Ávila y Roma, capitales de la mística en el doble centenario de San Juan de la Cruz

Ávila y Roma, capitales de la mística en el doble centenario de San Juan de la Cruz

El Centro Internacional Teresiano Sanjuanista (CITeS) y la Pontificia Facultad Teresianum reunieron del 22 al 26 de junio a algunos de los mayores especialistas mundiales en teología mística para celebrar los trescientos años de la canonización de San Juan de la Cruz y el centenario de su proclamación como Doctor de la Iglesia.

El año 2026 ha sido, para el Carmelo Teresiano, doblemente jubilar. El 27 de diciembre de 1726, Benedicto XIII inscribía en el catálogo de los santos a fray Juan de Yepes, el descalzo de Fontiveros. Doscientos años más tarde, el 24 de agosto de 1926, Pío XI lo proclamaba Doctor Ecclesiae universae con la encíclica que lo consagró como «doctor místico» por antonomasia. Tres siglos de culto y un siglo de magisterio doctoral confluyeron en un Año Jubilar que la Orden de los Carmelitas Descalzos quiso coronar con un acontecimiento académico de primer orden.

Bajo el título «La mística: paraíso perdido o tierra de promisión», el congreso internacional dedicado al centenario del doctorado sanjuanista se celebró del 22 al 26 de junio de 2026, repartido entre dos sedes de hondo simbolismo carmelitano: la Pontificia Universidad y Pontificio Instituto de Espiritualidad Teresianum de Roma y el Centro Internacional Teresiano Sanjuanista (CITeS) – Universidad de la Mística, en Ávila. Todas las sesiones pudieron seguirse también en directo por internet, y la inscripción —presencial u online— fue gratuita.

Una reflexión sobre la experiencia de Dios

El propósito que latía en la convocatoria no era meramente erudito. San Juan de la Cruz es, junto a Santa Teresa de Jesús y Santa Teresa de Lisieux, uno de los tres grandes maestros de la experiencia de Dios reconocidos por la Iglesia. Por eso el Carmelo Descalzo planteó el congreso como una reflexión de fondo sobre la mística cristiana misma: ¿es una «tierra de promisión» abierta a todo bautizado, o un «paraíso perdido» reservado a unos pocos? La pregunta, lejos de ser retórica, recorrió las cuatro grandes jornadas temáticas en que se estructuró el encuentro.

El lunes 22 de junio, en Roma, se abrió el congreso con la mirada puesta en el propio doctorado sanjuanista. El historiador Silvano Giordano repasó el camino que llevó de 1926 a 2026; el carmelita británico Iain Matthew —autor de The Impact of God, una de las introducciones más leídas al santo— glosó su mística, y Asunción Escribano abordó al poeta y teólogo. La tarde se reservó a un panel de experiencias que tendió puentes entre la mística y la poesía, la vida contemplativa, el arte, la cotidianidad, la ecología y la psiquiatría, con la intervención, entre otros, del psiquiatra anglicano Christopher Cook.

El martes 23, jornada de transición hacia Ávila, estuvo marcado por un gesto netamente devocional: la peregrinación a Segovia, al convento de los Carmelitas Descalzos donde reposa el sepulcro de San Juan de la Cruz. Esa misma tarde se inauguró en la Universidad de la Mística una exposición monográfica sobre el santo, que permanecerá abierta al público hasta septiembre.

Del análisis de las fuentes a las neurociencias

Trasladado ya a la ciudad de Santa Teresa, el congreso desplegó entre el 24 y el 26 de junio su núcleo teológico. La jornada del miércoles, dedicada a las fuentes y la historia de la experiencia mística, reunió nombres de notable peso. Rowan Williams, antiguo arzobispo de Canterbury y una de las voces más respetadas de la teología espiritual contemporánea, se preguntó «¿qué es la mística cristiana?»; Mariano Delgado examinó las tensiones históricas entre la Iglesia y los místicos, y Peter Tyler abordó el delicado terreno del diálogo interreligioso. La tarde se ocupó de la mística «en femenino», con las hijas de Teresa y Juan.

El jueves 25 situó la mística frente a la teología sistemática: la fenomenología de la experiencia (Miguel García-Baró), la relación entre Biblia y mística (Silvio Báez), los atributos divinos (Denis Chardonnens) y la performatividad del lenguaje sanjuanista (Juan Antonio Marcos). Y el viernes 26 cerró el ciclo con la mística «de ojos abiertos», es decir, encarnada en la vida: Meister Eckhart como espejo (Silvia Bara), el diálogo con la psicología moderna (Jean-Baptiste Lecuit) y con las neurociencias (Francisco Javier Sancho Fermín, director del CITeS).

La conferencia de clausura corrió a cargo de la insigne arabista y crítica literaria Luce López Baralt, que disertó sobre San Juan de la Cruz «entre la cima del éxtasis y las visiones corpóreas». No fue una elección menor: López Baralt es la gran estudiosa de las posibles resonancias de la mística islámica en la obra del santo abulense, un debate que sigue dando que hablar a un siglo de distancia de su doctorado.

Una efeméride, dos congresos

Conviene no confundir esta cita con el I Congreso Internacional «San Juan de la Cruz: presencia y figura» que la Universidad Católica de Ávila (UCAV) celebró el pasado mayo entre el Lienzo Norte y Fontiveros, de orientación más literaria. La densidad con que el doble centenario ha sido celebrado en Ávila —cuna teresiana y patria espiritual del Carmelo reformado— fue, en sí misma, una buena noticia: la figura del descalzo de Fontiveros, lejos de ser pieza de museo, ha vuelto a interpelar a la Iglesia y a la cultura del siglo XXI desde la única autoridad que San Juan reconocía, la del amor purificado en la noche.

El programa completo permanece disponible en la web de la Universidad de la Mística (mistica.es).

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