Mons. Würtz, el último obispo alemán nombrado por el Papa, se pregunta: «¿Qué perdemos si abolimos el celibato obligatorio y qué ganamos?»

Mons. Würtz, el último obispo alemán nombrado por el Papa, se pregunta: «¿Qué perdemos si abolimos el celibato obligatorio y qué ganamos?»

Menos de una semana después de que el papa León XIV lo nombrara obispo de Eichstätt, Mons. Christian Würtz ha planteado que el debate sobre el celibato sacerdotal obligatorio continuará ocupando a la Iglesia en los próximos años. El prelado alemán considera que una eventual modificación de esta disciplina exige valorar con detenimiento tanto aquello que podría perderse como los posibles beneficios de un cambio.

En una entrevista concedida a la radiotelevisión pública bávara (Bayerischer Rundfunk), Würtz fue preguntado por una posible flexibilización del celibato obligatorio para los sacerdotes. «Hay que sopesar muy bien qué perdemos si renunciamos al celibato obligatorio y qué ganamos. Sin duda será una cuestión que volverá a ocuparnos intensamente en el futuro», respondió.

La unidad como prioridad

Durante la entrevista, el nuevo obispo también se refirió al Camino Sinodal alemán. A su juicio, una de las principales responsabilidades del obispo consiste en preservar la unidad de la Iglesia.

«Un obispo tiene, ante todo, la tarea de ser un servidor de la unidad. Es importante no perderse en luchas entre distintos sectores, sino preguntarse siempre qué es lo que nos une y qué es verdaderamente central», afirmó.

En relación con la sinodalidad, defendió la importancia de escuchar las distintas posiciones antes de formular un juicio. «Hay que preguntarse qué mueve a la otra opinión y cuáles son sus razones teológicas», señaló. Añadió que entiende su ministerio episcopal como un servicio de diálogo para discernir la voluntad de Dios.

Würtz sostuvo asimismo que «la Iglesia siempre debe reformarse» y añadió que «si nos quedamos inmóviles y nada cambia, eso tampoco hace avanzar a la Iglesia».

Preguntado por las diferencias entre su posición y la de su predecesor, Mons. Gregor Maria Hanke, respondió que, aunque durante el Camino Sinodal votó de manera distinta en algunas ocasiones, no considera que existan discrepancias fundamentales entre ambos.

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Un perfil seguido de cerca

El pasado 7 de julio, León XIV nombró a Christian Würtz nuevo obispo de Eichstätt, poniendo fin a más de un año de sede vacante tras la renuncia de Mons. Gregor Maria Hanke.

Durante su etapa como obispo auxiliar de Friburgo, Würtz participó activamente en las asambleas del Camino Sinodal alemán. En ellas votó a favor de varios documentos relacionados con la reevaluación de la homosexualidad, la denominada «diversidad de género» y la introducción de celebraciones de bendición para parejas del mismo sexo.

Más recientemente, siendo responsable de la formación sacerdotal en la archidiócesis de Friburgo, recibió a las nueve estudiantes de Teología que presentaron simbólicamente una solicitud de ingreso en el seminario para reclamar el acceso de las mujeres al sacerdocio. Tras el encuentro, recordó que la doctrina vigente de la Iglesia no permite la ordenación sacerdotal de mujeres, aunque valoró el diálogo mantenido con las estudiantes.

Las declaraciones conocidas ahora constituyen las primeras del nuevo obispo de Eichstätt sobre uno de los asuntos que continúa formando parte del debate eclesial en Alemania, pocos días después de asumir el gobierno de la diócesis por nombramiento de León XIV.

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