Con Bob Dylan como inspiración, León XIV publica su primera antología sobre la paz

Con Bob Dylan como inspiración, León XIV publica su primera antología sobre la paz

León XIV ha publicado este martes su primera antología dedicada a la paz y al desarme, un volumen que reúne varias de sus intervenciones desde el inicio del pontificado e incorpora un texto inédito en el que el Papa cita al cantautor y poeta estadounidense Bob Dylan para denunciar la nueva carrera armamentística, que «hoy asusta y aterroriza».

El libro, titulado Desarmada y desarmante. La paz es un don, ha sido editado por Alessandro Banfi y publicado, por el momento únicamente en italiano, por la Librería Editora Vaticana. La obra recoge discursos y mensajes pronunciados por León XIV desde su elección, el 8 de mayo de 2025, y se abre con una reflexión inédita firmada por el Pontífice el pasado 19 de junio.

El Papa sostiene que la paz no puede depender del equilibrio del terror ni de la acumulación de armamento. «No son las armas atómicas las que generan la paz, sino el desarme», afirma.

Bob Dylan y la amenaza nuclear

Para expresar su rechazo a la bomba atómica, León XIV cita a Bob Dylan, primer músico galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

«Como escribió el cantautor y poeta Bob Dylan, dirigiéndose en sentido figurado a la bomba atómica, en uno de sus poemas: “Te odio porque te ha creado el hombre, y el hombre te posee y te maneja”», escribe el Pontífice.

La referencia procede de Go Away You Bomb, un texto de 1963 en el que Dylan denuncia la capacidad destructiva de las armas creadas y controladas por el hombre.

León XIV recurre a esos versos para advertir sobre una carrera armamentística que, después de varias décadas de desescalada nuclear, vuelve a extender el miedo.

«Esa verdad, que parecía indiscutible en las últimas décadas —durante las cuales hemos sido testigos de una desescalada nuclear—, se ha visto empañada por una carrera armamentística que hoy asusta y aterroriza», señala.

A juicio del Papa, la combinación entre el rearme internacional, el desarrollo tecnológico y el dominio cibernético obliga a plantear una pregunta radical: «¿Debe la especie humana seguir habitando la Tierra?».

El Pontífice advierte especialmente contra la posibilidad de delegar en sistemas automáticos decisiones capaces de provocar la muerte de poblaciones enteras.

«Un mundo en el que fueran las máquinas, por muy sofisticadas y rápidas que fueran, las que decidieran bombardear a personas indefensas sería realmente aterrador», escribe.

La paz como don y responsabilidad

El libro toma su título del primer saludo de Cristo resucitado a los apóstoles: «La paz esté con vosotros».

León XIV recuerda que esa paz no fue ofrecida «a la ligera», pues el cuerpo glorioso de Cristo conservaba las heridas de la Pasión. «Jesucristo sufrió la injusticia, desarmado y desarmante, y resucitó», señala.

A partir de esta imagen, el Papa presenta la paz como un don de Dios que exige también una responsabilidad personal.

«La paz empieza por mí. Empieza por nosotros», afirma, antes de advertir que la costumbre de juzgar, acusar y condenar a los demás acaba generando indiferencia y odio.

El Pontífice sostiene que no basta con exigir la paz a los dirigentes internacionales si no comienza a vivirse en las relaciones familiares, en los hogares, en las ciudades y en los lugares de trabajo.

«La paz se construye con pequeños gestos cotidianos: una sonrisa regalada, una ofensa perdonada, una palabra amable», escribe.

Más de cien Estados involucrados en guerras

León XIV señala que 103 Estados están involucrados actualmente, de algún modo, en conflictos armados.

En el texto menciona expresamente las guerras de Ucrania, Oriente Medio, Sudán, Myanmar, Yemen y la República Democrática del Congo.

El Papa retoma además la expresión «Tercera Guerra Mundial a pedazos», empleada por Francisco para describir una situación de violencia generalizada y de multiplicación de los frentes bélicos.

Frente a quienes justifican la guerra como instrumento para alcanzar la paz, León XIV recuerda las consecuencias de Hiroshima y Nagasaki y la advertencia de san Juan Pablo II, quien calificó la guerra como una «aventura sin retorno».

También cita el llamamiento de san Pablo VI ante las Naciones Unidas en 1965: «¡Nunca más la guerra, nunca más la guerra! ¡La paz, la paz debe guiar el destino de los pueblos y de toda la humanidad!».

La conciencia de un solo hombre

Otro de los episodios recogidos en la introducción es el del oficial soviético Stanislav Petrov, que el 26 de septiembre de 1983 decidió no comunicar como real una alerta que indicaba erróneamente el lanzamiento de misiles estadounidenses contra la Unión Soviética.

Petrov sospechó que se trataba de un fallo del sistema y evitó una posible respuesta nuclear.

«La conciencia de un solo hombre puede valer tanto como el mundo entero», afirma León XIV.

Para el Papa, este caso demuestra que la paz no depende únicamente de tratados o decisiones de grandes dirigentes, sino también de hombres y mujeres capaces de seguir su conciencia en momentos decisivos.

Testigos de la paz

La antología recuerda además a varias figuras que promovieron la paz mediante la atención a los pobres, la diplomacia y la resistencia a la corrupción.

Entre ellas aparecen el beato Floribert Bwana Chui y los siervos de Dios Giorgio La Pira y Dorothy Day.

León XIV los presenta como ejemplos de una paz que necesita testigos conocidos y desconocidos, dispuestos a convertir la caridad y el sacrificio personal en una respuesta concreta frente a la violencia.

El volumen concluye con una llamada a la esperanza cristiana y con una exhortación de Pío XI: «Demos gracias a Dios porque nos hace vivir en tiempos difíciles. Ahora, a nadie le está permitido ser mediocre».

«Que Dios nos guíe por los caminos de la no violencia. Que los creyentes y las personas de buena voluntad no dejen nunca de actuar como artífices de la paz. Que cada uno haga de la paz la causa de su vida», escribe León XIV.

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