La Pontificia Academia para la Vida alerta de la «cultura del descarte» tras la ley de eutanasia en Francia

La Pontificia Academia para la Vida alerta de la «cultura del descarte» tras la ley de eutanasia en Francia

Después de que la Asamblea Nacional francesa aprobara definitivamente la ley que legaliza el suicidio asistido y la eutanasia en determinados supuestos, el canciller de la Pontificia Academia para la Vida, el padre Andrea Ciucci, advirtió de la necesidad de actuar con prudencia ante una cuestión que afecta «a toda una civilización». En una entrevista concedida a Vatican News, el sacerdote reiteró la posición expresada por los obispos franceses y defendió que «los hermanos no pueden quitar la vida a otros hermanos».

Ciucci recordó que la misión de la Pontificia Academia para la Vida consiste en anunciar el Evangelio de la vida y afirmó que la fraternidad «está al servicio de la vida, no de la muerte». En este sentido, sostuvo que decisiones de este alcance requieren «todo el tiempo y toda la sabiduría necesarios» para alcanzar un amplio consenso social.

«Hay que ayudar a todos a vivir el momento de la muerte»

Preguntado por la expresión «derecho a ser ayudado a morir», utilizada durante el debate legislativo en Francia, el canciller de la Academia afirmó que toda persona debe ser acompañada en el tramo final de su existencia, aunque precisó que ese acompañamiento debe orientarse a «ayudar a todos a vivir el momento de la muerte».

Al mismo tiempo, subrayó que la petición de morir formulada por una persona enferma debe tomarse «muy en serio» y ser acogida con respeto, sin dejar de considerar el contexto humano, médico y social en el que se produce.

Ciucci añadió que el desarrollo de la tecnología ha modificado profundamente las circunstancias en las que las personas nacen y mueren, lo que exige reflexionar sobre cómo proteger la vida humana en ese nuevo contexto.

Riesgo de soledad y de una «cultura del descarte»

Durante la entrevista, el sacerdote señaló que una de las principales preocupaciones de la Pontificia Academia para la Vida es la creciente soledad que experimentan muchas personas al final de la vida.

A su juicio, reducir la dignidad de la persona a la capacidad de decidir individualmente sobre su propia muerte puede debilitar los vínculos de solidaridad. También manifestó su preocupación por la situación de los más vulnerables y por las desigualdades sociales, advirtiendo del riesgo de que resurja la «cultura del descarte», expresión utilizada en numerosas ocasiones por el papa Francisco.

Asimismo, lamentó que el debate sobre la eutanasia se reduzca con frecuencia a posiciones ideológicas, dejando en un segundo plano la atención concreta a las personas que sufren.

La Iglesia propone cercanía y cuidados paliativos

Como respuesta al sufrimiento de quienes afrontan el final de la vida, Ciucci destacó la importancia del acompañamiento personal, siguiendo el ejemplo de Cristo, y señaló los cuidados paliativos como una de las principales respuestas promovidas por la Iglesia.

También defendió la necesidad de ayudar a cada persona a realizar un discernimiento responsable, insistiendo en que la conciencia no puede entenderse como un ejercicio aislado, sino que debe estar acompañada por una auténtica experiencia de fraternidad.

Las declaraciones del canciller de la Pontificia Academia para la Vida se producen después de que la Conferencia Episcopal Francesa calificara la aprobación de la ley como «un grave punto de ruptura» en la historia del país y manifestara su preocupación por las consecuencias éticas, sociales y culturales de la nueva legislación.

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