tras la llegada masiva de inmigrantes.
El padre Ángel expresó su solidaridad con los ceutíes y manifestó su deseo de que la ciudad «recupere la normalidad lo antes posible».

No es la primera vez que el fundador de Mensajeros de la Paz se desplaza a Ceuta durante una crisis migratoria. Ya visitó la ciudad en agosto de 2024, tras otro episodio de entradas masivas por la zona del Tarajal.
Además del encuentro institucional, visitó el CETI y mantuvo una reunión con los Franciscanos de la Cruz Blanca, congregación que desarrolla una labor asistencial en la ciudad.
«Son unos santos»
Durante su intervención ante las cámaras de laSexta, el padre Ángel describió la situación como un drama humano que «duele mucho el corazón» y elogió a quienes atienden a los inmigrantes concentrados junto al CETI. «Yo prefiero ver esa faceta», afirmó, en referencia a quienes les proporcionan agua, ropa y protección.
El sacerdote aseguró además que los inmigrantes «son unos santos», porque, según dijo, «nosotros en su lugar yo creo que haríamos cualquier barbaridad. Y los ves aquí que están tranquilos, que no hacen alborotos, que solamente están esperando ver si pueden llegar a entrar en el CETI».
También apeló a «la dignidad humana» y a los «derechos» de estas personas e hizo un llamamiento a que «esto no suceda nunca más».
El padre Ángel apela a la misericordia y omite las causas de la crisis
Para reforzar su mensaje, el fundador de Mensajeros de la Paz invocó las palabras pronunciadas por León XIV durante el Ángelus del domingo, afirmando que el Papa había pedido «misericordia y justicia» para los inmigrantes.
Sin embargo, no hizo referencia a otro de los ejes centrales del reciente magisterio de León XIV sobre las migraciones: el derecho de las personas «a no tener que migrar» y la necesidad de actuar sobre las causas que obligan a abandonar el propio país.
Durante su intervención tampoco abordó cuestiones como la actuación de las mafias de tráfico de personas, el papel desempeñado por las autoridades marroquíes en la entrada masiva de inmigrantes, la responsabilidad de los poderes públicos en la protección de las fronteras o las consecuencias que la crisis está teniendo para la población ceutí.
Su discurso volvió así a poner el foco casi exclusivamente en la gestión de la emergencia humanitaria y en el refuerzo de la acogida, dejando en un segundo plano las causas que han desencadenado la mayor crisis migratoria vivida por Ceuta en las últimas décadas.
Un CETI saturado y miles de inmigrantes aún en Ceuta
La visita del padre Ángel tuvo lugar en un contexto de fuerte presión sobre los recursos asistenciales de la ciudad. Según datos difundidos por el Gobierno de Ceuta y recogidos por COPE, entre 3.000 y 5.000 inmigrantes permanecen todavía en la ciudad tras la entrada masiva registrada la pasada semana, aunque las autoridades locales estiman que durante la crisis llegaron a entrar hasta 80.000 personas desde Marruecos.
El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), con capacidad para unas 500 personas, alberga actualmente a más de 700 residentes, mientras alrededor de 1.000 inmigrantes permanecen en sus inmediaciones a la espera de poder acceder a sus instalaciones.
La presión también afecta al sistema de protección de menores. Según el Ejecutivo ceutí, la ciudad atiende actualmente a 862 menores extranjeros, una cifra que supone una sobreocupación cercana al 2.900 % respecto de las 29 plazas que el Gobierno local atribuye como capacidad ordinaria reconocida por el Estado.
La Audiencia Nacional ha solicitado además a la Policía Nacional un informe para determinar si la entrada masiva de inmigrantes respondió a una actuación coordinada por una organización criminal, mientras continúa el debate político sobre la actuación de las autoridades españolas y marroquíes durante la crisis.
Un debate también presente en la Iglesia
En los últimos meses, entidades como el Servicio Jesuita a Migrantes, Cáritas Española, CONFER o Mensajeros de la Paz han respaldado públicamente iniciativas como la regularización extraordinaria de inmigrantes en situación irregular o el refuerzo de las políticas de acogida.
León XIV, sin embargo, ha insistido en que la respuesta a las migraciones no puede limitarse a la acogida. En su mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de 2026 recordó que, junto al derecho a buscar refugio cuando la vida está amenazada, existe también «el derecho a no tener que migrar», subrayando la necesidad de actuar sobre las causas que obligan a millones de personas a abandonar sus países.
El Catecismo de la Iglesia Católica recoge igualmente esa doble dimensión. En su número 2241 recuerda el deber de acoger al extranjero «en la medida de lo posible», pero reconoce también el derecho de las autoridades civiles a regular los flujos migratorios conforme al bien común y señala que quienes emigran tienen el deber de respetar las leyes y el patrimonio del país que los recibe.