Pizzaballa ordena a diez nuevos sacerdotes en Getsemaní: «Jerusalén conoce demasiada sangre derramada; llevad la Sangre que reconcilia»

Pizzaballa ordena a diez nuevos sacerdotes en Getsemaní: «Jerusalén conoce demasiada sangre derramada; llevad la Sangre que reconcilia»

En medio de la violencia que continúa golpeando Tierra Santa, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, ordenó el pasado 1 de julio a diez nuevos sacerdotes franciscanos en la basílica de Getsemaní, durante la celebración de la fiesta de la Preciosísima Sangre de Cristo. Ese mismo día, otros diez frailes menores recibieron la ordenación diaconal en la iglesia de San Salvador de Jerusalén, en una jornada de especial significado para la Custodia de Tierra Santa.

Según ha informado el Patriarcado Latino de Jerusalén, los nuevos sacerdotes proceden de la República Democrática del Congo, Perú, México, Eslovaquia, India y Hungría. La celebración estuvo marcada por un fuerte llamamiento del Patriarca a vivir el sacerdocio como un ministerio de reconciliación en una tierra marcada por el sufrimiento y el conflicto.

«El sacerdocio nace de la Sangre de Cristo»

Durante la homilía, Pizzaballa destacó la coincidencia entre la ordenación sacerdotal, el lugar de la celebración —Getsemaní— y la festividad litúrgica de la Preciosísima Sangre.

«La Providencia, en su sabiduría, ha elegido para vosotros este día y este lugar para recordarnos que el sacerdocio nace de la Sangre de Cristo», afirmó.

El Patriarca explicó que toda la historia de la salvación culmina en el sacrificio de Cristo, cuya sangre «no clama venganza, sino misericordia». Frente a la sangre de Abel, que reclamaba justicia, «la Sangre de Cristo clama perdón», porque Dios ha querido reconciliar a la humanidad mediante la entrega de su Hijo.

Sacerdotes para una tierra marcada por la violencia

Pizzaballa dirigió después unas palabras especialmente significativas a quienes comenzaban su ministerio precisamente en Jerusalén.

«A vosotros, ordenados hoy en Jerusalén, en esta tierra bañada en sangre —tanto sangre inocente como Sangre de Cristo—, os es confiada una vocación especial», afirmó.

El Patriarca recordó que Tierra Santa «conoce demasiada violencia, demasiada división y demasiada sangre derramada», por lo que pidió a los nuevos sacerdotes convertirse en instrumentos de reconciliación.

«Estáis llamados a llevar la Sangre que reconcilia, une y perdona», les exhortó.

Asimismo, recordó que el sacerdote nunca es la fuente de la gracia, sino un ministro del único sacrificio de Cristo.

«No sois la fuente; solo Cristo es la fuente. Pero estáis llamados a llevar a la gente esa Sangre que da vida», señaló.

Diez nuevos diáconos para la Custodia de Tierra Santa

La jornada concluyó con la ordenación de otros diez frailes como diáconos en la iglesia conventual de San Salvador, sede de la Custodia de Tierra Santa.

En esta segunda celebración, Pizzaballa recordó a los nuevos diáconos que el ministerio cristiano no está exento de dificultades, pero sí sostenido permanentemente por la fidelidad de Dios.

«El Señor no les promete que no caerán. Les promete algo mucho mayor: que nunca estarán solos», afirmó.

Tras la ceremonia, los nuevos diáconos expresaron públicamente su agradecimiento al cardenal Pizzaballa, al custodio de Tierra Santa, el padre Francesco Ielpo, así como a sus familias, formadores y superiores religiosos por el acompañamiento recibido durante su camino vocacional.

«No tengamos miedo de la Sangre de Cristo»

En la parte final de la homilía sacerdotal, el Patriarca invitó a toda la Iglesia a contemplar la Sangre de Cristo como fuente de esperanza.

«No debemos tener miedo de la Sangre. Más bien, vayamos a Él. Dejémonos lavar por Él. Dejémonos alimentar por Él. Dejémonos salvar tal como el Señor ha elegido salvarnos», exhortó.

Finalmente, pidió que la Eucaristía sea para los nuevos sacerdotes, para los fieles y para Jerusalén «la fuente de la vida, la prenda del perdón y el inicio de una vida renovada», para que, incluso en una tierra herida por la guerra, el amor de Cristo siga siendo más fuerte que el odio y la violencia.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando