La archidiócesis de Madrid clausurará este martes la fase diocesana de la causa de canonización del sacerdote Sebastián Gayá, una de las figuras decisivas en el nacimiento de los Cursillos de Cristiandad, movimiento de primer anuncio que, desde su origen en Mallorca en 1949, se ha extendido por los cinco continentes y ha marcado la vida espiritual de millones de católicos.
Según ha informado la Archidiócesis de Madrid, el acto tendrá lugar a las 19:30 horas en el Colegio San Agustín y estará presidido por el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid. Con este paso concluye la investigación desarrollada en la diócesis desde la apertura oficial de la causa, en septiembre de 2022. Toda la documentación será enviada ahora al Dicasterio para las Causas de los Santos, que estudiará la validez jurídica del proceso y continuará su tramitación en Roma.
Uno de los impulsores de un movimiento presente en todo el mundo
Aunque la historia de los Cursillos de Cristiandad suele asociarse al nombre del laico Eduardo Bonnín, Sebastián Gayá desempeñó un papel fundamental en el nacimiento y consolidación del movimiento junto al propio Bonnín y al entonces obispo de Mallorca, Mons. Juan Hervás.
Siendo consiliario de los jóvenes de Acción Católica de Mallorca, Gayá participó en la preparación espiritual de la peregrinación a Santiago de Compostela de 1948. Aquella experiencia desembocó pocos meses después en el primer Cursillo de Cristiandad, celebrado en enero de 1949 en el monasterio de San Honorato, considerado el punto de partida de un método evangelizador centrado en propiciar un encuentro personal con Jesucristo.
Con el paso de las décadas, los Cursillos se difundieron por decenas de países y recibieron el respaldo de diversos pontífices. Durante la I Ultreya Mundial celebrada en Roma en 1966, san Pablo VI dirigió a los participantes unas palabras que marcaron la historia del movimiento: «Cursillistas de Cristiandad, Cristo, la Iglesia y el Papa cuentan con vosotros». Años más tarde, san Juan Pablo II definiría los Cursillos como «un instrumento suscitado por Dios para el anuncio del Evangelio en nuestro tiempo».
Una vida marcada por la fidelidad sacerdotal
Nacido en Felanitx (Mallorca) en 1913, Sebastián Gayá emigró siendo niño con su familia a Argentina. Allí descubrió su vocación sacerdotal y, con apenas trece años, regresó solo a España para ingresar en el seminario de Palma, una decisión que él mismo recordaría como uno de los momentos más difíciles de su vida.
Fue ordenado sacerdote en 1937 y dedicó sus primeros años de ministerio a la pastoral juvenil. Tras el nacimiento de los Cursillos de Cristiandad, su trayectoria dio un giro en 1957, cuando fue relevado de sus responsabilidades en Mallorca y destinado a Madrid.
Lejos de abandonar la obra en la que había participado desde sus inicios, convirtió aquella nueva etapa en un servicio silencioso al movimiento. Desde la capital española trabajó durante décadas en la expansión internacional de los Cursillos y acompañó espiritualmente a innumerables cursillistas.
En 2005 recibió el título de prelado de honor de Su Santidad. Falleció el 23 de diciembre de 2007, a los 94 años, y fue sepultado en el monasterio de San Honorato, el mismo lugar donde había comenzado la historia de los Cursillos casi seis décadas antes.
La causa continúa ahora en Roma
La clausura de la fase diocesana no supone el final del proceso, sino el comienzo de la etapa romana. Será el Dicasterio para las Causas de los Santos el encargado de examinar toda la documentación recopilada en Madrid y determinar si Sebastián Gayá puede ser declarado venerable, primer paso hacia una eventual beatificación y canonización.
Su causa se suma a la de Eduardo Bonnín, también abierta, y vuelve a poner de actualidad los orígenes de uno de los movimientos de evangelización laical más influyentes surgidos en la Iglesia durante el siglo XX.