Gänswein revela el dolor de Benedicto XVI al conocer Traditionis Custodes

Gänswein revela el dolor de Benedicto XVI al conocer Traditionis Custodes
© AFP | FILIPPO MONTEFORTE

Monseñor Georg Gänswein, secretario personal de Benedicto XVI durante casi dos décadas y actual nuncio apostólico en los Estados bálticos, ha desvelado uno de los episodios más íntimos de los últimos años de vida del Papa emérito: la reacción con la que recibió Traditionis Custodes, el motu proprio promulgado por el papa Francisco en 2021 que restringió la celebración de la liturgia tradicional.

En una entrevista concedida al diario italiano Il Giornale con motivo del decimonoveno aniversario de Summorum Pontificum, Gänswein asegura que fue él mismo quien leyó el documento a Benedicto XVI y que pudo percibir el profundo sufrimiento que le causó.

«Le leí Traditionis Custodes y vi que había un dolor en su corazón. Esa fue mi impresión», afirma el arzobispo alemán. A la luz de la situación actual, añade además que «ahora es el kairos para eliminar esas prohibiciones y superar el incidente representado por ese texto».

El propósito de Summorum Pontificum

Gänswein recuerda que Benedicto XVI promulgó Summorum Pontificum el 7 de julio de 2007 con un objetivo muy concreto: reconocer plenamente un rito que, a su juicio, «nunca había sido abolido».

«Su objetivo era devolverle plena ciudadanía en la Iglesia y restablecer la paz en la liturgia», explica.

El antiguo secretario del Pontífice sostiene que Benedicto XVI era plenamente consciente de las críticas que suscitaría aquella decisión entre numerosos obispos. Sin embargo, recuerda que el Papa alemán acostumbraba a seguir adelante cuando estaba convencido de que una decisión era justa, sin dejarse frenar por las resistencias.

Aunque el documento se publicó en un contexto marcado por los esfuerzos de reconciliación con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Gänswein aclara que ese no era su objetivo principal. Según explica, Benedicto XVI consideraba que la aplicación de Ecclesia Dei presentaba insuficiencias y veía necesario ofrecer una respuesta para los fieles vinculados a la liturgia tradicional dentro de la propia Iglesia.

Convencido de que la liturgia tradicional atraería a los jóvenes

El nuncio asegura que Benedicto XVI quedó «muy contento» con los frutos que produjo la liberalización de la misa tradicional. Consideraba Summorum Pontificum el inicio de un proceso destinado a superar la fractura litúrgica y tenía una especial confianza en las nuevas generaciones.

«Estaba convencido de que un rito celebrado durante tantos siglos no podía dejar de revivir», recuerda Gänswein.

Como prueba de ese florecimiento menciona el crecimiento constante de la peregrinación París-Chartres, uno de los principales encuentros internacionales vinculados a la liturgia tradicional.

A su juicio, muchos de esos jóvenes encuentran en la antigua liturgia una auténtica fuente de vida espiritual y no pueden ser identificados con posturas de rechazo al Concilio Vaticano II.

«No es verdad que quien tiene una sensibilidad litúrgica tradicional sea anticonciliar. Quien afirma eso está movido únicamente por la ideología», sostiene.

Una nueva petición para levantar las restricciones

El antiguo secretario del Papa emérito concluye expresando su deseo de que la Iglesia abra una nueva etapa en esta cuestión. «Creo que ahora es el kairos para eliminar esas prohibiciones», afirma, convencido de que ha llegado el momento de superar las restricciones impuestas a la celebración de la liturgia tradicional.

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