La comunidad católica croata recupera en Australia la antigua liturgia glagolítica

La comunidad católica croata recupera en Australia la antigua liturgia glagolítica
Foto: New Ark Films

La comunidad católica croata de Australia celebró el pasado 1 de julio una solemne Misa según el rito glagolítico croata en la parroquia de San Miguel, en Belfield (Sídney), una celebración que reunió a centenares de fieles llegados desde distintos puntos del país y que permitió recuperar una de las tradiciones litúrgicas más singulares de la Iglesia latina.

La celebración, que tuvo lugar en la festividad de la Preciosísima Sangre de Cristo, fue presidida por el padre Mateusz Markiewicz, del Instituto del Buen Pastor (IBP), asistido por el prior dominico Laurie Foote, de Adelaida, y el hermano carmelita Jerome Voštan, de la Orden del Carmen, llegado desde Perth.

Una antigua variante del rito romano en lengua eslava

La liturgia glagolítica constituye una de las tradiciones más peculiares de la Iglesia latina. Sus orígenes se remontan a la evangelización de los pueblos eslavos por los santos Cirilo y Metodio en el siglo IX. Aunque el latín era la lengua litúrgica propia de Occidente, los papas concedieron a los católicos croatas el privilegio de celebrar el rito romano en eslavo eclesiástico antiguo, utilizando el alfabeto glagolítico, desarrollado para la evangelización de los pueblos eslavos.

Gracias a ese privilegio, los fieles croatas conservaron durante siglos la liturgia romana en su propia lengua sagrada, transmitiendo esta tradición de generación en generación sin dejar de formar parte plenamente de la Iglesia latina.

Para esta celebración se utilizó el llamado Misal Vajs, la última edición impresa del misal glagolítico, publicada en 1927. El ejemplar fue trasladado desde la capellanía católica croata de Clifton Hill, en Melbourne, junto con las cartelas del altar preparadas para la ocasión.

«No es una reliquia del pasado»

Uno de los organizadores de la celebración, Ante Cutuk, explicó que el objetivo era mostrar que esta tradición litúrgica continúa siendo una realidad viva y no una mera pieza de museo.

«La Misa glagolítica es uno de los tesoros más singulares del patrimonio católico croata», afirmó.

Según explicó, esta liturgia recuerda a los católicos croatas que sus antepasados conservaron la fe «a través de su propia lengua sagrada, su canto y sus costumbres», permaneciendo siempre en plena comunión con la Iglesia católica.

«Traerla a Sídney ha demostrado que esta antigua liturgia no está muerta ni es un simple objeto de nostalgia, sino que sigue siendo capaz de conmover a las personas y fortalecer su fe», añadió.

Cutuk subrayó además que la identidad croata no puede entenderse únicamente desde la cultura o la nacionalidad, sino también desde la fe católica, que ha marcado durante siglos la historia del pueblo croata.

Una preparación de alcance internacional

La celebración reunió a centenares de católicos croatas procedentes de diferentes estados australianos e incluso del extranjero. La preparación requirió varias semanas de trabajo para coordinar el coro, los monaguillos y las rúbricas propias de esta tradición litúrgica.

Con ese fin viajaron desde Zagreb Branko Lovrinov y Danijel Uremović, quienes colaboraron en la organización y dirigieron los ensayos semanales previos a la celebración.

Cutuk destacó el ambiente vivido durante la ceremonia, en la que participaron sacerdotes, jóvenes, familias, miembros del coro y numerosos fieles de distintas generaciones.

«Fue hermoso ver reunidos a católicos croatas de todas las edades con un mismo propósito. Ver la iglesia llena, escuchar el eslavo eclesiástico antiguo y el canto tradicional, y saber que había personas llegadas desde otros estados e incluso desde el extranjero hizo que la celebración tuviera un carácter verdaderamente histórico», señaló.

El organizador expresó finalmente su deseo de que la recuperación de esta tradición tenga continuidad y contribuya a mantener vivo uno de los patrimonios litúrgicos más singulares conservados por la Iglesia latina.

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