Un obispo católico recibe una de las mayores distinciones del budismo en Camboya

Un obispo católico recibe una de las mayores distinciones del budismo en Camboya
Foto: Song Kimheng/Catholic Social Communications

Las máximas autoridades budistas de Camboya han concedido al vicario apostólico de Phnom Penh, Mons. Olivier Schmitthaeusler, una de las más altas distinciones que otorga el budismo en el país, en reconocimiento a más de dos décadas de trabajo pastoral y de cooperación educativa y social con la comunidad budista.

El pasado 13 de junio, durante una ceremonia celebrada en el templo Wat Botum Vatey de Phnom Penh, el prelado recibió el título honorífico Akka Mahā Upāsaka Buddha Sāsanūpatthambhakr, que puede traducirse como «Gran anciano laico protector y sostenedor de la doctrina de Buda». Este reconocimiento se concede a personas de cualquier confesión religiosa que hayan realizado una contribución excepcional al sostenimiento de la tradición budista.

La distinción supone un reconocimiento a la labor desarrollada por el obispo francés de las Misiones Extranjeras de París (MEP), que ya había sido nombrado Maha Upasaka en 2022 por su contribución a la cooperación educativa y al desarrollo social junto a la mayoría budista del país.

El reconocimiento de las autoridades religiosas llegó apenas unos días antes de que el rey de Camboya le impusiera la Gran Cruz de la Real Orden de Camboya, una de las más altas condecoraciones del Reino, por su contribución al bien común y a la convivencia entre las distintas comunidades religiosas.

Lejos de responder a un gesto meramente protocolario, ambas distinciones reconocen una labor misionera sostenida durante más de veinte años. Mons. Schmitthaeusler llegó a la región de Chomkartieng en 2002 como joven misionero y, desde entonces, ha impulsado numerosos proyectos desarrollados conjuntamente con la comunidad budista.

La primera iniciativa consistió en la construcción de un camino de dos kilómetros que unía la pagoda local con la iglesia católica. «Ese camino se convirtió en el símbolo de nuestra relación», recordó recientemente el vicario apostólico.

Desde entonces, la colaboración se ha ampliado a proyectos educativos, sanitarios y humanitarios. Católicos y budistas han trabajado conjuntamente en la asistencia a familias necesitadas, en visitas a centros sanitarios durante la pandemia y, más recientemente, en el envío de ayuda a las poblaciones afectadas por las tensiones fronterizas entre Camboya y Tailandia.

Uno de los frutos visibles de esta cooperación es la escuela «Chomroen Olivier», inaugurada recientemente en la pagoda de Ang Montrey, en la provincia de Takeo. El centro toma su nombre del abad budista Nget Chomroeun y del propio obispo católico, reflejando la estrecha colaboración existente entre ambas comunidades. Con el apoyo de la Iglesia católica desde 2023, la escuela ofrece a jóvenes monjes budistas formación religiosa junto con clases de lengua jemer, matemáticas e informática.

Durante la ceremonia de entrega del título honorífico, las autoridades budistas recordaron que, aunque la Constitución camboyana reconoce al budismo como religión oficial del Estado, también garantiza plenamente la libertad religiosa y promueve la convivencia entre las distintas confesiones presentes en el país.

Al agradecer los reconocimientos recibidos, Mons. Schmitthaeusler insistió en que la colaboración entre budistas y católicos nace de la amistad y del servicio al bien común. «La Iglesia católica y el budismo caminan de la mano por el bien común de nuestro pueblo y de nuestro país», afirmó. «Cuando las religiones caminan juntas, el mundo puede contemplar la verdadera paz».

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