El cardenal albanés Ernest Simoni, de 97 años, ha dirigido un mensaje de fortaleza a los cristianos perseguidos y ha pedido a los jóvenes que permanezcan fieles a Cristo, a los sacramentos, a la castidad y a los mandamientos en una sociedad que, advirtió, se aleja cada vez más de Dios.
En una entrevista concedEl cardenal Simoni llama a permanecer fieles a Cristo en medio de la persecución y la crisis moralida a Edward Pentin para el National Catholic Register tras el segundo consistorio de León XIV, el purpurado afirmó que la oración, la penitencia, el perdón y la esperanza en la Resurrección son las armas con las que el cristiano puede resistir frente a las ideologías y los regímenes contrarios al Evangelio.
Simoni habla desde la experiencia de quien fue condenado a muerte por el régimen comunista albanés, pasó 18 años en prisión, sufrió torturas y continuó celebrando clandestinamente la Misa y administrando los sacramentos. Tras su liberación fue obligado a trabajar en minas y alcantarillas, mientras seguía ejerciendo su ministerio en secreto hasta la caída del régimen. Francisco lo definió como un «mártir viviente» y lo creó cardenal en 2016.
«Manteneos firmes»
Preguntado por los cristianos perseguidos actualmente en Oriente Medio y en otras regiones del mundo, Simoni los exhortó a mantenerse firmes y a no separar la adhesión a Cristo del cumplimiento concreto de sus mandamientos.
«Manteneos firmes. Cumplir los Diez Mandamientos significa asistir a la Santa Misa, santificar el matrimonio y rechazar toda forma de conducta inmoral», afirmó.
El cardenal recordó las palabras de san Pablo sobre quienes pertenecen a Cristo y han crucificado la carne con sus pasiones. A su juicio, solo la unión con Jesús y la gracia divina permiten vencer «todas las tentaciones y seducciones que Satanás utiliza para arruinar la sociedad y la Iglesia católica».
«Resistid mediante la oración, la penitencia y el ayuno», añadió.
Simoni insistió en que la respuesta cristiana frente a la persecución no puede ser el odio, sino el perdón y la oración por los enemigos.
«Amad a vuestros enemigos y rezad por vuestros enemigos», resumió.
El purpurado explicó que nunca odió a quienes lo torturaron y que incluso celebraba la Misa por su salvación mientras todavía vivían.
«No los odié; celebré la Misa por su salvación», recordó.
La Resurrección y el sentido del sufrimiento
Para Simoni, la fortaleza del cristiano nace de la certeza de la Resurrección.
«Si no fuera por la Resurrección, la fe sería hermosa, pero no serviría de nada. Jesús ha destruido la muerte; Jesús nos ha concedido la Resurrección», explicó.
El cardenal señaló que el cuerpo muere y se corrompe, pero el alma es inmortal y comparece ante Dios según las obras realizadas durante la vida. Por ello, pidió perseverancia, esperanza, oración, renuncia personal y el rezo del Santo Rosario.
«Somos viajeros, y con Jesús todo es hermoso. Como Él dijo: “Sin mí no podéis hacer nada”», afirmó.
También se dirigió a quienes atraviesan la pobreza, la falta de vivienda o graves dificultades materiales. Recordó la invitación de Cristo a acudir a Él y exhortó a buscar ante todo la justicia y la gloria de Dios.
Subrayó además que la oración no debe quedar reducida a unos momentos concretos del día.
«La Sagrada Escritura dice: “Orad sin cesar”. No dice: “Rezad una o dos horas”», explicó.
Para Simoni, el cristiano debe mantener la oración mientras trabaja, cumple sus obligaciones y desarrolla sus tareas cotidianas. «La oración es la estrella que brilla y nos conduce a Jesús, junto con la Santísima Virgen María», señaló.
El cardenal pidió a quienes sufren persecución, cárcel o violencia que no pierdan la esperanza.
«Cuando os persigan, cuando os hagan sufrir, cuando os arrojen a prisión, alegraos», afirmó. «Hay esperanza para todos los que hoy sufren por Jesús. Sufrir por Jesús es una alegría infinita que nos espera a todos».
Al ser preguntado por la fuerza que le permitió perseverar durante sus años de encarcelamiento, respondió sin vacilar: «La gracia divina, la ayuda divina».
Simoni evocó entonces el martirio de san Esteban, quien, mientras era apedreado, contempló el cielo abierto y a Cristo a la derecha del Padre.
«Este es el destino de todos los que son fieles a Jesús y afrontan una verdadera prueba», sostuvo.
Un mensaje a los jóvenes
Simoni advirtió de la desesperanza que afecta a muchos jóvenes y los animó a representar al «Jesús vivo», no a una figura reducida al pasado o a un mito.
«Deben preguntarse, como el joven del Evangelio: “¿Qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?”», afirmó.
El cardenal recordó que permanecer en el amor de Cristo exige guardar sus mandamientos. Aplicó esta enseñanza de forma directa al matrimonio y a la moral sexual.
«Guardar los mandamientos significa santificar el matrimonio y rechazar la convivencia y todas las conductas contrarias a la moral», declaró.
Simoni pidió que Jesús ocupe el primer lugar en la vida de los jóvenes, «como el sol en el horizonte, que brilla e ilumina el mundo entero». Advirtió además que las naciones pueden perecer por falta de amor y que, sin Cristo, el mundo queda «bajo las garras de Satanás».
Los jóvenes, añadió, deben ser «los primeros abanderados» de Cristo en sus hogares, mediante la oración, la renuncia, la participación en la Misa, el amor a sus padres y el testimonio público de la fe.
También los exhortó a amar y acompañar a todos, incluidos musulmanes y ateos, sin renunciar a proclamar la verdad de Cristo.
«Sin castidad está el infierno»
Preguntado por sus preocupaciones sobre la situación contemporánea de la Iglesia, Simoni recordó las palabras de Cristo: «Vosotros sois la luz del mundo».
El cardenal planteó cuántos sacerdotes y fieles están realmente dispuestos a sufrir para anunciar el Evangelio y a comprometerse con la salvación de las almas.
«Nosotros, los sacerdotes, vivimos únicamente para anunciar a Jesús, para salvar almas por la gracia de Jesús, para estar cerca de todos los pobres y para ayudar a los jóvenes a apartarse de la promiscuidad y de la inmoralidad», afirmó.
Simoni defendió de manera expresa la castidad como camino de fidelidad cristiana.
«La castidad es la montaña de la victoria que conduce al paraíso; sin castidad está el infierno», declaró.
Asimismo, pidió rechazar la inmoralidad sexual, las drogas y todo aquello que aleja al hombre de Dios. Animó a los jóvenes a amar a sus padres, buscar consejo y cumplir la voluntad del Señor.
Unidad con el Papa
El cardenal valoró también el reciente consistorio y subrayó que los miembros del Colegio Cardenalicio deben permanecer unidos al Papa y sostenerlo en su misión.
«Todos los cardenales deben estar unidos a Jesús a través del Santo Padre, ayudándolo con sus palabras, sus obras, su oración y su justicia, porque él es el representante de Jesús vivo en el mundo», afirmó.
Simoni pidió que los cardenales fortalezcan al Pontífice cuando se pronuncie en defensa de la fe.
«Estemos todos unidos mediante la oración, la mortificación, la Santa Misa, la caridad y la castidad; entonces los ángeles nos acompañarán en nuestras obras de cada día», concluyó.