Los anglicanos de Canadá ha aprobado un documento que autoriza a sus ministros a ofrecer acompañamiento pastoral y, con autorización del obispo correspondiente, impartir bendiciones a personas que hayan decidido recurrir a la muerte médicamente asistida (MAiD, por sus siglas en inglés).
El texto, titulado Pastoral Liturgies at the Time of Death in Contexts of Medically Assisted Dying, no solo contempla la presencia de ministros anglicanos antes de la muerte provocada, sino que desarrolla un completo itinerario litúrgico que puede incluir confesión, imposición de manos, unción, Sagrada Comunión, bendiciones, oraciones durante el procedimiento y plegarias tras el fallecimiento. Todo ello queda sujeto a la autorización del obispo correspondiente y al criterio pastoral de cada comunidad.
Paradójicamente, el documento comienza afirmando que «no es nuestra intención entrar en los argumentos éticos» sobre la eutanasia ni ofrecer «un argumento moral a favor o en contra». En lugar de abordar la cuestión desde la moral cristiana, sus autores sostienen que el deber de la Iglesia consiste en acompañar pastoralmente a quien solicita asistencia espiritual en ese momento.
Un ritual concebido específicamente para la eutanasia
El documento prevé distintos momentos litúrgicos según las circunstancias. Antes del procedimiento puede celebrarse un rito de preparación con lecturas bíblicas, salmos, examen de conciencia, confesión individual, unción y distribución de la Comunión. También se ofrecen formularios específicos de intercesiones y bendiciones para quienes van a recibir la muerte médicamente asistida.
Una vez iniciada la intervención del equipo sanitario, el ritual continúa con nuevas oraciones mientras se administra el procedimiento. Tras la muerte, se incluyen plegarias de despedida, bendiciones para la familia y formularios para el acompañamiento posterior de los allegados.
El documento evita juzgar la licitud moral de la eutanasia
Los redactores sostienen que la Iglesia debe responder pastoralmente «allí donde están las personas» y acompañar a quienes han optado libremente por la muerte médicamente asistida. El documento afirma que muchos de estos pacientes han convivido durante años con enfermedades complejas, desean poner fin al sufrimiento y quieren afrontar su muerte «con la gracia y la bendición de Dios» y con la presencia de la comunidad eclesial.
Al mismo tiempo, el texto intenta establecer una distinción entre bendecir a la persona y bendecir la decisión de recurrir a la eutanasia. Sin embargo, reconoce que esa diferencia puede resultar difícil de percibir y recomienda que los ministros actúen con prudencia para evitar confusión entre los fieles.
La expansión de la muerte médicamente asistida en Canadá
Canadá cuenta desde 2016 con un régimen legal que permite la muerte médicamente asistida (Medical Assistance in Dying, MAiD), cuya aplicación se ha ampliado progresivamente en los últimos años. Actualmente pueden acogerse a este procedimiento personas que padecen enfermedades graves e irreversibles y cumplen los requisitos establecidos por la legislación federal.
Diez años después de la legalización de la denominada Asistencia Médica para Morir (MAiD), más de 100.000 personas han fallecido mediante este procedimiento y el país registra actualmente el mayor número de muertes por eutanasia del mundo.
Solo en 2024, las cifras oficiales reflejan 16.499 fallecimientos por muerte médicamente asistida, el dato anual más elevado desde la entrada en vigor de la ley en 2016. Aunque el Gobierno canadiense sostiene que el crecimiento comienza a estabilizarse, el número de casos continúa aumentando año tras año.