La Santa Sede celebra medio siglo de relaciones diplomáticas con Nigeria

La Santa Sede celebra medio siglo de relaciones diplomáticas con Nigeria

El secretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, Mons. Paul Richard Gallagher, concluye este 7 de julio su visita oficial a Nigeria, realizada con motivo del 50.º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la República Federal de Nigeria. El viaje ha servido para reforzar los vínculos entre ambas partes en un momento especialmente delicado para uno de los países con mayor población católica de África, donde la violencia y la persecución siguen golpeando a numerosas comunidades cristianas.

Según informa Vatican News, la visita, desarrollada entre el 2 y el 7 de julio, ha incluido encuentros con las principales autoridades civiles y eclesiásticas del país, así como diversos actos conmemorativos por las cinco décadas de relaciones diplomáticas entre Abuya y la Santa Sede.

Encuentro con el presidente Bola Tinubu

Uno de los momentos centrales del viaje fue la reunión mantenida por Mons. Gallagher con el presidente de Nigeria, Bola Ahmed Tinubu, en la Villa Presidencial de Abuya.

En el encuentro participaron también la ministra de Asuntos Exteriores, Bianca Odumegwu Ojukwu, y el presidente de la Comisión de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), Omar Alieu Touray.

Tras la reunión, el presidente Tinubu explicó a los medios locales que reiteró al representante de la Santa Sede el compromiso de su Gobierno con el fortalecimiento del diálogo interreligioso y con la promoción de la paz, la armonía y la tolerancia entre las distintas comunidades religiosas del país.

Una Iglesia en crecimiento, marcada por la violencia contra los cristianos

Nigeria alberga actualmente a más de 30 millones de católicos y cuenta con más de 10.000 sacerdotes, lo que la convierte en una de las Iglesias locales más numerosas y dinámicas del continente africano. Sin embargo, el país continúa siendo uno de los lugares más peligrosos del mundo para los cristianos, con frecuentes ataques contra comunidades, secuestros de sacerdotes y una grave crisis de seguridad que afecta especialmente al centro y norte del país.

Un informe publicado el pasado 30 de junio por el Observatory for Religious Freedom in Africa (ORFA) cuestiona además la idea, ampliamente extendida, de que la mayor parte de la violencia sea obra exclusivamente de Boko Haram y del Estado Islámico en África Occidental (ISWAP). Según este estudio, la principal responsabilidad recaería sobre las milicias étnicas fulani.

El informe, basado en datos recopilados entre octubre de 2019 y septiembre de 2025, cifra en 79.323 las personas asesinadas durante ese periodo, de las cuales más de 42.000 eran civiles. Entre las víctimas identificadas figuran 22.835 cristianos y 10.519 musulmanes moderados, aunque los investigadores consideran que el número real de cristianos asesinados podría superar los 28.500 al distribuir estadísticamente los casos cuya identidad religiosa no pudo determinarse.

Según ORFA, las milicias fulani serían responsables del 44 % de todas las muertes de civiles y del 53 % de los asesinatos de cristianos, porcentajes muy superiores a los atribuidos conjuntamente a Boko Haram e ISWAP. El estudio documenta además casi 35.000 secuestros de civiles en seis años y advierte de que numerosas comunidades cristianas viven bajo una amenaza constante, especialmente durante la temporada agrícola, cuando se concentran buena parte de los ataques.

Una Misa por los cincuenta años de relaciones diplomáticas

Como parte del programa oficial, Mons. Gallagher presidió el domingo una solemne Eucaristía en la procatedral de Nuestra Señora Reina de Nigeria, en el barrio de Garki, en Abuya.

La celebración sirvió como acción de gracias por el medio siglo de relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y Nigeria y reunió a representantes de la Iglesia y a numerosos fieles de la capital.

Con esta visita, la Santa Sede ha querido reafirmar su cercanía a una Iglesia que continúa creciendo en número de fieles y vocaciones, pero que afronta graves desafíos derivados de la violencia, la inseguridad y la persecución que sufren muchas comunidades cristianas en distintas regiones del país.

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