El polémico bistró de la cúpula de San Pedro abrirá en septiembre salvo una intervención de León XIV

El polémico bistró de la cúpula de San Pedro abrirá en septiembre salvo una intervención de León XIV

El proyecto para habilitar un bistró en la terraza de la Basílica de San Pedro sigue adelante y, salvo una intervención directa del papa León XIV, abrirá sus puertas el próximo mes de septiembre. Así lo asegura el diario italiano Il Messaggero, que sostiene que las obras ya han concluido, seis meses después de que el Vaticano tratara de rebajar la polémica asegurando que únicamente se estudiaba una ampliación del área de acogida y del pequeño café ya existente.

A finales de enero, diversos medios italianos revelaron los planes para instalar un espacio de restauración en la terraza situada junto a la cúpula de la basílica. Horas después, Vatican News publicó una aclaración oficial de la Oficina de Comunicaciones de la Basílica de San Pedro negando la apertura de un restaurante como tal y explicando que el proyecto consistía en ampliar la superficie visitable y el servicio ya prestado por el café existente. Sin embargo, la aclaración reconocía que la ampliación incluiría el punto de restauración de la terraza, alimentando las dudas sobre el verdadero alcance de la iniciativa.

Un proyecto impulsado por el cardenal Gambetti

Ahora se confirma que el nuevo establecimiento ocupará un espacio situado junto al actual bar, pero irá más allá del servicio de bebidas que existe desde hace años. Dispondrá de cocina propia para servir platos preparados, permitiendo a los visitantes almorzar o cenar a pocos metros de la cúpula de Miguel Ángel, con una vista panorámica de 360 grados sobre Roma.

La iniciativa ha sido promovida por el cardenal Mauro Gambetti, arcipreste de la Basílica de San Pedro, cuyo mandato quinquenal ya ha expirado y cuya continuidad aún no ha sido decidida por León XIV.

El periódico italiano añade que el proyecto original contemplaba un restaurante de grandes dimensiones con capacidad para varios centenares de personas. Posteriormente la propuesta fue reducida hasta convertirse en un bistró, aunque sin abandonar la idea de ofrecer un servicio completo de restauración en uno de los lugares más emblemáticos del Vaticano.

En los últimos días, responsables de la Fábrica de San Pedro habrían inspeccionado las instalaciones y participado en una degustación reservada para comprobar el funcionamiento de la cocina antes de la apertura. Las instalaciones, siempre según esa información, se encuentran completamente equipadas y listas para entrar en servicio.

El Vaticano defiende que es un servicio para los visitantes

El pasado mes de febrero, el cardenal Gambetti defendió públicamente el proyecto al considerar que, si desde hace años existen servicios higiénicos y un pequeño bar para quienes ascienden a la cúpula, no existe motivo para impedir un servicio de restauración destinado a los visitantes.

La posición oficial de la Basílica de San Pedro sigue siendo que la ampliación responde a la necesidad de mejorar la acogida de los millones de personas que visitan el templo, distribuyendo mejor los flujos turísticos y ofreciendo un servicio compatible con la sacralidad del lugar.

Tras aquellas declaraciones, el proyecto pareció quedar paralizado durante varios meses. Incluso se interpretó como una posible revisión por parte del nuevo pontificado después de que el secretario particular de León XIV, don Edgar Rimaycuna, fuera visto inspeccionando la zona. Sin embargo, el prolongado silencio mantenido desde entonces y el estado de las obras apuntan a una apertura inminente.

Persisten las objeciones canónicas

Las explicaciones oficiales no han conseguido apagar las críticas. Continúa activa una petición dirigida al cardenal Pietro Parolin para solicitar la paralización del proyecto y reclamar que se examine su compatibilidad con el derecho canónico.

Los promotores invocan el canon 1210 del Código de Derecho Canónico, que establece que en los lugares sagrados «solo se admita aquello que sirve al ejercicio o promoción del culto, de la piedad y de la religión», excluyendo cualquier actividad incompatible con la santidad del lugar.

Aunque León XIV no se ha pronunciado públicamente sobre el asunto, la apertura prevista para septiembre vuelve a situar el debate sobre la mesa y reaviva la discusión sobre el bistró como un servicio para los visitantes o como un espacio de comercialización de uno de los espacios más sagrados de la cristiandad.

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