El administrador apostólico de la diócesis de Quelimane, monseñor Estêvão Ângelo Fernando, ha roto su silencio sobre la investigación del asesinato del obispo Osório Citora Afonso y ha denunciado la proliferación de filtraciones y especulaciones que, a su juicio, están perjudicando el esclarecimiento del crimen. En un comunicado difundido el pasado 4 de julio, el prelado pidió respetar el trabajo de la Justicia y lamentó que determinadas informaciones estén señalando públicamente a personas sin que exista una resolución judicial.
Según informa The Pillar, Fernando —obispo de la vecina diócesis de Alto Molócuè y nombrado administrador apostólico de Quelimane tras el asesinato de Afonso— afirmó que incluso él mismo ha sido objeto de acusaciones difundidas por algunos medios de comunicación y redes sociales.
En la nota, firmada también por el Colegio de Consultores de la diócesis, el obispo expresa su «vehemente repudio» a publicaciones que, según denuncia, atribuyen responsabilidades, decisiones o comportamientos a distintas personas «que en ocasiones no tienen absolutamente nada que ver» con el asesinato del obispo.
Fernando criticó igualmente la difusión de datos procedentes de una investigación todavía abierta. A su juicio, esas filtraciones vulneran el principio del secreto judicial, generan un clima de sospecha y alimentan juicios paralelos que pueden perjudicar el desarrollo del proceso.
«La Iglesia católica defiende la libertad de prensa», afirma el administrador apostólico en el comunicado. Sin embargo, añade que «la libertad sin ética o sin respeto por la ley degenera en especulación».
Una investigación que ha cambiado de rumbo
El obispo Osório Afonso fue asesinado el pasado 6 de junio de un disparo en el pecho en su residencia episcopal de Quelimane.
Las primeras informaciones apuntaban a un posible ataque organizado desde el exterior. Los investigadores señalaron inicialmente que los autores habrían escalado los muros de la residencia, inutilizado el sistema de seguridad y utilizado un fusil tipo AK-M, circunstancia que dio pie a numerosas conjeturas sobre un posible crimen con motivaciones políticas.
La investigación dio un giro pocos días después, cuando las autoridades detuvieron a tres personas vinculadas a la propia diócesis: el entonces canciller, el padre Adelino Novais Amado, además del jardinero y del vigilante de la residencia episcopal.
Desde entonces, el caso ha generado un intenso debate tanto dentro de la Iglesia mozambiqueña como en la opinión pública del país.
Las publicaciones que han alimentado la polémica
En las últimas semanas, los periódicos independientes mozambiqueños Savana y Canal de Moçambique han publicado diversas informaciones basadas, según afirman, en datos procedentes de la investigación policial. Buena parte de esas publicaciones han sido recogidas y contextualizadas por The Pillar.
Entre otras cuestiones, ambos medios sostienen que los investigadores trabajan actualmente con la hipótesis de que el asesinato pudiera estar relacionado con conflictos internos surgidos en la diócesis tras la llegada de Osório Afonso como obispo de Quelimane en 2025.
Según esas informaciones, el nuevo obispo habría iniciado una revisión de la administración económica de la diócesis y de diversas decisiones adoptadas durante el período de sede vacante comprendido entre la renuncia de monseñor Hilário Massinga, en 2023, y su propio nombramiento.
En ese contexto, el 31 de mayo —apenas seis días antes de su asesinato— Osório Afonso firmó un amplio decreto de reorganización de la curia diocesana que suponía, entre otros cambios, el relevo del canciller, el padre Adelino Novais Amado. Los nuevos responsables debían asumir sus cargos precisamente el 6 de junio, el día en que el obispo fue asesinado.
Hipótesis bajo investigación
The Pillar subraya que las informaciones publicadas por los medios mozambiqueños contienen numerosas afirmaciones que no han podido ser verificadas de forma independiente y que forman parte de una investigación todavía abierta.
Savana sostiene que durante los últimos años existieron importantes conflictos relacionados con la gestión del patrimonio diocesano y con diversos procedimientos canónicos y civiles iniciados por el anterior obispo contra varias religiosas por la presunta apropiación de bienes pertenecientes a la diócesis.
Por su parte, Canal de Moçambique afirma que los investigadores estudian la posible implicación del antiguo canciller en la planificación del crimen, hipótesis que hasta el momento no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades judiciales.
Ese mismo periódico publicó también informaciones sobre supuestas transferencias económicas y comunicaciones entre el padre Amado y monseñor Estêvão Ângelo Fernando, extremo que el administrador apostólico ha rechazado implícitamente al denunciar que determinadas publicaciones lo están implicando en el caso sin que existan conclusiones judiciales.
La Santa Sede sigue de cerca el caso
The Pillar recuerda que la designación de Fernando como administrador apostólico de Quelimane, inmediatamente después del asesinato, parece indicar que la Santa Sede no disponía de elementos que cuestionaran su idoneidad para asumir temporalmente el gobierno de la diócesis.
El medio estadounidense señala también que el pasado viernes León XIV recibió en audiencia al presidente y al vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Mozambique, los arzobispos Inácio Saure y João Carlos Hatoa Nunes, así como al arzobispo emérito de Beira, Claudio Dalla Zuanna. No ha trascendido el contenido del encuentro y tampoco hubo comentarios oficiales sobre si el asesinato del obispo Osório Afonso formó parte de las conversaciones.
Mientras la investigación continúa y las distintas hipótesis siguen siendo analizadas por las autoridades mozambiqueñas, el administrador apostólico de Quelimane ha pedido evitar los juicios paralelos y dejar que sea la Justicia quien determine las responsabilidades por uno de los crímenes que más conmoción ha causado en la Iglesia africana durante los últimos años.