250 y sumando

250 y sumando
July Fourth by Grandma Moses (Anna Mary Robertson Moses), 1951 [The White House, Washington, D.C.]. Mrs.Moses gave the painting to President Harry Truman in 1952.

Por Brad Miner

No me acuerdo de mucho sobre Mesopotamia, pero dicen que es donde comenzó la civilización. Como fue el caso a lo largo de la historia, fue buena para los de arriba pero no para el resto. Esto fue cierto para las civilizaciones de la antigua Grecia y Roma, aunque, a diferencia de Mesopotamia o el antiguo Egipto, el legado grecorromano sigue estando muy presente entre nosotros. Siempre fue así.

Podés ver ese legado en la Constitución de los Estados Unidos. También podés ver ahí la Caída del Hombre, después de la cual ninguna civilización fue o pudo ser una Ciudad de Dios. Estoy pensando acá en el Compromiso de los Tres Quintos, un pacto con el diablo si es que alguna vez hubo uno.

Pero nombrame una sociedad antes de los EE. UU. que haya sido capaz de corregir su trayectoria en menos de dos siglos, y de restaurar la amistad.

Sabemos que nunca seremos perfectos. Aun así, como escribió G.K. Chesterton sobre Estados Unidos, la nuestra es la “única nación en el mundo que está fundada en un credo”:

Ese credo está expuesto con lucidez dogmática e incluso teológica en la Declaración de Independencia; tal vez la única pieza de política práctica que es también política teórica y también gran literatura. Enuncia que todos los hombres son iguales en su derecho a la justicia, que los gobiernos existen para darles esa justicia, y que su autoridad es por esa razón justa. (What I Saw in America)

Celebramos hoy el semicentenario de la firma de esa Declaración. Y, dejando de lado todas las controversias actuales, el documento y su credo resistieron la prueba del tiempo.

Sí, ese documento fundacional es un pagaré, y los redactores de nuestra imperfecta Constitución sabían que no era suficiente simplemente abordar una estructura de gobierno, por lo que agregaron recordatorios para los futuros gobernantes, ninguno más poderoso que este:

El Congreso no dictará ninguna ley con respecto al establecimiento de una religión, o que prohíba el libre ejercicio de la misma; o que limite la libertad de expresión o de prensa; o el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y a pedir al gobierno la reparación de agravios.

El Sr. Lincoln lo expresó de la mejor manera:

Al dar la libertad al esclavo aseguramos la libertad a los libres, honorables tanto en lo que damos como en lo que preservamos. Salvaremos noblemente o perderemos mezquinamente la última mejor esperanza de la tierra. Otros medios pueden tener éxito; este no podría fallar. El camino es claro, pacífico, generoso, justo —un camino que, si se sigue, el mundo aplaudirá para siempre y Dios debe bendecir para siempre. (Segundo Mensaje Anual al Congreso, 1 de diciembre de 1862)

Sobre el autor

Brad Miner, esposo y padre, es editor senior de The Catholic Thing y miembro senior del Faith & Reason Institute. Fue editor literario de National Review y tuvo una larga carrera en la industria de la edición de libros. Su libro más reciente es Sons of St. Patrick, escrito con George J. Marlin. Su éxito de ventas The Compleat Gentleman está ahora disponible en una tercera edición revisada y también como una edición de audio de Audible (leída por Bob Souer). El Sr. Miner se desempeñó como miembro de la junta directiva de Aid to the Church In Need USA y también en la junta de reclutamiento del Servicio Selectivo en el condado de Westchester, Nueva York.

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