El obispo auxiliar emérito de Coira (Suiza), Marian Eleganti, ha rechazado las categorías ideológicas con las que con frecuencia se clasifica a los fieles dentro de la Iglesia y ha defendido que «uno es católico o no lo es». Así lo sostiene en un artículo publicado en LifeSiteNews, con motivo del lanzamiento del nuevo movimiento laico que busca reivindicar la identidad católica conforme al Magisterio de la Iglesia.
Para el prelado suizo, términos como «católico conservador», «católico progresista», «reformista», «tradicionalista» o incluso la expresión «católicos diferentes», utilizada por el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el obispo Georg Bätzing, responden a una visión equivocada de la identidad católica.
«Uno es católico o no lo es. No existe una tercera posibilidad», afirma Eleganti, quien sostiene que el nuevo movimiento nace para «restaurar la conciencia» de lo que significa ser católico «de acuerdo con la fe de la Iglesia».
El Magisterio, criterio de la fe católica
El obispo subraya que la autoridad para definir qué significa ser católico no corresponde a iniciativas particulares ni a corrientes eclesiales, sino al Magisterio de la Iglesia, expresado de manera auténtica en el Catecismo.
«Es el Magisterio quien interpreta correctamente la fe, no quienes proclaman: «¡Nosotros somos la Iglesia!»», escribe, rechazando que la doctrina pueda redefinirse desde posiciones ideológicas o mediante mayorías dentro de la comunidad eclesial.
En este sentido, sostiene que la fe de la Iglesia constituye el criterio que identifica a un católico y que las desviaciones doctrinales deben denominarse por su verdadero nombre. «En lugar de hablar de una forma distinta de ser católico, sería más correcto decir: «¡Ya no es católico!»», asegura.
«Católico» no necesita adjetivos
Eleganti considera que añadir calificativos a la palabra «católico» termina por desvirtuar su significado. Para ilustrarlo, utiliza una comparación con un alimento aparentemente intacto pero ya estropeado en su interior.
A su juicio, expresiones como «católico progresista» o «católico conservador» revelan interpretaciones deformadas o incompletas de la fe. «Lo que significa «católico» en el pleno sentido de la palabra no necesita ninguna aclaración adicional», afirma, recordando además las palabras de Cristo: «Que vuestro sí sea sí y vuestro no sea no».
El obispo insiste en que la ortodoxia y la ortopraxis forman una unidad inseparable y que la Iglesia debe ofrecer una enseñanza clara, sin ambigüedades.
Una sola fe para toda la Iglesia
El prelado también rechaza la idea de que existan distintas formas nacionales de entender el catolicismo. Según explica, la diversidad legítima pertenece únicamente al ámbito de los ritos y de las tradiciones litúrgicas, pero no al contenido de la fe.
«La fe de la Iglesia en Alemania no es distinta de la de África», escribe, recordando que el depositum fidei, el depósito de la fe, permanece inalterable y es transmitido fielmente por el Magisterio de generación en generación.
En esa misma línea, presenta a san Pedro como la roca sobre la que se sostiene la Iglesia, en contraste con «las arenas movedizas» de las opiniones cambiantes.
Crítica a quienes quieren redefinir la doctrina
En la parte final de su reflexión, Eleganti dirige sus críticas a quienes desean conservar la identidad católica mientras promueven cambios doctrinales o morales incompatibles, a su juicio, con la enseñanza de la Iglesia.
Sostiene que estos grupos pretenden modificar la fe desde dentro bajo expresiones como «adaptarla a los tiempos» o vivirla de una forma «contemporánea», sin reconocer abiertamente que se apartan del contenido de la doctrina católica.
Frente a ello, concluye con un llamamiento a dar voz a quienes desean vivir íntegramente la fe de la Iglesia: «No seguiremos participando en esa confusión y daremos voz a los católicos que simplemente son católicos. De eso se trata: o se es, o no se es».