De 89 parroquias a 11: así reorganiza Francia su mapa parroquial para afrontar la falta de sacerdotes

De 89 parroquias a 11: así reorganiza Francia su mapa parroquial para afrontar la falta de sacerdotes

La Iglesia en Francia está reorganizando su presencia territorial para responder a la disminución del número de sacerdotes y a una sociedad cada vez más secularizada. El objetivo ya no es mantener intacta la estructura heredada durante siglos, sino concentrar recursos, fortalecer pequeñas comunidades cristianas y promover una pastoral más itinerante y misionera.

Según destaca la Agencia Fides, este proceso se refleja especialmente en diócesis como Reims, donde el arzobispo Éric de Moulins-Beaufort ha impulsado desde 2018 una profunda reforma pastoral bajo el lema «En camino para la misión».

Espacios misioneros y equipos itinerantes

La archidiócesis de Reims ha creado nuevos espacios misioneros atendidos por equipos formados por sacerdotes, diáconos y laicos. La organización de la vida sacramental se ha adaptado a las posibilidades reales del clero disponible, fijando los lugares de celebración de la Eucaristía dominical en función de los recursos existentes.

Junto a ello, se ha puesto en marcha un modelo de ministerio más itinerante. Estos equipos permanecen durante un tiempo en una localidad concreta, proponen actividades adaptadas a las necesidades del lugar, visitan a enfermos, acompañan a personas aisladas y se acercan a las familias que lo solicitan.

La finalidad es combinar la acogida con la salida misionera: mantener la vida cristiana allí donde todavía existe y, al mismo tiempo, ir al encuentro de quienes viven en las periferias sociales y espirituales.

Arras pasará de 89 parroquias a solo 11

El caso de Reims no es aislado. La diócesis de Arras ha anunciado recientemente una transformación pastoral de gran calado que reducirá sus actuales 89 parroquias a solo 11.

El objetivo de esta reorganización es concentrar los recursos disponibles, reducir desplazamientos y fortalecer la vida local mediante pequeñas fraternidades cristianas. Se trata de una respuesta directa al descenso de sacerdotes y a la dificultad de sostener la antigua red parroquial en un contexto de práctica religiosa muy reducida.

Francia, de gran país misionero a tierra de misión

La transformación de estas diócesis expresa un cambio histórico de fondo. Francia fue durante los siglos XIX y XX uno de los grandes países impulsores de la misión católica en África, Asia y otros territorios. Hoy, sin embargo, muchos obispos franceses consideran que el propio país ha vuelto a ser tierra de misión.

La expresión no es nueva. Ya en 1943, Henri Godin e Yvan Daniel publicaron el célebre ensayo La France, pays de mission?, en el que alertaban sobre la descristianización de amplios sectores de la sociedad francesa. Ocho décadas después, el diagnóstico parece haberse acentuado.

Actualmente, apenas un 2 % de los franceses participa habitualmente en la Misa dominical, aunque aproximadamente la mitad de la población sigue declarándose católica. Al mismo tiempo, en los últimos años se ha registrado un aumento significativo de las solicitudes de bautismo entre jóvenes y adultos, un fenómeno que muestra que la secularización no ha eliminado por completo la búsqueda religiosa.

Roma observa la experiencia francesa

En este contexto se enmarca el reciente nombramiento del cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella, y de monseñor Éric de Moulins-Beaufort, arzobispo de Reims, como miembros del Dicasterio para la Evangelización.

El primero ha desarrollado una reflexión marcada por el diálogo, las migraciones y el pluralismo religioso en el Mediterráneo. El segundo ha impulsado una reorganización pastoral orientada a sostener la presencia de la Iglesia en una diócesis afectada por la falta de sacerdotes y la caída de la práctica religiosa.

Su incorporación al dicasterio vaticano sugiere que León XIV mira con interés a la Iglesia en Francia como uno de los laboratorios de la nueva evangelización en Europa. Una Iglesia que, tras haber enviado misioneros al mundo durante generaciones, debe ahora aprender a evangelizar de nuevo en su propio territorio.

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