El profesor irlandés Enoch Burke deberá pagar 208.268 euros en multas después de más de 700 días de cárcel por desacato, en un conflicto judicial cuyo origen se encuentra en su negativa a utilizar pronombres femeninos para referirse a un alumno varón por considerar que hacerlo vulneraba sus convicciones cristianas.
La cantidad fue fijada por el Tribunal Superior de Irlanda en una resolución publicada el pasado 15 de julio. Aunque las multas no fueron impuestas directamente por sus opiniones religiosas, sino por incumplir reiteradamente las órdenes que le prohibían acudir al Wilson’s Hospital School, el caso se desencadenó después de que Burke rechazara aceptar las exigencias del centro en materia de identidad de género.
El docente ha defendido desde el principio que no puede ser obligado a utilizar un lenguaje contrario a su fe y a su comprensión de la realidad del sexo. La disputa derivó primero en su suspensión, después en su despido y finalmente en una sucesión de prohibiciones judiciales, multas y periodos de encarcelamiento.
Multas de hasta 1.400 euros por día lectivo
El juez Brian Cregan situó el inicio del cálculo de las sanciones en el 26 de enero de 2023, cuando el Tribunal Superior impuso a Burke una multa diaria de 700 euros por continuar presentándose en el colegio pese a la orden que le exigía mantenerse alejado.
La sanción fue duplicada en diciembre de 2024 y pasó a alcanzar los 1.400 euros diarios.
El Wilson’s Hospital School había calculado inicialmente que el profesor adeudaba más de 452.000 euros, una cifra que incluía también fines de semana y festivos. El magistrado rechazó ese cómputo y decidió limitar las multas a los días lectivos en los que Burke acudió al centro.
La deuda quedó fijada en 273.200 euros. Tras descontar cerca de 65.000 euros ya recaudados mediante retenciones sobre su salario, pagos gestionados por los tribunales y los honorarios del administrador encargado del cobro, la cantidad pendiente se estableció en 208.268,18 euros.
El juez admite dudas sobre la proporcionalidad
Cregan reconoció que el importe de las sanciones planteaba dudas de proporcionalidad en relación con los ingresos de Burke como profesor.
El magistrado señaló, sin embargo, que no podía valorar una posible reducción porque el docente se había negado a presentar información detallada sobre sus bienes, deudas y situación económica.
Burke podrá cuestionar la proporcionalidad de las multas si entrega al tribunal una declaración completa de su patrimonio y obligaciones financieras.
El juez recordó también que el profesor no recurrió ante el Tribunal de Apelación ninguna de las órdenes que establecieron o aumentaron las sanciones.
Más de 700 días privado de libertad
Burke ha pasado más de 700 días en prisión por desacato a las órdenes judiciales. No ha sido condenado por violencia, agresión ni otro delito contra las personas, sino por continuar presentándose en el colegio pese a las prohibiciones dictadas por los tribunales.
A las multas y al encarcelamiento se suman los costes legales reclamados por el centro, que podrían ascender a varios cientos de miles de euros, y un procedimiento disciplinario pendiente ante el Consejo de Enseñanza de Irlanda.
Durante la vista, el juez afirmó que Burke había pagado «un precio muy alto» por su negativa a cumplir las resoluciones. Señaló que había perdido más de 700 días de su vida en prisión, deteriorado su situación financiera y dañado su reputación profesional.
Cregan calificó la actitud del profesor como una campaña «insensata y equivocada» y afirmó que las consecuencias se habrían evitado si hubiera permanecido fuera del colegio.
Burke, que siguió la sesión por videoconferencia, mantiene que el fondo del conflicto no puede reducirse a una disputa laboral o procesal. Para él, se trata de la posibilidad de que un profesor cristiano sea obligado a utilizar un lenguaje que contradice sus convicciones sobre el hombre, la mujer y la realidad biológica del sexo.