La iglesia de Turín que custodió la Sábana Santa acoge hoy el culto luterano

La iglesia de Turín que custodió la Sábana Santa acoge hoy el culto luterano

En pleno centro de Turín, a pocos metros de la Piazza Castello, se levanta la iglesia de San Francesco d’Assisi, un templo del siglo XIII que custodió la Sábana Santa durante siete años tras su traslado desde Chambéry, y que sigue siendo a día de hoy iglesia católica en activo de la Archidiócesis de Turín, con misa y culto ordinario.

Ese mismo templo es hoy, además, la sede litúrgica estable de la Comunidad Evangélica Luterana de Turín.

No hablamos de un acto ecuménico puntual, de una oración conjunta ni de un concierto benéfico. La comunidad luterana, integrada en la CELI (Chiesa Evangelica Luterana in Italia), celebra en San Francesco d’Assisi sus cultos dominicales, su «santa cena» y hasta el Miércoles de Ceniza, con horarios publicados en su web oficial. Tan estable es el arreglo que, al adquirir su nueva sede administrativa en via Modena, la propia comunidad valoró expresamente que la línea 19 la conectara con «la iglesia de San Francesco d’Assisi, donde celebramos nuestros cultos». El pastor, llegado de Baviera en 2022, describe allí la celebración de sus sacramentos —el bautismo y la santa cena— como el corazón de su ministerio.

Los franciscanos, expulsados por las supresiones del siglo XIX, hace mucho que no administran el templo, que es hoy iglesia diocesana. Y la normativa vigente no deja lugar a dudas sobre a quién corresponde autorizar un uso así: al ordinario del lugar.

Todo en regla

Conviene subrayarlo: nada de esto es clandestino ni irregular. El Directorio para la aplicación de los principios y normas sobre el ecumenismo (1993) permite en su número 137 «poner iglesias y capillas a disposición de comunidades de otras confesiones cristianas por razones de necesidad pastoral». El canon 1210, que reserva el lugar sagrado a cuanto sirve al culto, la piedad y la religión, queda así modulado: el ordinario puede autorizar «otros usos». En Suiza, varios obispos lo han fijado mediante decreto diocesano publicado —sobre un texto preparado por la Conferencia Episcopal—: los templos católicos pueden ponerse a disposición de veterocatólicos, evangélico-reformados, luteranos, ortodoxos y anglicanos. Y el caso de Turín no es único: en España, sin ir más lejos, la capellanía anglicana de la Costa Blanca celebra su culto dominical en la parroquia católica de Nuestra Señora de la Merced de Calpe, como publicita en sus propios medios.

Así pues, con regularidad y horarios publicados, sobre un presbiterio consagrado para el Santo Sacrificio de la Misa y con la reserva eucarística a pocos metros, se celebra en una iglesia católica de Turín una «santa cena» luterana que niega la transubstanciación y el sacerdocio ministerial. Que cada lector juzgue por sí mismo qué usos encuentran hoy acomodo en los templos católicos de Europa, y cuáles no.

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