El arzobispo de Rabat, referente del ala progresista del Colegio cardenalicio, niega toda agresión y anuncia que no presidirá celebraciones públicas ni ejercerá actividad pastoral mientras Roma investiga. Las denuncias, según AFP, describen comportamientos inapropiados con mujeres adultas; en algún caso podría concurrir una relación de autoridad o dependencia.
El cardenal Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat, se ha retirado este martes de sus funciones públicas mientras la Santa Sede investiga las denuncias presentadas contra él por cinco mujeres adultas. La noticia, adelantada por la agencia France Presse en una investigación especial, ha sido confirmada por el propio purpurado en un comunicado difundido por la archidiócesis de Rabat.
Qué se le imputa
Según la información disponible por el momento, las acusaciones se refieren a comportamientos inapropiados hacia mujeres adultas: contacto físico «inapropiado», «abrazos especialmente intensos y prolongados» y, en un caso, «un intento de acercarse físicamente» para besar a la denunciante. Así consta en la denuncia escrita remitida a la nunciatura apostólica en Rabat que AFP asegura haber examinado, junto al testimonio de una mujer jubilada vinculada a la Iglesia. Al menos otras tres mujeres afirmarían haber vivido episodios similares.
No consta, por el momento y según lo publicado, que las denuncias afecten a menores ni a seminaristas o clérigos bajo su gobierno. Se trata de denuncias de mujeres adultas por conductas que ellas califican de agresión y que el cardenal niega: «No he cometido ninguna violencia, agresión o acoso sexual», ha declarado.
En alguno de los casos podría concurrir, no obstante, una relación asimétrica de poder o dependencia entre el arzobispo y las denunciantes, mujeres vinculadas a la Iglesia local. Ese elemento —el eventual abuso de autoridad— es el que determina que conductas con adultos puedan entrar en el ámbito del motu proprio Vos estis lux mundi. Corresponderá a la investigación esclarecer si concurrió o no.
Un cardenal solo puede ser investigado por Roma
Al tratarse de un miembro del Colegio cardenalicio, la investigación previa no corresponde a ninguna instancia local sino a la Santa Sede. El propio López Romero lo confirma en su comunicado: «Estoy acusado de comportamientos inapropiados hacia mujeres adultas. Esta situación ha llevado a la Iglesia a abrir una investigación preliminar. Esta investigación está en curso y en manos de las instancias romanas de la Iglesia, con las cuales coopero».
Vos estis lux mundi establece que la investigación previa debe concluirse en el plazo de noventa días, prorrogables si las circunstancias lo exigen, y permite imponer medidas cautelares al investigado. No consta que Roma haya impuesto ninguna: ha sido el propio cardenal quien ha dado un paso atrás por iniciativa propia. «Durante este período de investigación, para no obstaculizarla, no presidiré ninguna celebración pública y no intervendré en ninguna actividad pastoral», anuncia, remitiendo las cuestiones pastorales al vicario general durante el verano y las eventuales denuncias al Servicio de Prevención de Abusos de la diócesis.
«Soy plenamente consciente de las dificultades que esto provoca y de las interrogaciones legítimas que podría suscitar en todos», reconoce el purpurado, que pide oración «por las personas que sufren esta situación» y por él mismo.
Un cardenal del ala progresista, en su momento de mayor proyección
López Romero, de 74 años, es uno de los purpurados más identificados con la línea del pontificado de Francisco, que lo nombró arzobispo de Rabat en 2017 y lo creó cardenal en 2019. Salesiano nacido en Vélez-Rubio (Almería) y criado en Badalona, con largos años de misión en Paraguay y Bolivia, ha hecho del diálogo islamo-cristiano y de la causa migrante los ejes de su discurso público. Preguntado en marzo por su posición ideológica, respondió con su habitual desparpajo: «Me queda muy a la derecha la extrema izquierda».
Las denuncias llegan en su momento de máxima proyección eclesial: fue un miembro muy activo en el cónclave que eligió a León XIV, fue incorporado por el nuevo Pontífice al Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, participó en el reciente consistorio y acompañó al Papa durante su visita a España, donde calificó la política migratoria europea de «mezquina, egoísta y miope».
La investigación romana deberá determinar ahora el alcance de los hechos denunciados. Al cardenal le asiste la presunción de inocencia; las denunciantes tienen derecho a que sus testimonios sean examinados con rigor.