El arzobispo Georg Gänswein, secretario personal de Benedicto XVI durante dos décadas y actual nuncio apostólico en los Estados bálticos, ha afirmado que el papa Francisco «se equivocó» al restringir la celebración de la Misa tradicional en latín mediante Traditionis Custodes y ha defendido que esa decisión «puede y debe ser corregida».
En una entrevista concedida al diario italiano Corriere della Sera, Gänswein sostiene que Roma debería mostrarse ahora «más flexible, generosa y paternal» con los fieles vinculados al rito tradicional, especialmente con aquellos institutos y comunidades que celebran el Misal de 1962 en plena comunión con la Santa Sede.
Las declaraciones del antiguo secretario de Benedicto XVI llegan pocos días después de las consagraciones episcopales celebradas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en Écône, un gesto que ha vuelto a evidenciar la distancia entre la FSSPX y Roma. Gänswein distingue, sin embargo, entre el problema doctrinal de la Fraternidad y la cuestión litúrgica, y advierte de que no debe identificarse a todos los fieles de la Misa tradicional con posiciones de ruptura.
«Los sectores más duros se impusieron» en la FSSPX
Gänswein recuerda que Benedicto XVI intentó tender puentes con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, especialmente en 2009, cuando levantó la excomunión de los cuatro obispos ordenados por Marcel Lefebvre. Según el prelado alemán, aquel gesto fue el de «un padre que busca hacer la paz», pero la mano tendida no fue aceptada.
«Hubo una franja radical que prevaleció: no quiso la reconciliación entonces y no la quiere ahora», afirma Gänswein, quien se muestra especialmente duro con la evolución reciente de la Fraternidad. A su juicio, los acontecimientos de Écône muestran que la FSSPX se encuentra «aún más endurecida» que en tiempos de Benedicto XVI.
El arzobispo califica de «horrible» la afirmación, leída en Écône, según la cual las autoridades de la Iglesia habrían estado animadas desde el Concilio Vaticano II por un espíritu contrario a la fe y habrían actuado contra la Tradición. Para Gänswein, esa concepción no es verdadera tradición, sino una fijación de la tradición católica hasta Pío XII, como si todo lo posterior estuviera marcado únicamente por el error.
El problema de la FSSPX no es litúrgico
El nuncio insiste en que el caso lefebvrista no puede reducirse a una cuestión litúrgica. Según explica, el problema de fondo no es la Misa tradicional, sino la comunión con el Papa y con la Iglesia.
En este sentido, recuerda que en la Iglesia existen fieles e institutos que celebran según el rito tradicional en plena obediencia a Roma. Cita expresamente a la Fraternidad Sacerdotal San Pedro, que celebra la liturgia tradicional «cum Petro y sub Petro», es decir, con Pedro y bajo Pedro, nunca contra el Papa.
Gänswein subraya además que la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II no eliminó el latín de la liturgia y recuerda que la constitución Sacrosanctum Concilium fue firmada también por monseñor Marcel Lefebvre como padre conciliar.
Crítica directa a Traditionis Custodes
Donde Gänswein se muestra más claro es en su valoración de Traditionis Custodes, el motu proprio con el que Francisco restringió en 2021 las posibilidades abiertas por Benedicto XVI en Summorum Pontificum.
«Creo que el papa Francisco cometió un error, sin darse cuenta», afirma el arzobispo. A su juicio, la decisión de limitar de forma generalizada la Misa tradicional no produjo el efecto buscado, sino el contrario.
Francisco justificó aquellas restricciones alegando que la apertura promovida por Benedicto XVI había sido utilizada en algunos ambientes para aumentar las distancias, endurecer las diferencias y construir oposiciones dentro de la Iglesia. Gänswein no niega que hubiera abusos, pero considera que esos abusos no justificaban una prohibición o restricción general.
«Abusus non tollit usum», recuerda el prelado: el abuso no elimina el uso. Según Gänswein, la existencia de algunos excesos no era motivo suficiente para privar a todos los fieles de la posibilidad de celebrar o asistir a la Misa tradicional.
Recuperar la paz litúrgica
El antiguo secretario de Benedicto XVI defiende que Summorum Pontificum había dado frutos positivos durante años y que la experiencia posterior a 2007 demostró que era posible una convivencia litúrgica más amplia dentro de la Iglesia.
Por ello, sostiene que Roma debería tener ahora «el coraje y la convicción» de corregir una decisión equivocada. A su juicio, una mayor apertura hacia la Misa tradicional permitiría recuperar una paz litúrgica que ha quedado dañada por las restricciones impuestas en los últimos años.
La tesis de Gänswein es clara: la Santa Sede no debe confundir la legítima sensibilidad litúrgica de muchos fieles con la posición de ruptura de la FSSPX. El desafío, según el prelado, pasa por mantener la firmeza frente a quienes rechazan la comunión con Roma, pero sin castigar a quienes viven la tradición litúrgica dentro de la obediencia eclesial.